Unión de izquierdas mexicanas

El Parlamento mexicano aprobó en diciembre la Reforma Energética que le había enviado el Ejecutivo. Pese a las protestas que se fueron realizando en los diversos estados del país, el acuerdo del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI) con el Partido Acción Nacional (PAN) y otros aliados de derecha lograron aprobar holgadamente la iniciativa. Los partidos de izquierda quedaron divididos en el desacuerdo sobre posturas y planes de acción que le restaron fuerza a su lucha. Ahora surge la propuesta de una unión.

Octavio Rodríguez Araujo – La Jornada (México)
El senador Miguel Barbosa está llamando a la unidad de las izquierdas y elípticamente se refirió a la reforma energética como un atropello a la nación. En estos propósitos de unidad se está pensando también en una alianza con López Obrador y Morena. Obviamente, esta alianza no será electoral, pues hay impedimentos legales para el nuevo partido que, si bien tendrá su registro en el primer trimestre del año, deberá ratificarlo por sí y para sí en los comicios de 2015. Empero, dicha asociación con otros partidos sí puede darse y sería estratégica para revertir, en lo que se pueda, el mencionado atropello a la nación.

La simple circunstancia de que algunas de las principales empresas relacionadas con el negocio de la energía y el mismo gobierno de Estados Unidos aplaudan las reformas aprobadas en la materia, debería alertarnos del peligro que corremos como país. No es necesario ser Einstein para entenderlo. De aquí la importancia de tomarles la palabra a quienes plantean la conveniencia (diría, la necesidad) de que las izquierdas y otras fuerzas democráticas se unan para evitar que nuestros recursos estratégicos sean manejados bajo estrictos criterios empresariales sin tomar en cuenta sus repercusiones sociales. Nuestra riqueza debe usarse en favor de las mayorías del país y para sacar de la pobreza a millones de compatriotas, no para favorecer a unos cuantos empresarios que quieren ser más ricos de lo que son y, además, dictar las políticas públicas bajo criterios de costo-beneficio.

Quizá haya llegado el momento de mostrar flexibilidad y tolerancia con nuestras izquierdas y posponer aquellos temas que las dividen. Ya sabemos que algunos dirigentes de partidos y de ciertos movimientos sociales tienen sus propios intereses y que intentan llevar agua a su molino, pero aun así la lucha por venir requiere unidad y no mantener la dispersión que los caracteriza. En política siempre hay diferencias, pero hay coyunturas que exigen su posposición para lograr lo que, muy por encima de intereses partidarios y de grupo, es conveniente y necesario para todos los mexicanos y para el país en su conjunto.

La consigna del presente es la defensa de los recursos estratégicos del país para beneficio de los mexicanos. ¿Quién en las izquierdas podría estar en contra de esto?

 

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