Ya no hay diálogo en Nicaragua: la oposición se bajó de las negociaciones con el gobierno

La oposición de Nicaragua suspendió su participación en el diálogo con el gobierno en respuesta a «la violencia y represión» del fin de semana, cuando fueron detenidos y posteriormente liberados más de 100 manifestantes, entre ellos dos delegados de la mesa de conversaciones. De acuerdo a la Alianza por la Justicia y la Democracia, hay una «falta de voluntad política» por parte del presidente Daniel Ortega. El grupo presentó hoy “cinco puntos fundamentales» que están dispuestos a discutir si se retoman las negociaciones.

La ACJD condenó en un comunicado “la violencia y represión ejercida» el sábado, cuando opositores se preparaban para marchar en demanda de la liberación de detenidos por participar en las protestas del año pasado contra el gobierno.

La liberación de los manifestantes detenidos constituye el principal escollo de la negociación con la que las partes buscaban poner fin a la crisis que se desató en abril pasado con protestas antigubernamentales que -según organismos defensores de los derechos humanos- dejaron 325 muertos, unos 700 detenidos y miles de exiliados. El gobierno, por su parte, reconoce 199 fallecidos que afirma estaban vinculados al oficialismo y fuerzas policiales.

La oposición plantea que la liberación de los «presos políticos» debe ser un acto unilateral del gobierno, pero el oficialismo insiste en que debe ser discutido junto a otros temas. «El diálogo continúa en el impasse», dijo José Pallais, un delegado opositor en la mesa de diálogo, que también consideró «importante generar confianza» en las conversaciones.

La delegación del gobierno, en tanto, reclamó a la oposición que tenga un «compromiso sincero de conversar y consensuar acuerdos positivos para Nicaragua», aunque evitó referirse a los presos. El gobierno consideró además «inconcebible, contradictoria e insólita» la participación de miembros de la oposición en «una provocación y alteración del orden público».

En un comunicado leído por la experta constitucionalista e integrante de la Alianza, Azahalea Solís, el movimiento opositor explicó hoy sus cinco puntos de agenda.

El primero consiste en la liberación de los «presos políticos» y la garantía de los derechos libertades públicas, establecidos en la Constitución de Nicaragua, así como la anulación de juicios contra manifestantes encarcelados.
El segundo busca el establecimiento de un sistema electoral confiable, que incluya las recomendaciones y observaciones para unas elecciones anticipadas, que sean «libres, justas, transparentes y observadas».

Como tercer punto la Alianza busca justicia, por medio de proceso de búsqueda de la verdad, juicios, reparación y garantía de no repetición, que consoliden la paz, la seguridad y los derechos humanos, sin caer en la impunidad.

Un cuarto punto es la implementación de mecanismos para que los acuerdos se realicen en el menor plazo posible.

El quinto y último busca que el Gobierno cumpla con su promesa de aplicar las 18 recomendaciones emitidas a mediados de 2018 por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), para superar la crisis, entre ellas el cese de la represión y juzgar a los responsables de actos violentos.