Vacunagate en Perú: renuncias y despidos masivos por la inmunización selectiva

El escándalo que estalló el fin de semana por las vacunas de “cortesía” de Sinopharm que recibieron algunos funcionarios peruanos, incluido el expresidente Martín Vizcarra, tiene nuevas ramificaciones. Mientras se replican los nombres y las excusas de quienes accedieron al inmunizante de manera secreta e irregular, el rector y dos vicerrectores de la universidad encargada del ensayo de Sinovac renunciaron. 

El rector de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, Luis Varela, y los vicerrectores José Espinoza y Alejandro Bussalleu dimitieron este miércoles, después de que se publicara el listado con las 487 personas que accedieron a la vacuna, a pesar de no formar parte del estudio experimental que se desarrollaba en la universidad. 

De la misma forma, el Gobierno echó a otros 16 funcionarios que utilizaron sus privilegios para acceder a la vacuna: ocho integraban el ministerio de Salud y otros ocho el de Relaciones Exteriores. 

“Del total de personas vacunadas , alrededor de 25 % eran funcionarios públicos al momento de recibir la vacuna. Actualmente, ninguno de ellos forma parte del gobierno”, afirmó la primera ministra, Violeta Bermúdez.

Los principales implicados en el “Vacunagate” pueden ser condenados hasta a ocho años de prisión. El expresidente Martín Vizcarra (2018-2020), su mujer y su hermano; la exministra de Salud Pilar Mazzetti, su chófer y varios viceministros; la excanciller Elisabeth Astete y otros altos diplomáticos son algunos de los señalados. 

También hubo cocineros, abogadas mediáticas, hasta hijas de personajes públicos; todos con pretextos para justificar su inoculación antes que la de miles de médicos que luchan en primera línea contra la pandemia.

Las insólitas excusas 

Entre los implicados, figuraba en la lista el empresario gastronómico César Loo Cárdenas, el propietario del local de comida “chifa” (fusión de comida peruana y china), quien recibió la dosis de Sinopharm en noviembre.

De acuerdo con el médico que dirigía los estudios, Germán Málaga, se decidió aplicarle la vacuna al empresario porque era el proveedor de alimentos de la delegación china en el país, quienes se “habían hartado de comer en Burger King”. 

Otro de los protagonistas de este escándalo fue el Nuncio Apostólico en Perú, Nicola Girasoli, quien el martes confirmó que recibió la vacuna contra la covid-19. El hombre justificó su decisión alegando que era “consultor en temas éticos” del estudio que se estaba desarrollando. 

Nada supera aún la excusa que planteó la excanciller Elisabeth Astete, quien dijo que ella “no podía permitirse” enfermarse, lo que le valió el escarnio en las redes sociales 

Las tres claves del escándalo

1.- ¿QUÉ ES EL “VACUNAGATE”?

Así se bautizó el escándalo político por la aplicación irregular a altos funcionarios y a sus familiares de un exclusivo lote de vacunas entregado por el laboratorio chino Sinopharm para el personal implicado en el ensayo clínico de su vacuna. 

2.- NEGOCIACIONES CON SINOPHARM

Vizcarra anunció en agosto del año pasado que Perú otorgó autorización al laboratorio chino Sinopharm para llevar a cabo los ensayos clínicos masivos de su vacuna.

Las primeras dosis de la vacuna llegaron formalmente al país a principios de septiembre y, con la participación de 12.000 voluntarios, ese mismo mes se iniciaron los estudios en la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH) y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).

El domingo se conoció que el protocolo del ensayo estableció el envío de un lote con 3.200 dosis extras “para ser administradas voluntariamente al equipo de investigación y personal relacionado al estudio”.

De ese cupo, 1.200 quedaron presuntamente en manos de la Embajada de China en Perú y 2.000 en manejo del equipo a cargo del ensayo clínico, que las facilitó a petición de las autoridades y contactos cercanos.

Sinopharm anunció el 31 de diciembre a la comunidad internacional que su vacuna tenía un 79 % de efectividad y, una semana después, el Gobierno peruano, ya encabezado por Sagasti, firmó un contrato con el laboratorio chino por la compra de un millón de vacunas.

De esa cantidad, ya fueron aplicadas las primeras 80.000 dosis al personal sanitario, aunque el país andino todavía no tiene establecida la fecha para el inicio de la vacunación masiva a su población.

3.- CONTRADICCIONES EVIDENTES

En un primer momento, Vizcarra sostuvo que él fue “voluntario” en los ensayos clínicos de Sinopharm en Perú, pero la universidad a cargo del estudio negó que figurase en los padrones de la prueba. Aunque pidió perdón a la ciudadanía por no haber informado en su momento sobre su participación en los ensayos, Vizcarra aseguró que no “mintió” ni cometió “delito alguno”.

En cambio, el arrepentimiento sí que marcó el mensaje que difundió en la víspera Mazzetti, en el que admitió haber recibido la dosis de Sinopharm el 12 de enero. A través de una carta, la extitular de la cartera de Salud reconoció que cedió “ante la inseguridad y los miedos” y calificó su actuación como “el peor error de su vida”.