Voces del balotaje

Argentina

Los días están contados y las posturas son cada vez más claras y firmes. Los argumentos en contra del modelo que representa el pensamiento de derecha de la mano de Macri, son expresados por amplios y diversos sectores de la sociedad. La ‘campaña del miedo’ que denuncia la oposición se vuelve en contra y cambia de sentido: crece el temor a la vuelta del neoliberalismo.

Bajo la consigna "Amor sí, Macri no", miles de manifestantes marcharon a lo largo y ancho del país - Foto: ArchivoRocío Castro Rey y Agustina Gómez – Miradas al Sur (Argentina)

Si se dejan de lado las distancias geográficas, idiomáticas y, fundamentalmente, ideológicas, la situación argentina luego del 25 de octubre se parece mucho a la de aquel abril de 2002 en Francia cuando, luego de la primera vuelta de las elecciones presidenciales, quedaron para disputar el balotaje –no en vano es, al fin, un invento francés– dos candidatos: Jacques Chirac, de Agrupación por la República, y Jean-Marie Le Pen, del Frente Nacional. La dispersión del voto galo (dieciséis candidatos, con una derecha, un centro y una izquierda absolutamente atomizados) fue tal que el liberal Chirac llegó a la segunda vuelta con el 19,88% de los votos, mientras que el ultranacionalista Le Pen lo hizo con el 16,86% de los sufragios.

Aturdidos por la posibilidad de que el discurso de extrema derecha de Le Pen pasara a la práctica, los franceses de todo el desmembrado arco ideológico llamaron a un “¡no!” rotundo contra el candidato del Frente Nacional. Luego de multitudinarias marchas en todo el país que, revirtiendo el slogan publicitario de Le Pen (“Orgulloso de ser francés”), llenaron las calles francesas con banderas que rezaban “Avergonzado de ser francés”, la segunda vuelta arrojó un resultado abrumador: Chirac reunió el 82,21% de los votos contra el 17,79% que alcanzó Le Pen.

En aquel entonces, los franceses tuvieron miedo. Y lo bien que hicieron. Miedo del racismo, miedo de las persecuciones, miedo del retorno al pasado, miedo a las políticas de exclusión y privilegios. En este entonces, buena parte de la sociedad argentina, a contramano del zarandeo mediático contra la campaña que denuncia la oposición, también tiene miedo. Un miedo genuino, nada despreciable, a evitar sufrir lo que ya sufrió. Y lo expresa de la mejor manera posible: diciendo “no”.

En todas partes

Las asambleas, los encuentros, las reuniones barriales, los eventos al aire libre, los timbreos puerta a puerta, las charlas de café o mate y, fundamentalmente, las propuestas lanzadas por las redes sociales, todo se puso en práctica para decir “no” a una posible marcha atrás de muchos de los avances obtenidos en la última década. Y, sobre todo, demostrando que los pueblos hacen caso omiso de las reglas que sugieren dejar de lado la doble negación, para decir “no” a la negativa de llevar adelante todo lo mucho que aún resta por hacer.

Las convocatorias se multiplicaron en las computadoras (un impensado recurso que facilitó el plan Conectar Igualdad): en Tucumán , en Santiago del Estero, en Mendoza, en Córdoba, en Rosario, en Olivos, en San Miguel, en Berisso.

Las reuniones fueron y van de pueblo en pueblo. En Quilmes, para reflexionar estrategias y llamar masivamente al voto al FpV bajo la consigna #AmorSiMacriNo. En la plaza General San Martín de Morón. En la inmensa mayoría de los parques de cada barrio de la CABA, como el encuentro cultural de Parque Centenario que disparó infinidad de nuevas recorridas. En Entre Ríos, en la Plaza Central de Paraná y el Club Rosario El Tala bajo la consigna “No nos da lo mismo”. En la plaza San Martín de City Bell. En Chubut, con asambleas en Esquel, Trelew, Rawson, Comodoro y Madryn.

Las consignas no conocieron ni conocen de límites excluyentes. En Córdoba, “No a Macri, sí a Scioli” de los científicos y universitarios; “Dijimos ni una menos, decimos no a Macri” en Plaza San Martín; “Orgullo sí, Macri no” de la comunidad gay en Parque Las Heras; “Amor sí, Macri no”, de los vecinos autoconvocados de Cosquín. En Santa Fe, “Salud pública sí, Macri no” de los médicos y enfermeros rosarinos. En La Plata, “Los cajeros de supermercado le dicen no a Macri” y “Aquí no se rinde nadie” promovido por los docentes, no docentes y estudiantes de la UNLP. En la plaza principal de Lobos, “Yo no voto a Macri”. En San Nicolás, “Patria sí, Macri no”.

El papeleo

Otra de las notables intervenciones que encontró la sociedad argentina es la de aquellos vecinos y vecinas que deslizan puerta por puerta o entregan mano a mano esquelas donde ponen de manifiesto su preocupación.

Los años ’90 o 2001, parecen saber, a fin de cuentas no está tan lejos. Y tampoco está tan lejos la sangrienta política económica de Martínez de Hoz, aunque ciertos comunicadores prediquen que el 40% del electorado no sabe, por una cuestión etaria, quién era Martínez de Hoz: el 100% del electorado con obligación de votar no vivió el ascenso de Hitler al poder en Alemania, pero decir que no sabe qué es el nazismo es una afirmación temeraria.

» Las asambleas, los encuentros, las reuniones barriales, los eventos al aire libre, los timbreos puerta a puerta, las charlas de café o mate y, fundamentalmente, las propuestas lanzadas por las redes sociales, todo se puso en práctica para decir ‘no’ a una posible marcha atrás de muchos de los avances obtenidos en la última década «

Entonces, papelito en mano, de camino al trabajo, a las compras, a estudiar, reparten sus consignas o las dejan como al descuido en el asiento del colectivo, del subte, del tren: “Prefiero pelear para que se baje el impuesto a las ganancias a tener que hacer cola para conseguir un laburo a cualquier precio”; “Los jubilados tenemos dos aumentos automáticos por año, no queremos perderlos”; “Hoy vamos a los bancos a cobrar nuestros sueldos, no olvidemos cuando íbamos a reclamar que nos devolvieran lo que nos habían robado”; “Si ahora podés hacerte alguna escapadita afuera por placer, recordá cuando hacías cola en las embajadas para rajarte del país”; “Yo no quiero volver a sentirme un inútil cada mañana porque no tengo trabajo”; “Cuántos pasos para atrás significaría volver al trueque o pisar al otro por una changuita?”.

No será gran poesía, como la que solía hacer para pintar a la sociedad Enrique Santos Discépolo, pero se parece bastante a su manera de componer, como contó allá por 1943: “Mirá ese tipo en la esquina. Mirá cómo se asusta porque tiene el tamango roto, cómo se aplasta el pelo y silba bajito. Yo lo sigo a ese tipo un par de cuadras, me meto dentro de su carne, de su vida, y pienso qué le gustaría que yo escribiera para él. Cuando creo saberlo, lo escribo”.

Izquierdas e izquierdos

Están, en ese amplio abanico de opciones que el pelmazo común, siguiendo las directrices de la socióloga argentina contemporánea Mirtha Legrand, suele denominar “el zurdaje” (es notable advertir cómo el pelmazo reitera con un desconocimiento ideológico bestial la muletilla “¿vos, como buen comunista, lo votaste a Del Caño, no?”), los que optan por seguir aquella vieja consigna de “cuanto peor, mejor”, olvidando que la expresión (de Lenin, de Trotsky o, más aún, del escritor Nicolás Chernyshevsky que con su novela Qué hacer influyó a ambos revolucionarios), se refería a la conveniencia de que las ya de por sí duras condiciones de vida de los más desfavorecidos de la sociedad zarista se incrementaran para propender con mayor éxito al inicio de un proceso revolucionario.

Y si bien no es tan notorio que las condiciones revolucionarias estén al doblar la esquina, confían, como reza su cartelería en
la vía pública, en que un voto en blanco las aceleraría de modo exponencial. De modo que, según los pegadores de afiches, el 11 de diciembre, asuma quien asuma el 10, se podrá disfrutar, al fin, de una Argentina trotskista como dios manda.

Y, por último, también pululan por estos días de definiciones taxativas quienes, amparándose en el carácter secreto del voto, optan por el anonimato: víctimas de un miedo mucho mayor que el del retorno al pasado, temen un futuro inmediato de represalia o mero señalamiento escudándose en la tambaleante seguridad de enfrentar lo que venga con una sonrisa “yo no fui” (recordar Menem, recordar De la Rúa).

La grieta, esa zarandeada disyuntiva con que se asusta mediáticamente, está instalada: los medios, al fin y al cabo, cumplieron bien su rol de Frankenstein aggiornado. Lo que parece haber comprendido el grueso de la sociedad es que, llegado este momento, debe tomar partido y saber en qué lado quiere pararse. Si de uno en el que, a caballo de las políticas inclusivas que permitieron el aumento (confirmado por todo el arco político, hasta del más opositor) de la clase media, se aferra a los bastiones que la problemática pequeño-burguesa adoptó como madre de todos los males: la incomunicación, la angustia (como decía el periodista desparecido por la dictadura Enrique Raab). O del otro, repitiendo aquello que escribió otro gran poeta argentino, Armando Tejada Gómez: “No a la pequeña burla que casi ni se siente. No a los legales prósperamente oscuros. No al opio venenoso de la tevé y la radio. Hasta que se propague por el país entero un No como una casa, grande como una casa. Donde un día podamos alojar nuestros sueños”.

Dicen los becarios del Conicet

Fueron hechos significativos la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva en diciembre de 2007, el aumento del presupuesto destinado a ciencia (del 0,3 al 0,6% del PBI) y a educación (del 3,7 al 6,5% del PBI), el impulso del Programa Raíces, que significó repatriar 1.150 científicos, y la construcción y equipamiento de institutos de investigación.

Asimismo, la existencia de un plan nacional de Ciencia y Tecnología, el plan Argentina Innovadora 2020, establece las líneas de investigación estratégica y da pautas a las políticas del sector.

» Pululan por estos días de definiciones taxativas quienes, amparándose en el carácter secreto del voto, optan por el anonimato: víctimas de un miedo mucho mayor que el del retorno al pasado, temen un futuro inmediato de represalia o mero señalamiento escudándose en la tambaleante seguridad de enfrentar lo que venga con una sonrisa ‘yo no fui’ (recordar Menem, recordar De la Rúa) «

Por supuesto que esto no es suficiente. Tenemos importantes desafíos por delante, que indican la necesidad de mejorar las condiciones de trabajo y remuneraciones, garantizar mecanismos de discusión paritaria y afianzar el vínculo entre el sistema científico, la educación y docencia y la esfera productiva, entre los principales. Como integrantes del sistema científico nacional pugnamos por la continuidad y profundización de las políticas que apoyan la investigación, la ciencia, la técnica y la innovación productiva en nuestro país, medidas imposibles de sostener en el marco de un modelo económico excluyente, de libre mercado y endeudamiento externo.

Ante el escenario planteado, y a sabiendas de que muchos de los destructores y privatizadores de la educación y la ciencia en nuestro país están hoy en las primeras filas del equipo de Cambiemos, nuestro posicionamiento en estas elecciones es claro: para construir un futuro mejor para los argentinos, el primer paso es no volver atrás, y Mauricio Macri es el pasado.

Dicen los colectivos culturales

En los ocho años de gobierno PRO en la Ciudad, las diversas expresiones de la vida cultural se vieron amenazadas y reducidas a una lógica mercantil. Macri vetó proyectos para un Centro Cultural en Devoto y para la creación de un régimen de subsidios a músicos, vació el Centro Cultural San Martín, cerró programas de Orquestas Infantiles y más de 500 talleres gratuitos, despidiendo a trabajadores y docentes. A eso debe sumarse la persecución sistemática y la censura de toda forma de cultura alternativa, popular, autogestionada, ajena a los circuitos comerciales y a la búsqueda del mero lucro. El cierre de teatros, milongas, peñas y centros culturales ponen en peligro no sólo la vida cultural sino también el trabajo de los miles de artistas que viven de su vocación.

Esta lógica mercantil de la cultura debe contrastarse con la visión del kirchnerismo de la cultura como un factor de inclusión social, material y simbólico, que se expresó en la promoción de la industria editorial, la ley de centros culturales, la apertura de Tecnópolis, la creación del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti, los programas Conectar Igualdad y TV Digital Para Todos, Futbol para Todos, el impulso al Incaa a través de la creación y extensión de sus líneas de subsidios, la creación de Canal Encuentro y Paka-Paka, la revitalización de la Biblioteca Nacional. Con Macri hay riesgo de perderlo todo.

En la gestión macrista en CABA, el presupuesto destinado a la enseñanza fue reduciéndose de manera sostenida mientras que a nivel nacional la inversión educativa durante el kirchnerismo creció hasta representar hoy el 6,5% del PBI, superando incluso las metas fijadas en la Ley Nacional de Educación. Al mismo tiempo que fue reduciendo el presupuesto para la educación, el gobierno de Macri aumentó el gasto en supuestas pautas de publicidad.

Macri promete igualdad de oportunidades en el acceso a la educación pero hace dos años, siete mil chicos y adolescentes de la Ciudad se quedaron sin ingreso a los distintos niveles de las escuelas estatales porque una empresa privada contratada para procesar las inscripciones así lo decidió.

Si Macri gana, todo lo conquistado está en peligro.

Dicen los movimientos y partidos de izquierda

Macri es el representante directo y dilecto de los monopolios extranjeros, de los bancos y las corporaciones transnacionales, de la entrega del país.

Scioli expresa un heterogéneo conjunto de fuerzas que permitiría mantener abierta la posibilidad de radicalización de los cambios en un sentido democrático, popular y antiimperialista, en la medida que se fortalezcan la unidad, la organización, el protagonismo y la movilización popular y se avance en la necesaria conformación de una fuerza social y política para la liberación nacional y social.

Por lo tanto, no nos resulta indiferente el resultado del balotaje. Especialmente cuando toda América latina sufre una contraofensiva impulsada desde los EE.UU. para volver a colocar a la región como “patio trasero” de los Estados Unidos.

» Scioli expresa un heterogéneo conjunto de fuerzas que permitiría mantener abierta la posibilidad de radicalización de los cambios en un sentido democrático, popular y antiimperialista, en la medida que se fortalezcan la unidad, la organización, […] la movilización popular y se avance en la necesaria conformación de una fuerza social y política para la liberación nacional y social «

Votar en blanco significaría fortalecer desde la neutralidad y la indiferencia, a la derecha neoliberal y antipopular.

En conjunto con otras fuerzas y personalidades de izquierda y populares respaldamos la fórmula del FpV, que incluye la lucha por la defensa del salario y los derechos de los trabajadores y el pueblo, por una reforma impositiva para que paguen más los que más tienen, por una ley que limite el poder de los bancos y establezca una banca pública de desarrollo, por el impulso de la economía popular, por los derechos de la diversidad y la legalización del aborto, por la reafirmación de las políticas de derechos humanos, por una t
ransformación del poder judicial y el sistema penitenciario y por una reforma constitucional que sirva de base a las transformaciones estructurales que el país necesita, entre ellas, la recuperación de la renta minera para el Estado Nacional.

Preparativos para el sábado 14

La iniciativa surgió de artistas, organizaciones culturales y trabajadores de la cultura de diferentes provincias autoconvocados y de manera apartidaria, ante la comprensión de que el dispositivo político no está alcanzando para llegar a todos los argentinos.

Por eso, convocaron para el sábado 14 de noviembre no solo a artistas sino a cualquiera que quiera intervenir en los espacios públicos de toda la Argentina con expresiones culturales autogestionadas. Desde allí se dará la discusión política, con los artistas como portavoces, lo menos cargado en términos partidarios posible y sin referencias sectoriales a ninguno de los espacios que conforman el campo político del movimiento nacional.

Se sumaron músicos de rock, tango y folklore, clowns, titiriteros, muralistas, fotógrafos y artistas plásticos de CABA, Bahía Blanca, Pergamino, Luján, Quilmes, Escobar, Daireaux, Gerli, y de ciudades de Córdoba (100 titiriteros saldrán a recorrer las calles), Mendoza, Santa Fe, Tucumán, Neuquén, Chubut, Misiones, Formosa, Jujuy y Río Negro.

En Corrientes, el chamamecero Jorge Suligoy va a recorrer las casas dando serenatas a la gente y aprovechando ese espacio mano a mano para charlar sobre la segunda vuelta. En CABA se están armando movidas en varios barrios. En Parque Rivadavia se va a desarrollar un debate, Relatos libertadores, con entrevistas abiertas bajo la consigna “Memoria 2001: yo estuve ahí”, y con la pregunta “¿Qué estabas haciendo el 19 y 20 de diciembre de 2001?”, como eje de la discusión.

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