Venezuela avanza en la protección del único oso autóctono sudamericano, en riesgo de extinción

Venezuela anunció la creación de un nuevo Parque Nacional para preservar el hábitat del único oso autóctono sudamericano, el de Anteojos, Frontino o Jukamari. La decisión llegó luego de que en junio se confirmara el hallazgo de dos cachorros junto a su madre, una noticia que sembró esperanzas para este especie que está en peligro de extinción. 

El Parque Nacional Ramal de Calderas, que también lleva el nombre del beato venezolano José Gregorio Hernández, está ubicado entre los estados Trujillo, Barinas y Mérida, y es uno de los corredores ecológicos más importantes del país donde habita el ‘Tremarctos ornatus’, nombre científico por el que se conoce a este especie. 

La Organización No Gubernamental Proyecto Oso Andino Guaramacal, fundada en 2016 por el ecologista Marcos Hidalgo, resaltó que la decisión del gobierno “representa un logro muy importante”. Hidalgo fue precisamente quien halló a las crías junto a su equipo de trabajo hace dos meses. 

El descubrimiento se hizo a mediados de junio de este año, cuando lograron captar imágenes “inéditas” con “cámaras trampas” de una osa acompañada por dos cachorros de cuatro a cinco meses de edad, mientras transitaban un sendero del Ramal de Calderas.

“Este es un hecho que trae mucha esperanza, representa la vida y la convicción que aún hay mucho que hacer por salvaguardar la especie y su hábitat. Además, nos llena de compromiso para proteger estos territorios junto con las comunidades, por el oso andino y las especies asociadas a su presencia”, dijo por entonces Hidalgo 

La zona en cuestión, que contempla “una superficie que supera los 500 kilómetros cuadrados”, forma parte del “Área de Estudio” del proyecto de los científicos.

El Ramal de Calderas, que se convirtió en el Parque Nacional número 44 de Venezuela, según destaca la ONG, “alberga territorios extensos y muy bien conservados de bosques nublados y páramos andinos, que aseguran la conectividad entre el Parque Nacional Guaramacal y el resto de la Cordillera de Mérida”.

Además, este extenso territorio es una zona montañosa que supera los 2.000 metros de altitud y que posee una importante diversidad biológica, en la que viven al menos 14 osos que comparten su hábitat con otras 17 especies, entre mamíferos como pumas, coatíes, picures, lapas (en vulnerabilidad) y aves como el paují (en reducción).