Apoyo de la población originaria al FPV

Argentina

La utilización política de Macri de la causa de los pueblos originarios indigna. “El kirchnerismo ha tenido desaciertos con nuestros pueblos, pero entendemos que es un movimiento de masas y que ahí nosotros tenemos lugar para dar la batalla cultural interna hacia el Buen Vivir”. Quedan debates pendientes, imposibles de desarrollar en el Estado ausente que propone el PRO.

Félix Díaz, de la comunidad quom, reunido con Mauricio Macri - Foto: ArchivoVerónica Azpiroz Cleñan- Tiempo Argentino (Argentina)

En Argentina, vivimos  más de 1 millón de personas pertenecientes a pueblos originarios,  existen 14 lenguas vivas y más  de 28 pueblos originarios (Censo del Indec 2010), aunque sabemos que en este dato hubo subregistro, es una base para mostrar cuántos somos.

Ahora nos toca mostrar quiénes somos.

No desconocemos los errores que el gobierno kirchnerista ha cometido en su política indígena respecto al reconocimiento territorial, la falta de una ley de propiedad comunitaria indígena, la deuda ambiental con nuestros territorios, la falta de reconocimiento a nuestra medicina ancestral, la demora en la devolución de los restos humanos en manos de los museos y universidades.

Sin embargo, la utilización progresiva de un discurso hegemónico instalado por parte de la prensa mediática sobre el conflicto de una parte de los hermanos qom de Formosa (la carpa en la 9 de julio) y la vista de Macri a la carpa es un mal trago que no podemos digerir. Y que por otra parte, ha sido llevado hasta el extremo por una parte de la izquierda tonta que de tan progre termina siendo reaccionaria.

Durante este año la carpa ha tenido la visita de todo el arco opositor,  tendiente a mostrar dos situaciones: 1) Que el gobierno no tiene políticas de afirmación positiva para los pueblos originarios. 2) Sostener la imagen del “indio pobre, salvaje” que pide la bolsa de comida, que no tiene dientes, que no tiene pensamiento político propio y necesitan lenguaraces que interpreten lo que necesitamos, reforzando así el racismo paternalista estructural de la sociedad argentina.

Sin embargo, no se han difundido ni promovido aquellas políticas universales, pero específicas que han garantizado el ejercicio de algunos derechos. Por ejemplo:
– la ley de servicios de comunicación audiovisual que nos permitió tener radios y tv propias
– la ley de consulta libre, previa e informada
– la incorporación de la variable étnica en algunos programas  nacionales  de salud
– la creación de Institutos de Formación Superior Interculturales
– la construcción de salas de parto vertical para respetar el parto con identidad
– la restitución de pequeñas porciones del territorio
– la modalidad de Educación Intercultural y Bilingüe en la Ley General de Educación
– las becas para estudios terciarios para estudiantes indígenas
– apoyo a la producción agrícola familiar con mejoramiento en infraestructura para ganado y producciones orgánicas
– la Encuesta Complementaria Indígena.

Claro que queda pendiente el debate sobre cómo construir el Buen Vivir para nuestra sociedad, en oposición a capitalismo. Queda pendiente  promover un modelo de transición de desarrollo hacia el Buen Vivir, quedan pendientes universidades indígenas, el reconocimiento del territorio usurpado, las patentes del uso de nuestra medicina, el reconocimiento del arte comunitario, colectivo, nuestra música,  la justicia ancestral. Pero esa es la agenda a acordar para los próximos cuatro años y de nosotros depende instalarla en la sociedad y sobre todo en el sciolismo.

” El kirchnerismo ha tenido muchos desaciertos con nuestros pueblos, y podemos acusarlo o no de ser bruto porque no ha entendido nuestra mirada, como tampoco la ha entendido la sociedad argentina, pero lo que sabemos cierto es que el FPV es un movimiento de masas y que ahí nosotros tenemos lugar para dar la batalla cultural interna hacia el Buen Vivir “

Parece risueño, hasta ingenuo, leer el Acta de Compromiso de Macri con Félix Díaz. Entregar el INAI en manos de los indígenas, ¿garantizaría el respeto de nuestros derechos? Para nada. Esa fórmula de segregación y reduccionismo administrativo en el aparato del Estado, no hace más que reafimar que no nos merecemos lo mismo que el resto de las y los argentinos. Si la interculturalidad es buena para nosotros, mucho más lo es para toda la sociedad.

Lo que reclamamos al Estado es el derecho a vivir según nuestra cosmovisión, nuestras costumbres y participar de la sociedad mayor, sin negar lo que fuimos y lo que somos, con nuestros derechos específicos. No queremos un Estado ausente, queremos un Estado presente que sea Plurinacional, que reconozca que existen otras naciones en el interior de su territorio y otras lenguas, y que eso no  significa ser separatista, sino aceptar que en la diversidad somos mejores y somos más.

El Estado homogéneo con un solo territorio y una sola lengua, fue una etapa nefasta para nuestros pueblos, y su mejor expresión fue el roquismo, al cual Mauricio Macri públicamente ha dicho que admira.

La filosofía de base PRO  es dejar hacer al mercado, y si eso nos espera, tenemos garantizado el salvajismo de los despojos territoriales en manos de las multinacionales o de sus empresarios amigos. Nada es más cierto que el PRO, cree en la acumulación como valor. Y nada es más cierto que nosotros creemos en la reciprocidad.  ¿En qué momento de la agitación urbana de la carpa QOMPIWI creyó que iba a estar invitada a la fiesta del mercado PRO?

El kirchnerismo ha tenido muchos desaciertos con nuestros pueblos, y podemos acusarlo o no de ser bruto porque no ha entendido nuestra mirada, como tampoco la ha entendido la sociedad argentina, pero lo que sabemos cierto es que el FPV es un movimiento de masas y que ahí nosotros tenemos lugar para dar la batalla cultural interna hacia el Buen Vivir.

Algunos de nosotros miramos la experiencia Boliviana con esperanza. Desde el aparato estatal se pueden  transformar muchas cosas.

En los años ’90 se conformó el movimiento 501, para no ir a votar, y nosotros participamos de ese movimiento porque no creíamos en el sistema electoral y en la democracia  como un instrumento. Nos pasó el 2001 y la sociedad  argentina nos miró y se  miró hacia adentro y  le sucedió  el kirchnerismo.

Como todo ciclo, nace, brilla y se transforma. Este es el tiempo del debate y de la participación en construir nueva agenda política, de un nuevo ciclo, de animarnos a pensar en colectivo, de alegrarnos de las diferencias, pero nunca de la hipocresía.

Somos más de 1 millón

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