El pueblo seguirá avanzando con el FA

Uruguay 

El domingo se elegirá entre dos formas de gobernar y sentir muy opuestas. La Presidenta del Frente Amplio, Mónica Xavier, sostiene que su partido encarna el pensamiento del pueblo. Para ella, el FA se diferencia de sus opositores porque tiene una sensibilidad social particular. Además, resalta que cuentan con candidatos que tienen más experiencia y preparación. 

Mónica Xavier, Presidenta del Frente AmplioMónica Xavier- La República (Uruguay) 

El próximo domingo se elige entre dos formas de gobernar y sentir muy distintas. El Frente Amplio nace, vive y crece en la entraña del pueblo. Es por ello que nuestros gobiernos logran avances que llegan a la vida de la gente y alimentan esperanzas como nunca antes.

Nuestro país tiene futuro porque tiene presente. No hay uruguayo honesto que no esté mejor que hace diez años. Lo demuestra la realidad de empleo, salario y producción. Digan lo que digan, es así.

Al asumir el gobierno, miles y miles de compatriotas habían sido dejados en situación crítica. Esa era la situación hace diez años y por ello creamos un ministerio de Desarrollo Social. Ese ministerio que la oposición ni siquiera sería capaz de imaginar. Así como tampoco tienen idea lo que significan las 50 mil operaciones del Hospital de Ojos. Ni la menor idea.

Ejemplos como estos demuestran que con la oposición tenemos sensibilidades sociales muy distintas, resultado de gobierno muy distintos y Programas de Gobierno muy distintos. Sumado a todo ello, tenemos candidatos a Presidente con niveles de preparación y experiencia muy distintos.

En estas circunstancias es que los uruguayos elegimos. Es la elección entre quienes podemos demostrar desarrollo, en el área que se analice, con indicadores de mejora indiscutibles, también avalados por los organismos más serios a nivel internacional (Cepal – OMS – ONU – Unicef – FAO), y aquellos partidos que dejaron al país en ruinas.

Hechos son hechos

El último antecedente de gobierno de la oposición es la crisis del 2002 y sus consecuencias. Esa crisis no fue un meteorito que llegó improvistamente desde quién sabe dónde. Esa terrible crisis que llevó al 20 % de desempleo, al 40% de pobreza, al 5% de indigencia, al colapso de la infraestructura pública, en especial escuelas y hospitales, traducida en desabastecimiento de útiles escolares y medicamentos, edificios en ruinas y salarios indignos, fue resultado de la aplicación sistemática de políticas que conducían al deterioro de todos los indicadores económicos y sociales, ya desde 1998.

Resulta paradójico que los partidos que nos llevaron a esa situación, ahora tengan el tupé de decir que hemos desaprovechado los buenos tiempos. Inclusive, uno de los principales asesores económicos del aspirante blanco a la presidencia afirmó que “antes de 2004 el país estaba muy bien”. Es la incongruencia en su forma más brutal. Repiten, repiten y vuelven a repetir esas barbaridades con la intención de transformarlas en verdad. La premisa goebbeliana.

Los hechos son los hechos, y al pueblo no se le puede faltar el respeto a este extremo. Es un acto de desprecio por la inteligencia. Nadie puede aportar cosa buena al país con esa actitud de soberbia. Nadie puede sumar para una sociedad si antes de haber hecho absolutamente nada por ella, se autoproclama positivo. Nos definen nuestras acciones, no una etiqueta electoralista.

Antes de criticar frente a cámaras, cada 30 segundos, sin que se caiga una sola idea (puestas en escena bucólicas y ninguna propuesta), deberían empezar por rendir una disculpa pública por haber hecho que el 60% de los niños que ingresaron al liceo este año, haya nacido bajo la línea de pobreza en el 2002. Esas son las consecuencias del mal gobierno. Esas son las consecuencias de la insensibilidad. Esas son las consecuencias de las mayorías parlamentarias de blancos y colorados. ¿Qué futuro dejaron sus gobiernos? Es por acciones y consecuencias como ésas que esconden sus propias gestiones. Hay silencios que evidencian la negligencia.

Gobernar exige sensibilidad

Las consecuencias de la insensibilidad política son desgarradoras. Les pido que recuerden el dato del párrafo anterior: seis de cada diez niños que comenzaron el liceo este año nacieron bajo la línea de pobreza. Que no me hablen de jingles artificiales y no sé cuántas frivolidades más. Los candidatos de la oposición están a años luz de las realidades que empapan al pueblo. Lo más cerca que estuvieron de la pobreza fue cuando filmaron algún spot de campaña.

Ellos saben dónde están sus intereses y es por ello que defienden a capa y espada la negativa al impuesto a los grandes estancieros. Ellos empujaron a emigrar a decenas de miles de uruguayos y es por ello que se niegan a darles el voto. Ellos no tienen idea de lo que es la lucha por los derechos humanos y es por ello que se han sentado, por décadas, sobre los expedientes y han trancado todo lo que han podido la búsqueda y el hallazgo de los desaparecidos.

De las condiciones de trabajo, de la defensa de los derechos de los trabajadores, en estas tres últimas décadas, han estado en la vereda opuesta y es por ello que dejaron de convocar los Consejos de Salarios. También fueron quienes más gravaron los ingresos de los trabajadores y cuando ahora prometen quitar uno (IASS) es para favorecer únicamente a quienes más perciben.

Gobernar exige certeza

Hemos avanzado enormemente desde aquel país en ruinas de hace diez años. Ésta es una década ganada en captación de inversión, en la construcción de escuelas, liceos y hospitales, en el desarrollo de la matriz energética, en tecnologías de la comunicación, en ciencia aplicada al agro, en investigación y desarrollo, en recuperación de empresas, en expansión del conocimiento a través del Plan Ceibal, en la construcción de viviendas dignas. La lista es extensa.

Hemos avanzando para asegurar el pleno ejercicio de los derechos ciudadanos y que las leyes, las prácticas administrativas y políticas públicas se desarrollen para que ellos efectivamente se ejerzan. Esta voluntad política ha permitido evolucionar radicalmente en leyes que dan solución a situaciones que encerraban profundas injusticias, las cuales -aunque conocidas por todos- eran dejadas libradas a prácticas inadmisibles.

Hemos avanzado porque aprobamos una importante cantidad de leyes que aseguran derechos y equiparan oportunidades. Algunos ejemplos: fomento del empleo juvenil, contra la discriminación de género, contra el acoso en el empleo y en la educación, prohibición de solicitar a la mujer el test de embarazo para acceder a un empleo o ascenso, licencia por paternidad, regulación del trabajo rural, responsabilidad penal empresarial.

Hemos avanzado y lo vamos a seguir haciendo todavía a mayor ritmo. Vamos a lograr que en un futuro cercano ningún alumno que ingrese al liceo haya nacido bajo la línea de pobreza. Vamos a asegurar los derechos de los jóvenes y no a estigmatizarlos. Para ello debemos seguir trabajando duro para reconstruir un entramado social que fue destruido y no creer que se solucione algo mágicamente bajando la edad de imputabilidad. No ha sido solución en ninguna parte del mundo.

Elección de gobernantes

Como presidenta de la fuerza política, les aseguro, como lo hago cuando camino junto a ustedes en cada localidad, cada barrio y cada feria, mirándolos a los ojos, que con el Frente Amplio el pueblo uruguayo seguirá avanzando. Es la convicción que da la fuerza de los hechos y porque decimos lo que pensamos y hacemos lo que decimos, como mandató el General Líber Seregni.

En la elección del próximo domingo votamos con el corazón, y también lo debemos hacer pensando. Debemos reflexionar sobre lo que era el país hace diez años
, y lo que ha logrado en esta década. Elegimos entre quienes supieron armar jingles ocurrentes y nos llevaron a la crisis más grandes de las que se tenga registro en este país, y quienes dan certeza de seguir creciendo y distribuyendo como ningún otro país de la región.

Por ello, vamos a ganar.

 

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