Venezuela y los golpistas

La semenjanza de la situación actual de Venezuela con la que se vivió antes del golpe de 2002 contra Hugo Chávez es señalada en el análisis que realizan medios locales afines al gobierno. Pero, también se remarca que ni el golpismo ni las fuerzas populares son las mismas. De hecho, la oposición está fragmentada. El presidente Nicolás Maduro está atento y cuenta con bases con mayor experiencia para defender el proceso revolucionario. Los medios de comunicación han ocultado, como entonces, el llamado a la paz  por parte de las autoridades.

 

 Miguel Ángel Ferrer – Telesur (Venezuela)

Son varias y poderosas las razones que permiten pensar que volverá a fracasar la ultraderecha venezolana en su nueva y reciente intentona de golpe de Estado. La primera y más obvia de esas razones es la carencia del factor sorpresa. Todo el mundo sabe en Venezuela y fuera de ella que el golpe viene. El propio presidente Nicolás Maduro ha avisado que su gobierno se enfrenta a un “golpe de Estado en desarrollo”.

La ausencia del factor sorpresa está impidiendo que se cumpla el requisito básico de un golpe: agarrar al presidente en piyama. Maduro está avisado y no hay elementos para suponer que habrá de descuidarse.

Una segunda razón es que en los últimos quince años, desde la elección de Hugo Chávez en 1999, las fuerzas armadas venezolanas, o al menos el grueso de ellas, no han dado señal alguna de interés por participar en un golpe de Estado. Y menos en un intento al que no se le ven posibilidades de éxito.

“Avisado y consciente del peligro que corre, Maduro no tiene otra

salida que profundizar y radicalizar el proceso revolucionario, es

decir, mantener y acrecentar su base de apoyo popular  

Como una tercera razón puede citarse la actual situación política latinoamericana, en la que un acuerdo básico es repudiar y aislar cualquier gobierno surgido de la ruptura del orden constitucional.

Es cierto que tal acuerdo básico de nada sirvió para impedir los golpes de Estado que depusieron a los gobiernos de Manuel Zelaya, en Honduras, y Fernando Lugo, en Paraguay. Pero, en cualquier caso, también es cierto que el golpismo se mueve más a gusto cuando calcula que podrá contar con la complicidad o vista gorda de otros gobiernos, lo que no acontecería ahora.

He aquí una cuarta razón. Los cabecillas del golpismo andan peleados entre sí. En una esquina está Henrique Capriles y en la otra María Corina Machado y Leopoldo López. Estos dos últimos miran a Capriles como un cartucho quemado y quieren sacarlo de la jugada. Pero Capriles no se deja. Y esta disputa interna en el golpismo finalmente favorece a Maduro.

Dice la sentencia clásica que golpe que no mata, fortalece. Avisado y consciente del peligro que corre, Maduro no tiene otra salida que profundizar y radicalizar el proceso revolucionario, es decir, mantener y acrecentar su base de apoyo popular. De esto depende, finalmente, la presidencia de Maduro y el futuro del chavismo.

AVN (Venezuela)

Como ya ocurrió entre 2002 y 2003, cuando se realizaban marchas convocadas por grupos políticos antichavistas, la cúpula empresarial y militares comprometidos con la vieja política “para salir del presidente Hugo Chávez”, los medios atribuyen los hechos de violencia ocurridos el pasado miércoles, que provocaron tres fallecidos y decenas de heridos, a “colectivos oficialistas” y a “motorizados”.

La dinámica sigue siendo la misma de 2002, los empresarios sabotean la economía, los medios privados multiplican el descontento y generan temor y violencia, para luego presentar los hechos violentos como si estos salieran de los sectores revolucionarios. En 2002 eran los círculos bolivarianos y ahora son los colectivos y los motorizados bolivarianos.

“La dinámica sigue siendo la misma de 2002, los empresarios

sabotean la economía, los medios privados multiplican el

descontento y generan temor y violencia  

En El Nacional -apodado en los sectores populares como Nazional-, la línea editorial abiertamente antichavista se mantiene firme a lo largo de cuatro páginas donde se presenta detalladamente las opiniones de los que marchaban y de los grupos políticos de derecha que convocaron las actividades. Sin embargo, las razones parecieran confusas incluso para sus propios periodistas.

El Universal reseña una información donde se hace un llamado a que se eviten “los pronunciamientos que exacerben los ánimos”, como los que han hecho los dirigentes políticos de la ultraderecha a través de medios de comunicación y redes sociales. Sin embargo, no informan sobre los continuos llamados a la paz que ha hecho el presidente Nicolás Maduro y los diferentes organismos del Estado ni se refieren al Plan Nacional de Pacificación que será presentado este viernes.

RT (Rusia)

“Hay un parecido muy extraño entre lo que está ocurriendo en este momento en Venezuela y lo que ocurrió en abril de 2002, justamente en ese momento había una gran manipulación y distorsión a través de los medios de comunicación sobre las manifestaciones que estaban sucediendo en Venezuela y luego los sucesos que resultaron en el golpe de Estado”, señaló Eva Golinger.

Según la abogada, el uso de los medios de comunicación “forma parte del plan para distorsionar la realidad en el país, para luego justificar ese golpe no solamente en Venezuela sino a nivel internacional, ese fue el manual exacto del 11 de abril de 2002 contra el presidente Hugo Chávez, y en ese momento no existían las redes sociales como Twitter y Facebook, entre otras, que están siendo utilizadas hoy en día”.

“Allí se puede salir con cualquier foto, con cualquier video manipulado sin sustentarlo con ninguna evidencia”, agregó, en relación al uso de las redes sociales.

Alba TV (Venezuela)

Leopoldo López encabeza a las facciones más radicales de la oposición que exigen la “salida” de Maduro a toda costa y ha encabezado en consecuencia las acciones violentas que han dejado muertes dolorosas e irreparables para el pueblo venezolano.

López, ex alcalde del Municipio Chacao, líder del partido Voluntad Popular, de las movilizaciones del año 2002 y 2003 y firmante de la conocina “Acta de Carmona”, asegura que busca un cambio que incluya la renuncia de Maduro o un posible referéndum revocatorio para terminar con un gobierno que describió como “corrupto e ineficiente”.

Las recientes protestas retrotrajeron a muchos venezolanos al 2002, cuando meses de violentas manifestaciones llevaron a un breve golpe de Estado contra el presidente Chávez. La conspiración fracasó y unas horas después Chávez volvió al poder apoyado por militares leales y por una masiva movilización del pueblo.

Hoy, se reanima también el velo informativo nacional e internacional sobre lo que ocurre en Venezuela y el papel de los operadores políticos detrás de estos hechos de violencia y desestabilización. Esto revive para venezolan
os y venezolanas un escenario de golpe de estado en marcha.

 

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