Usaid, el velo de la neutralidad civil

Latinoamérica y el Mundo

Organizaciones no gubernamentales, medios de comunicación y redes sociales son plataformas desde las cuales Estados Unidos intenta torcer el rumbo político de países de la región que no se someten a sus lineamientos neoliberales. Cuba y Venezuela son dos casos en los que fondos de USaid han sido destinados a esos fines. Bolivia y Ecuador tomaron medidas para protegerse.

CyC

Rosaura Audi – Caras y Caretas (Argentina)

La agencia norteamericana de noticias Associated Press (AP) reveló a comienzos de abril que desde la agencia del Departamento de Estado conocida como USaid se creó una red de envío de mensajes de texto a jóvenes cubanos, llamada Zunzuneo, con la intención de consolidar una vía de incidencia política contra el gobierno de la isla. Este es sólo uno de los intentos de intervención en Cuba. Pero, además, es la confirmación de que el gobierno de Barack Obama continúa con la línea dura de mantener el embargo económico y tratar de socavar mediante programas civiles al gobierno socialista de Raúl Castro. 

Es en este punto en el que ha sido indispensable contar con una pantalla de injerencia civil que permita sostener la teoría del “golpe suave”. La Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USaid) –dedicada supuestamente desde 1961 a canalizar la ayuda humanitaria al exterior– y la Fundación Nacional para la Democracia (NED) desarrollaron desde los años 60 programas en América latina, con especial interés en Cuba, y desde fines de los 90 se han concentrado en el financiamiento de la oposición en la isla, Venezuela, Bolivia y Ecuador, al menos.

Como en el pasado Washington busca controlar –y si fuera necesario derrocar–, con la ayuda de las tradicionales aristocracias locales y los poderes establecidos en los medios de comunicación masivos, las políticas de las naciones latinoamericanas, que hoy funcionan en bloque –aun con sus diferencias– en defensa de sus democracias.

El eco del colibrí

El proyecto Zunzuneo –por el sonido que produce el zunzún o colibrí– fue supervisado por la Oficina de Iniciativas para la Transición (OIT) de USaid, con el fin de “socavar el gobierno comunista de Cuba”, según la AP, que accedió a documentos clasificados sobre el programa.

Fue implementado en 2009 y funcionó hasta 2012 como una red ilegal de transmisión de mensajes, en principio de rubros más livianos como música, deportes o sociedad, aunque la finalidad era, progresivamente, hacer envíos de corte político. Logró llegar a 40.000 usuarios.

«Es posible que para los cubanos estos programas sean asumidos como una cuota más de la injerencia norteamericana. No obstante, las mismas estrategias han resultado más útiles para EE.UU. en Venezuela»

Para mantener la operación en secreto se utilizaron empresas fantasma en terceros países –uno de ellos Costa Rica–, se desviaron fondos, se contrató a especialistas en tecnología que eran presentados como empresarios, en Cuba y fuera del país. Todo esto implicó violación de leyes por lo menos en Cuba, EE.UU., Costa Rica y España (la AP sostiene que la empresa española Lleida.net prestó el servicio de envío de los SMS, cosa que niega la compañía). 

USaid trató de aplacar el impacto de la noticia, aunque el vocero de la Casa Blanca, Jay Carney, confirmó que su gobierno estaba involucrado en la operación y que también el Congreso lo había aprobado para “llevar la democracia a Cuba”.

Tiempo atrás, el presidente Castro ya había advertido sobre pruebas de intentos de penetración de ese tipo. Incluso, después de la revelación, la cancillería cubana dio a conocer la existencia de otro programa llamado Piramideo por el cual se le ofrecía a una persona enviar a una pirámide de amigos un SMS por el valor de un solo mensaje.

“Podría decirse que Cuba ya está ‘acostumbrada’, tanto en el plano oficial como entre la población, a este tipo de cuestiones”, afirmó Francisco Forteza, periodista cubano. “Al parecer la gente que lo recibió creyó que este era un servicio de la prensa cubana. Y los cubanos usan sus celulares para cosas muy puntuales. La gente no acostumbra a leer mensajes con alguna insinuación política de cualquier género”, explicó.

Es posible que para los cubanos estos programas sean asumidos como una cuota más de la injerencia norteamericana. No obstante, las mismas estrategias han resultado más útiles para EE.UU. en Venezuela. 

«En Venezuela es ilegal que las organizaciones políticas locales reciban financiamiento de un gobierno extranjero. Entonces, USaid permite tanto a EE.UU como a la oposición ocultar esto bajo el velo de la neutralidad civil»

Acciones encubiertas de Usaid. En febrero de este año la oposición venezolana inició protestas que devinieron en violencia y continuaron en las calles de unos pocos distritos contra el chavismo. Gracias al discurso unificado de los grandes medios locales e internacionales, aún existe una percepción de que las manifestaciones han sido pacíficas y que las decenas de muertos se deben a la represión gubernamental. 

“Al igual que en el caso de Zunzuneo en Cuba, USaid proporciona tanto una fachada para las actividades más cuestionables del gobierno de EE.UU. como un grado de separación para mitigar las consecuencias políticas. En Venezuela, la USaid –junto con la NED y el Instituto Republicano Internacional (IRI)– proporcionaron financiamiento y capacitación a grupos políticos anti-Chávez y a las llamadas organizaciones de la ‘sociedad civil’ como Súmate, de María Corina Machado, y Primero Justicia , el partido original de Henrique Capriles y Leopoldo López”, dijo George Ciccariello-Maher, profesor de la facultad de Historia y Política de la Drexel University.

El académico afirmó que USaid financió a los sectores que realizan acciones violentas.  “En 2012, el gobierno de Obama pidió unos cinco millones de dólares en fondos directos para la oposición venezolana a través de USaid, y este dinero está, sin duda, impulsando y apoyando las protestas de hoy.”

Es por ello que Ciccariello adhirió a la idea de que USaid es una CIA civil en algunos sentidos, porque “brinda cobertura civil por lo que sería de otra manera visto como evidentes esfuerzos de desestabilización”.

En Venezuela, por ejemplo, es ilegal que las organizaciones políticas locales reciban financiamiento de un gobierno extranjero. Entonces, “USaid permite tanto a EE.UU como a la oposición ocultar esto bajo el velo de la neutralidad civil”.

Bolivia y la expulsión de la agencia

En reiteradas ocasiones el gobierno de Evo Morales denunció a USaid, que estaba en Bolivia desde 1964, por injerencia dentro de los sindicatos campesinos y de otras organizaciones sociales. Pero el 1 de mayo de 2013 informó que la agencia sería expulsada de Bolivia, como había sucedido en 2008 con la DEA y el embajador estadounidense Phillip Goldberg, acusados de realizar “acciones políticas desestabilizadoras contra la democracia”. 

“No faltan funcionarios de la embajada de EE.UU. que siguen conspirando contra este proceso, contra el pueblo y en especial contra el gobierno nacional. Nunca más USaid, que va manipulando, que va utilizando a nuestros hermanos dirigentes, que va usando a algunos compañeros de base con limosnas”, dijo Morales. Su decisión fue consideraba como un absurdo, un maltrato hacia EE.UU. y una postura de aislamiento, por parte de la oposición y los medios opositores.

Ecuador cerró programas

A fines de 2013, Ecuador también puso fin a programas que la agencia estadounidense tenía en el país, un hecho que causó revuelo desde la oposición y los medios que
tergiversaron los hechos.

En 1962 ambos países suscribieron un acuerdo general de “ayuda económica-técnica”, gestionado por USaid. Pero en 2007, bajo la primera presidencia de Rafael Correa, se realizó la última negociación. Dado que los proyectos estaban en fase de finalización, el gobierno quería concretar nuevos convenios. La agencia argumentó que los finalizaba porque no se había llegado a un acuerdo sobre la distribución de la ayuda. 

«‘Conocemos algunas malas experiencias que USaid ha tenido con algunos países hermanos, en donde ha habido clara intervención, participación de funcionarios de la entidad, en actuaciones de desestabilización’, dijo Patiño»

A su vez, el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño dijo que se trataba de proyectos poco transparentes. “Si USaid decidió irse, no les vamos a rogar que regresen”, sostuvo.

Sobre la colaboración con organizaciones sociales recordó lo que meses antes había sucedido en Bolivia: “Conocemos algunas malas experiencias que USaid ha tenido con algunos países hermanos, en donde ha habido clara intervención, participación de funcionarios de la entidad, en actuaciones de desestabilización, no lo podemos decir para el caso de Ecuador”.

Sí se refirió a que la Fundación Andina para la Observación y Estudios de Medios (Fundamedios) y el Grupo Faro, opositoras al gobierno, recibían dinero de USaid.

Justamente, Fundamedios forma parte del Grupo Andino de Libertades Informativas (Gali), sindicado por operar con dinero de la USaid y la NED. De él también participan la Asociación Nacional de la Prensa de Bolivia y el Instituto Prensa y Sociedad de Perú, Venezuela y Colombia.