Víctimas entre los más vulnerables

Latinoamérica y El Mundo

La mirada del papa Francisco sobre la delincuencia, sus víctimas y el poder se mete en debates que se viven en Argentina, acerca de la reforma del Código Penal, y en Uruguay, en relación al pedido de un sector de bajar la edad de imputabilidad. En una nueva etapa de la Iglesia Católica, Jorge Bergoglio marca un camino en la discusión global con argumentaciones y propuestas.

Aleteia

Editorial – La República (Uruguay)

En este mundo complejo que nos ha tocado vivir en la última década, sobran las señales contradictorias y faltan certezas. Pero quizás estas horas dejen por delante nuevos horizontes y diversos actores, siempre en la búsqueda del bienestar de las mujeres y hombres que habitan en este planeta.

Una de las señales positivas es el nuevo discurso de la Iglesia Católica, particularmente del papa Francisco, que mira con nuevos ojos el acontecer de los hombres.

Hace muy pocas horas conocimos una carta del Papa al coordinador del anteproyecto del Código Penal de Argentina, Roberto Carlés, en la que, en pocas palabras, estableció una nueva sensibilidad de analizar las miserias humanas. Fue cuando explicitó que el dilema planteado “trata de hacer justicia a la víctima, no de ajusticiar al agresor”. Pero dijo más: “No pocas veces la delincuencia hunde sus raíces en las desigualdades económicas y sociales, en las redes de corrupción y en el crimen organizado, que buscan cómplices entre los más poderosos y víctimas entre los más vulnerables”.

“No pocas veces la delincuencia hunde sus raíces en las desigualdades económicas y sociales, en las redes de corrupción y en el crimen organizado, que buscan cómplices entre los más poderosos y víctimas entre los más vulnerables”

Sin proponérselo, se alineó junto a quienes rechazan, en nuestro país, la propuesta de bajar la edad de imputabilidad. Pero a la vez enfrentó al morbo de algunos medios de comunicación que hacen negocio con las tragedias de la gente. De los medios de comunicación “depende informar correctamente y no contribuir a crear alarma o pánico social cuando se dan noticias de hechos delictivos”, dijo el papa Francisco.

Es de esperar que este mensaje crítico de nuestras sociedades sea asimilado por los pueblos, por sus dirigentes políticos, empresariales y sociales, así como por otras religiones o quienes no tienen religión.

Por encima de definiciones filosóficas y religiosas, Bergolio se introduce en el debate mundial y participa con argumentaciones y propuestas. Lo hace, además, con un lenguaje para todos, sin temor a caer en posturas que no van de la mano, muchas veces, con las posturas más retrógradas de nuestras sociedades.

El Papa es un buen aliado del pensamiento liberal y hasta puede ser un gran referente para millones de mujeres y hombres que sienten que hay que construir una nueva época sobre la base de una civilización donde la vida humana se desarrolle con fuerza y plenitud de todos los derechos logrados por la lucha de lo mejor del pensamiento mundial.

 

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