Zuluaga y Santos a la segunda vuelta

Colombia

El uribista Óscar Zuluaga y el presidente Juan Manuel Santos irán a un balotaje el 15 de junio, tras la primera vuelta del domingo, en la que triunfó el primero. Empezará entonces una campaña a muerte entre antiuribistas y antisantistas. Lo más impactante del resultado es que el escándalo de Zuluaga -vinculado a un hacker- parece no haberlo perjudicado ante el electorado.

Notimerica

Semana (Colombia)

Óscar Iván Zuluaga y Juan Manuel Santos disputarán la Presidencia de Colombia el próximo 15 de junio en una carrera de vértigo y simultáneamente de cuidadosos movimientos para poder captar el favor del electorado. Los dos hombres, con visiones de país muy distintas, tendrán sobre sus hombros el peso de la negociación de paz con las FARC en La Habana.

El proceso de paz, sin duda, influirá notoriamente en el resultado final de la campaña electoral. Santos defiende con vehemencia los avances de este y recalca que de cinco puntos de la agenda ya hay firmados tres por lo que, para él, la salida pacífica ha avanzado en un 60%. “Lo que ha quedado claro hoy es que en tres semanas los colombianos tendrán dos opciones: podrán escoger entre quienes queremos el fin de la guerra y los que prefieren una guerra sin fin, y vamos a ganar con la paz”, dijo en la tarde de este domingo Santos.

El candidato-presidente en su discurso hizo un reconocimiento a Zuluaga “por su buen resultado”, y le invitó a mantener una campaña “con altura” y centrada “en las propuestas”. En cambio, Zuluaga les envió cálidos mensajes a los otros tres aspirantes derrotados -Marta Lucía Ramírez, Clara López y Enrique Peñalosa-, pero a Santos ni lo nombró. Y sentenció: “No podemos dejar que las FARC pretendan comandar el país desde La Habana. El presidente de la República no puede, ni debe, ser manipulado por las FARC, el principal cartel de narcotraficantes del país”.

Así las cosas, La Habana se erige como la frontera para dibujar la concepción ideológica de los dos aspirantes. 

La hora de las alianzas

Santos dice que los colombianos elegirán entre “el fin de la guerra y la guerra sin fin”. Él, que quedó en segundo lugar por detrás de Zuluaga, con el 25,66 % y el 29,26 %, respectivamente, se mostró vehemente con este tema: “Hoy somos mayoría los que queremos la paz”.

“Los dos hombres, con visiones de país muy distintas, tendrán sobre sus hombros el peso de la negociación de paz con las FARC en La Habana”

Por eso, solicitó el apoyo de los candidatos que se quedaron fuera de la contienda en la segunda vuelta: “A Ramírez, López, Peñalosa y a sus seguidores los convoco a que se unan por esta cruzada por la paz”, reclamó, para prometer que incluirá en su campaña las propuestas de los tres candidatos en lo que se refiere a lucha contra la corrupción, combate a la pobreza y medio ambiente. 

El presidente subrayó que “hoy empieza la campaña de la esperanza” para “ganar la paz” el 15 de junio. 

“Vamos a escoger entre el pasado y el futuro, entre los que quieren guerra con los vecinos y los que preferimos las buenas relaciones, entre los que niegan a las víctimas y los que hemos querido reconocerlas y repararlas”, subrayó el presidente. 

Zuluaga dijo que su concepción de la paz es diferente. “Voy a trabajar todos los días para que Colombia logre la paz, pero una paz que beneficie solamente al pueblo colombiano”, manifestó en un discurso que pronunció ante cientos de felices seguidores en un centro de convenciones de Bogotá. 

El candidato del partido Centro Democrático dijo que la paz que aspira a construir debe ser “una paz seria, responsable y duradera, una paz justa con resultados concretos” de manera que se pueda “construir una Colombia más próspera, segura y justa”. 

La Silla Vacía (Colombia)

Óscar Iván Zuluaga y Juan Manuel Santos se disputarán la segunda vuelta y con el uribismo ya contado, al final la pelea será decidida entre el antiuribismo y el antisantismo. A juzgar por los discursos de los dos contendores, Santos esgrimirá la bandera de la paz y el ‘coco’ del regreso de Uribe. Zuluaga, por su parte, usará la carta anti-élite cachaca y el ‘coco’ de las Farc. Será una campaña a muerte. Por ahora así nos deja la primera vuelta:

Juan Manuel Santos sacó el 25, 6 por ciento de los votos, cuatro puntos por debajo de Zuluaga, tres millones menos de los que sacó en primera vuelta en el 2010 y seis millones menos que los que lo hicieron Presidente.

Mientras en 2010 ganó en todos los departamentos menos en el Putumayo, ahora solo aseguró su triunfo en la mitad.

Y obtuvo menos votos que los que sacó la Unidad Nacional (sin el partido conservador) en todos los departamentos, excepto el Guainía.

Estos resultados los obtuvo a pesar de contar con todo el aparato estatal, toda la burocracia, todo el establecimiento político (los buenos y los malos), los grandes medios bogotanos y muchos regionales, la comunidad internacional. Todos los factores de poder estaban de su lado, salvo una parte del empresariado y Álvaro Uribe, que en esta ronda le ganó.

Uno de los factores que explican su derrota, fuera de lo poco que el presidente-candidato ha logrado conectarse con los colombianos, es que su campaña hizo una fuerte apuesta por la maquinaria política y la maquinaria no se activó. Prueba de ello es que en la Costa Atlántica, donde más fuerte se mueven las estructuras clientelistas, se esfumaron uno de cada tres o cuatro votos.

“A juzgar por los discursos de los dos contendores, Santos esgrimirá la bandera de la paz y el ‘coco’ del regreso de Uribe. Zuluaga, por su parte, usará la carta anti-élite cachaca y el ‘coco’ de las Farc. Será una campaña a muerte”

Según supo La Silla, los políticos no movieron sus clientelas porque la campaña santista no les giró la plata necesaria para mover su maquinaria. La plata de la ‘mermelada’ se les fue en comprar sus propios votos en las legislativas y la confianza que tenían las directivas de los partidos santistas de que no tocaba invertir nuevamente en las presidenciales quedó defraudada.

Por eso, como lo explicó La Silla, el resultado de la segunda vuelta será definido en gran parte por la maquinaria.  Al final, tendrá más chance de ganar el candidato que le ofrezca a estos políticos el mejor futuro.

Óscar Iván Zuluaga recogió el fervor de los uribistas, que al final comprendieron que Uribe cambió de partido.

Zuluaga ganó la primera vuelta montado en el caudal electoral que provino de los departamentos andinos y de la Orinoquía, que fueron los baluartes de Uribe en 2002 cuando no contaba con la maquinaria del Estado. Zuluaga perdió en la Costa, donde Uribe perdió cuando llegó por primera vez a la presidencia. Ganó en la zona paisa (Antioquia y los tres departamentos del Eje Cafetero), el centro del país (Tolima, Huila, Boyacá, Cundinamarca, Meta, Casanare, Arauca), Guaviare, Caquetá y Norte de Santander donde Uribe triunfó en su primera campaña. Igual en Bogotá. Y perdió en Córdoba, Sucre, Bolivar, Atlantico, Guajira, Cesar, Cauca y Chocó, donde el expresidente tampoco ganó en 2002. Es decir, a grandes rasgos, sacando a Santander y a Valle como principales excepciones, los fortines del uribismo siguen siendo lo mismos, así como sus debilidades.

También en las recientes elecciones al Congreso, la Costa Pacífica y la Costa Atlántica reunieron las grandes derrotas de los uribistas. Y en los departamentos donde Óscar Iván ganó, al Centro Democrático también le fue bien aunque no en todos ganó.

Lo impresionante del resultado de Zuluaga es que ganó a pesar del escándalo del hacker Andrés Sepúlveda q
ue lo tuvo en el ojo del huracán durante la última semana. Quedó en el margen de error de la encuesta de Gallup que se hizo antes de que la Revista Semana y El Tiempo revelaran los videos de la reunión entre el hacker y el candidato. El efecto de este escándalo fue probablemente detener su momentum en las encuestas.

 

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