Una política exterior soberana

Ecuador fue un fiel seguidor de las reglas impuestas por el mercado internacional, al punto de hacer del dólar su moneda. Una sucesión de gobiernos que fueron entregando la soberanía en términos económicos y políticos precedió al de Rafael Correa. En los últimos siete años, la cancillería, ahora con Ricardo Patiño al frente, fue retomando el espacio perdido y, pese a que el país no se ha desdolarizado, le devolvió la dignidad y el respeto ante los organismos extranjeros y las transnacionales, además de ubicarlo en el centro de la escena con la defensa de Julian Assange.

Una política exterior soberanaLeonardo Vicuña Izquierdo – El Telégrafo (Ecuador)

Al neoliberalismo lo impuso el poder mundial y sus tentáculos (FMI, BM, OMC, GAFI, Ciadi, OEA, CIA, NSA -agencia de espionaje-, DEA, SIDH, SIP, Usaid, y también la ONU y su Consejo de Seguridad, que avalaron invasiones y guerras con la presión de EE.UU. y la OTAN), tras el Consenso de Washington, y las políticas de ‘ajustes’, para mayor control y explotación a nuestros países.

La pérdida de soberanía y el sentido de dignidad fueron evidentes. La economía la manejó el FMI y el presupuesto, a favor de los chulqueros; la RMI se exportó al mundo desarrollado, con tasas mínimas de interés; las transnacionales saquearon el petróleo, depredaron el ambiente, liquidaron bosques, selvas y manglares y atracaron al fisco.

Asumieron el dólar como moneda propia con lo que prolongaron el atraco y mutilaron la política económica. La política internacional a lo largo de 7 años ha sido soberana, digna, de paz, defensa de nuestros recursos, recuperación del petróleo, solidaridad con los pueblos, consecuente con los ideales de Bolívar, de integración hacia la Patria Grande. Archivó la vieja praxis ‘diplomática’, que entre brindis y brindis rifó el país y sus riquezas.Las acciones tomadas y resultados obtenidos son claros e indiscutibles.

Recuperación de la soberanía, defensa de los principios de no intervención, autodeterminación y solución pacífica de los conflictos; manejo de la economía, sin el tutelaje del FMI y Banco Mundial.

Política comercial sobre la base del interés de los productores, rechazo a los tratados de ‘libre’ comercio.

Recuperación del petróleo. Reingreso a la OPEP.

Manejo del presupuesto sobre la base a nuestras prioridades, y no en beneficio de los chulqueros. Renegociación soberana de los papeles de la deuda (bonos Global de 30 años), con un descuento del 70% con ahorro de $ 7.000 millones; repatriación del ahorro exportado por la banca especuladora y límites para invertirlo en el exterior.

Impulso a la integración solidaria de mutuo beneficio. Incorporación a la ALBA y auspicio de la creación de Unasur y la Celac (OEA, sin EE.UU. y Canadá); búsqueda de mercados y fuentes de financiamiento, con soberanía y uso productivo de los recursos; esto es centrales hidroeléctricas, infraestructura vial y petrolera, que con asimilación racional del conocimiento y tecnología universales posibilitará la nueva matriz productiva, superando el modelo primario exportador, dependiente hasta la saciedad.

Intensificación de las relaciones con Cuba, Venezuela, Irán, China, Rusia, es decir con los ‘cucos’ del planeta. Crítica a las ‘Cumbres de las Américas’ de EE.UU., sin Cuba, con su propia agenda, al margen de nuestros intereses.

Expulsión de las tropas yanquis de la base de Manta y salida del TIAR (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca).

Denuncia de los crímenes ambientales de Chevron y sus atracos, expulsión de la Usaid por su labor conspiradora y de la embajadora de EE.UU. (H. Hodges), tras la evidencia con los WikiLeaks de labores de espionaje, por lo que se otorgó asilo a Julian Assange, que descubrió a través de 480.000 documentos de las FF.AA. y 251.000 cables de las embajadas de EE.UU. sus crímenes contra los pueblos.

Denuncia a la SIP, SIDH, manejada por EE.UU. y a otras potencias por el deterioro ambiental mundial.Ha sido una política consecuente con el pueblo y la patria, cuyo responsable es Rafael Correa y uno de los brillantes ejecutores, Ricardo Patiño.

 

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