Una reserva en Bolivia para evitar extinciones

La iniciativa de dedicar una reserva para frenar la desaparición de la paraba Barba Azul, característica de la región del Beni, es vista por el editorial del diario La Razón de ese país con buenos ojos a fin de que se reproduzca y se detenga la amenaza contra otras especies.

“Es de esperar que iniciativas como esta se reproduzcan y a la vez se adopten medidas para atenuar las muchas amenazas que se ciernen sobre las aves en el país. De lo contrario, los biólogos estiman que cerca de 400 especies podrían desaparecer en los próximos diez años. Y con ellas se perdería no sólo una belleza de incalculable valor, sino también los servicios ecológicos que prestan, como el control de plagas o la distribución de semillas, lo que provocaría desequilibrios naturales con impactos impredecibles”, comenta el diario.

Fue la Fundación Armonía, con respaldo de instituciones internacionales de conservación, que consiguió un predio en el Beni para hacer de él un santuario para la paraba Barba Azul “que se encuentra en serio peligro de extinción debido a las nocivas actividades del hombre moderno”.

Los biólogos citados por esta publicación consideran que los motivos de la amenaza sobre la paraba Barba Azul son dos. “Por un lado, el afán de algunas familias por ostentar en sus hogares la exuberancia de estos pájaros, pese a que su hábitat no está entre paredes sino al aire libre. Por otra parte, las mal llamadas manifestaciones culturales son también responsables de que su población se haya visto diezmada en los últimos años”.

Hacen así referencia a expresiones como “la danza de los macheteros”, en la que cada integrante utiliza 32 plumas azules para su vestimenta, que son las más largas, las de la cola. “Es decir que para ataviar a un solo bailarín hace falta cazar 16 parabas azules. Si se toma en cuenta que las comparsas están compuestas por 20 miembros en promedio, la cuenta ambiental que estos bailarines le cuestan   al país es, pues, exorbitante”.

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