Vuelve la tradicional Marcha del Silencio a Uruguay

Los uruguayos volvieron a las calles después de dos años de pandemia para conmemorar la vigésimoséptima edición de la Marcha del Silencio bajo la premisa “la verdad sigue secuestrada” y con el reclamo permanente de justicia para los presos políticos detenidos y desaparecidos durante la última dictadura de 1973 a 1985. “Es una expresión profundamente política, no partidaria, intensa, comprometida, de todos”, resaltaron desde la Asociación de Madres y Familiares, los principales convocantes de la marcha.

Familiares de Detenidos-Desaparecidos esperan exhibir además en Montevideo 20.000 fotos de víctimas del terrorismo de Estado, y pidieron a todos los asistentes que las exhiban. “Las fotos de nuestros desaparecidos y desaparecidas, que encabezarán la Marcha como siempre, simbolizan los dolores más profundos que vivió nuestra sociedad”, resaltaron las organizaciones.

Además, es la primera oportunidad en la que se manifiestan “Historias desobedientes”, el colectivo que agrupa a hijos e hijas de represores, idéntico al que ya existe en Argentina y Chile.

“El Estado ha sido insuficiente y omiso en esta defensa. Entregó por años la Justicia al poder de la impunidad. Esa Justicia frágil, también va abriendo un camino con las ultimas sentencias, con el trabajo de la Fiscalía Especializada, pero tampoco es suficiente. Tenemos una nueva sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cuando aún la de 2012 no terminó de cumplirse, que vuelve a señalar los debes profundos del Estado uruguayo con la verdad, la investigación, las garantías de una justicia que no admita más dilaciones a los delitos de Lesa Humanidad, que siguen horadando nuestra sociedad”, remarcaron.

La polémica por una remera con las consignas en el Senado

El Senado de Uruguay atravesó una intensa discusión que se desató por la remera que usó una legisladora del opositor Frente Amplio cuando le tocó presidir la sesión, vestimenta que respaldaba la Marcha del Silencio.

“Todos somos familiares”, decía en letras blancas la remera de la senadora Amanda Della Ventura, que ayer debió presidir el debate cuando se retiró la titular del cuerpo, la vicepresidenta Beatriz Argimón.

“Todos somos familiares” es precisamente la consigna con la que los organismos de derechos humanos llaman a marchar mañana en Montevideo, con la idea de que todos los asistentes, y no únicamente sus familiares, levanten las fotos de las víctimas del terrorismo de Estado.

El senador nacionalista Gustavo Penadés pidió dejar constancia política de su cuestionamiento a la vestimenta de Della Ventura: “Usted tiene todo el derecho de ingresar a sala con la remera que le parezca; nunca hemos puesto condición en ese sentido. Pero en el momento que pasa a presidir el Senado nos está representando a todos. La bancada del Partido Nacional quiere dejar constancia que usted, de esta manera, no nos está representando a todos utilizando esa remera”, expresó.

La frenteamplista Liliam Kechichian le pidió entonces a Penadés que precisara si existe un artículo en el reglamento de la Cámara que expresamente prohibiera a Della Ventura usar esa remera, porque en ese caso la oposición estaba dispuesta a pedir un cuarto intermedio para analizarlo.

Tras algunas otras opiniones, Della Ventura explicó que no sabía que iba a tener que asumir la presidencia de la Cámara y que, aún así, estaba “plenamente convencida” de que su imparcialidad “no cambia por la vestimenta con la que esté”, reportaron diarios montevideanos.