Uruguay ve relámpagos en la integración regional

El canciller uruguayo Luis Almagro dejó abierta la posibilidad de que alguno de los países del Mercosur quede fuera del acuerdo comercial que se negocia con la Unión Europea, aunque reconoció que el propósito es que todos participen del pacto. Uruguay baraja la posibilidad de un acuerdo de tres países más uno, o un solo país junto con aportes de otras naciones. También encuentran dificultades en la Alianza del Pacífico, que el 10 de febrero en Cartagena de Indias tratará de cerrar un acuerdo comercial con la mirada puesta en Asia.


Editorial – La República (Uruguay)

Latinoamérica entra en una etapa de definiciones en materia de integración, a la vez que en el horizonte cercano está la posibilidad de un entendimiento entre el Mercosur y la Unión Europea.

El futuro del Mercosur, de la Unasur y de la Alianza del Pacífico está en juego, y se dibujan distintas situaciones que influyen sobre los procesos.

La mayor dificultad aparece sobre el Mercosur donde, por diversos motivos, Argentina y Venezuela miran con desconfianza los acuerdos con la Unión Europea que están siendo encabezados por Brasil, el tradicional aliado de Argentina.

El éxito de este acuerdo ayudaría a la estancada Europa a recuperar el crecimiento a través de las exportaciones y abriría nuevos mercados a los agricultores del Mercosur.

El fracaso dejaría a los europeos pagando precios excesivamente altos por los alimentos; y a Brasil, la economía más grande de Sudamérica, lo dejaría al margen de la globalización.

El renovado interés de la mayoría del Mercosur en un acuerdo se debe en parte a la finalización de las preferencias comerciales existentes. En enero, todos los países del tratado regional del sur perderán el acceso preferencial que concede la UE a los países en desarrollo, ya que ahora se les considera demasiado ricos para necesitarlo.

En este marco es que el canciller Luis Almagro dijo este martes que está abierta la posibilidad de que alguno de los países del Mercosur quede fuera del acuerdo comercial que se negocia con la Unión Europea (UE), si bien el objetivo es que todos participen de ese pacto.

El ministro advirtió que durante la próxima cumbre de Mercosur, prevista para mediados de febrero en Venezuela, se verá si ante la Unión Europea se presenta “un acuerdo de tres países más uno, o si se firma el acuerdo de un solo país junto con aportes de otras naciones”, entre otras opciones. Con estas especulaciones se está reconociendo que los acuerdos con Argentina no serán sencillos. Es que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner se presenta como fuertemente proteccionista, lo que ha generado enojos de Brasil y Uruguay, aunque sin grandes griteríos.

La otra cara de la integración (Alianza del Pacífico) también presenta sus dificultades debido a la confrontación Chile- Perú por temas limítrofes, que se definirán el próximo 27 de enero en La Haya. Posteriormente, el 10 de febrero en Cartagena de Indias, los países de la Alianza del Pacífico buscarán cerrar un acuerdo comercial para avanzar en la integración, con la mirada puesta en Asia y no en Europa.

Con las tensiones que están viviendo estros dos tratados, uno del sur y el otro del Pacífico, el peso de la Unasur y de la Celac disminuye y, si no es dramático, solo se puede explicar por la lenta decadencia de la influencia de Estados Unidos en lo que fue su patio trasero. En medio de este horizonte de relámpagos nuestra diplomacia se tendrá que mover con lucidez, cautela y firmeza.

La mayor dificultad aparece sobre el Mercosur donde, por diversos motivos, Argentina y Venezuela miran con desconfianza los acuerdos con la Unión Europea, que están siendo encabezados por Brasil, el tradicional aliado de Argentina.

 

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