Voto de confianza o cierre del Congreso, Vizcarra desafió a los legisladores

El presidente de Perú Martín Vizcarra cumplió con lo prometido e impulsó la disolución del Congreso a través de una cuestión de confianza para que se apruebe la reforma política política obstaculizada por el partido fujimorista Fuerza Popular, al que acusó de boicotear la lucha anticorrupción. Si el Congreso rechaza la moción, puede ser cerrado constitucionalmente y se convocarían a nuevas elecciones legislativas.

«El gobierno ha decidido presentar al Congreso moción de confianza respecto a las políticas de Estado de fortalecimiento institucional y lucha contra la corrupción», anunció por la noche el mandatario en un sorpresivo mensaje a la nación transmitido por radio y televisión desde el Palacio de Gobierno. En septiembre de 2018, Vizcarra amenazó también con disolver el Parlamento, aunque los legisladores adoptaron finalmente una postura conciliadora.

En caso de que el Congreso, con mayoría de la opositora Fuerza Popular de la excandidata Keiko Fujimori, niegue ahora el voto de confianza al Ejecutivo, el gabinete ministerial presentará su renuncia y Vizcarra puede disolver el Parlamento y convocar a elecciones complementarias en cuatro meses, según explicó hoy el ministro de Justicia, Vicente Zeballos.

El pedido del Ejecutivo contempla que el Congreso respalde “las políticas de Estado de fortalecimiento institucional y lucha contra la corrupción”, pero “sin vulnerar la esencia” de los cinco proyectos que presentó el jefe de Estado.

El gobierno destaca como prioritaria la iniciativa que tiene que ver con la inmunidad parlamentaria, aquella que atribuía al Poder Judicial la facultad de levantarla a aquellos congresistas que sean condenados por la Justicia. El proyecto fue desaprobado sin un debate de fondo la semana pasada en la Comisión de Constitución, en la que también se decidió archivar la acusación contra el ex fiscal de la Nación Pedro Chávarry Vallejos, señalado por el propio Ministerio Público como presunto integrante de la organización criminal Los Cuellos Blancos del Puerto.

“Es esa mayoría congresal la que perjudica a todos los peruanos, para defender a unos pocos. Quieren seguir traicionando a la ciudadanía, favoreciendo los privilegios y la corrupción a costa del futuro de todos. No vamos a permitir que otra vez, con sus triquiñuelas, impidan las reformas que el país necesita», sostuvo el presidente, quien prometió sacar adelante las reformas. afirmó Vizcarra, quien alertó que en el Congreso hay una «enorme máquina de impedir y de blindar».

Los otros proyectos de reforma política del Ejecutivo contemplan la participación de las personas en la elección de los candidatos en las organizaciones políticas por elecciones primarias internas; la eliminación del voto preferencial; la mayor participación política de las mujeres con paridad y alternancia; y la prohibición del “dinero sucio” en las campañas políticas. «No vamos a retroceder ni un solo paso para sacar adelante estas reformas tan necesarias para el país», agregó Vizcarra, quien apareció acompañado de su gabinete.

La moción de confianza es un mecanismo constitucional por el cual el Ejecutivo puede consultar al Congreso sobre el tema que estime conveniente. De acuerdo al artículo 134 de la Constitución Política del Perú, si se censura o niega el voto de confianza en dos gobiernos, el presidente puede proceder a disolver el Congreso. Como en 2017, el actual Congreso ya le negó la confianza al presidente Pedro Pablo Kuczynski, una nueva negativa provocaría que Vizcarra disuelva el Parlamento y convoque a elecciones legislativas.

Vizcarra impulsa la reforma anticorrupción en un país donde los cuatro anteriores presidentes están salpicados por el escándalo de aportes y sobornos de la cuestionada constructora brasileña Odebrecht. La empresa ha confesado que repartió millones de dólares entre figuras del poder peruanas, desde presidentes a alcaldes, pasando por candidatos presidenciales, para conseguir contratos de obras públicas.