Uruguay se posiciona en el Mercosur

José Mujica ofreció a Paraguay y Bolivia la salida al mar de la cual carecen. Esto implica no sólo una posición solidaria con Asunción y La Paz y una oportunidad de ingresos, sino también una mirada geoestratégica de este país frente a los grandes socios del Mercosur, Brasil y Argentina. 

Eduardo Vior – Miradas al Sur (Argentina)

Uruguay busca posicionarse como nudo logístico en la región y esboza la articulación de un nuevo eje al margen de Argentina y Brasil. El primer paso fue ofrecerles el uso de sus puertos a Bolivia y Paraguay a cambio de recursos energéticos.
Los operadores portuarios recibieron con agrado la propuesta del gobierno de hacer a nivel internacional una oferta país para la explotación del puerto. La intención es tener una alternativa firme en caso de que los problemas de relacionamiento con Argentina persistan en el tiempo. La idea es buscar clientes en otros países, para lo cual se hará contacto con los principales armadores y ofrecerles ventajas no sólo que tengan que ver con el puerto, sino que sigan viniendo las navieras a Uruguay a cambio de las posibilidades de inversiones en otros rubros. Una fuente gubernamental señaló que se saldrá con una política agresiva para conseguir diversificar los mercados para los puertos uruguayos y poder independizarse de la carga argentina que hoy no puede ser recargada en puertos uruguayos.
En el mediano plazo se espera hacer una oferta paralela: por un lado, el puerto de Montevideo, para el movimiento de contenedores de menor porte, y por otro el puerto de aguas profundas en Rocha, para la entrada y salida de contenedores con los denominados graneles líquidos.
El gobierno quiere adjudicar a fines de 2014 la construcción del puerto de aguas profundas en Rocha, uno de los proyectos que considera clave, para cuya construcción se invertirán 1.000 millones de dólares. Las principales características del puerto serán definidas en el Plan Maestro que la empresa de consultoría española Acciona había prometido entregar al gobierno antes de que termine este año.
Uruguay pretende contar con el apoyo de Brasil para financiar esta gran obra de infraestructura, por lo que el ministro viajará al país vecino para conseguir el respaldo del gobierno de Dilma Rousseff. Con la propuesta, Uruguay busca ampliar sus áreas comerciales y fortalecer su sistema financiero a partir del auge productivo de Bolivia y Paraguay y de los países pertenecientes al Mercosur.
Paraguay, por su parte, tiene una salida portuaria a través de la Hidrovía Paraguay-Paraná, pero de aceptar esa iniciativa tendría más posibilidades de exportar madera y minerales a través del Atlántico, ampliando así sus destinos comerciales. El proyecto implicaría prolongar la Hidrovía Paraguay-Paraná hasta Asunción para buques de ultramar (hoy llega hasta Santa Fe) y ampliar la red de puertos uruguayos de alta mar (hoy son dos: Montevideo y Nueva Palmira) con un tercero de aguas profundas, planeado en Rocha.
Claro que cualquiera de los candidatos a suceder a Mujica –incluso Tabaré Vázquez– quieren poner acentos neoliberales a la política de integración y bien puede ocurrírseles en sociedad con Paraguay introducir en el acuerdo regional variantes de “regionalismo abierto” al estilo de los años ’90, según las cuales cada uno negocie con quien quiera acuerdos comerciales externos al bloque. Este riesgo se aventa con inversiones transnacionales intramercosur que aumenten la densidad de los vínculos entre las economías nacionales y organicen cadenas productivas transnacionales. Mientras los únicos en hacerlo sean las corporaciones transnacionales de las industrias automotriz, química y farmacéutica, empero, y el único país en disponer de banco estatal de inversión sea Brasil, la integración regional seguirá dependiendo de los avatares comerciales.

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