Una orquesta atípica de tango en Valparaíso

La Orquesta Típica Fernández Fierro surgió en Buenos Aires hace 13 años, grabó seis discos y creó un espacio en el que se presentan distintas formaciones. La banda “es una referencia ineludible sobre el tango que se está haciendo” en la capital argentina, explica uno de sus bandoneonistas, Julio Coviello, en la visita que hicieron al festival que se realiza en Valparaíso sobre ese ritmo musical representativo del Río de la Plata. Es el tango de la nueva generación, capaz de captar al antiguo tanguero.

 

 Daniel Núñez Escobar – The Clinic (Chile)

-¿Qué tal su visita a Valparatango?

-Estamos muy contentos de la visita a Valparatango nuevamente. Ya participamos con la Fernández Fierro dos veces y este es nuestro regreso a esta hermosa ciudad que es Valparaíso. Estamos contentos porque llevamos un repertorio de tangos nuevos, del siglo XXI, muchos propios y otros prestados de otros compositores de nuestra generación. Es nuestra visión del tango hoy día. Y lo compartimos ahí con los porteños del otro lado de la cordillera.

-¿Qué sensación les dejó Valparaíso?

-La verdad es que es una ciudad encantadora. Muy insinuante y la música que hacemos nosotros, que habla de los puertos, de personalidades oscuras y sombrías como las que viven en la mayoría de los puertos del mundo, es algo que nos conecta mucho con Valparaíso.

-El tango tradicional que se escucha hace más de medio siglo en Chile es más bien romántico, melodramático y a veces hasta épico. En cambio ustedes plantean otra forma, otra estética. ¿Por qué? 

-La palabra tango, a pesar que tiene cinco letras, es un término muy amplio que comprende una música que está cumpliendo 130 años de historia. A nosotros nos reconforta y sentimos como propia la parte más rítmica, menos romántica y más dura del tango. Sobre todo, la parte más dura.

-¿De dónde sale eso?

-Tiene una impronta muy urbana. Por esta cierta alienación que es estar rodeado de gente, edificios, el caos vehicular y todo eso. Entonces como no vivimos en una pradera como Mozart terminamos haciendo esta música porque es lo que realmente sentimos. No hay ninguna ciudad que le pueda escapar a la oscuridad y a la muerte pero lo que identifica nuestra música es lo todos nosotros vivimos en Buenos Aires.

-Claro. Leyendo las letras de Tan Idiotas como Siempre –su último disco- se lee mucha oscuridad, cierto nihilismo, incluso decepción, distanciándose de los tópicos del tango tradicional.

-El tango tradicional es muy amplio. Hay muchos tangos que eran tan nihilistas como los nuestros. Realmente no creo que hayamos inventado nada. Lo que sí, estamos en sintonía con el sentimiento de nuestra generación y lo que buscamos nosotros no es seguir una línea de tiempo a partir solamente de la historia del tango, si no de lo que nos pasa a nosotros como músicos y como personas. Entonces si parece oscura y habla de cosas oscuras es porque es lo que sentimos y experimentamos. Creo que Discépolo era igual o más oscuro que nosotros y nadie puede decir que no hacía tango. Lo hacemos con gusto y con oscuridad, porque no le podemos escapar a la oscuridad, pero es una manera muy plena de vivir.

-¿Cómo se relaciona la Fernández Fierro con el tango más tradicional, que todo el mundo conoce? Carlos Gardel, Julio Sosa, etc…

-El tango que es más conocido en el exterior es el que tiene más años de antigüedad y es un tango que conocemos y escuchamos hace muchísimos años y nuestra relación es muy amigable, pero hoy día lo que tenemos que hacer es contar nuestras realidades. No te puedo negar que algunos de los músicos escuchan tango en sus casas pero a la hora de subir al escenario lo que hay que hacer es decir lo que está sucediendo y vibrar junto al público estas emociones. Si no, es más reconfortante el disco que ir a ver un concierto en vivo que recrea algo que ya pasó. Nosotros sentimos ese deseo y eso es lo que nos moviliza, mostrar que hay tangos nuevos, de una estética nueva, que lo generan músicos que tuvieron toda una cultura del tango pero también vivieron en este mundo y escucharon rock hasta hartarse, casi como una intoxicación de rock. Es lo que nos tocó vivir a nuestra generación.

-Ustedes lograron trascender al público tradicional del tango. Hoy son escuchados en muchos lugares del mundo… ¿cómo se dio eso?

-En un momento, tuvimos que alejarnos un poco de lo que es el ambiente más tradicional del tango y nos abocamos a ampliar nuestros horizontes del género y llegar a un público que no sea exclusivamente tanguero. Fue una necesidad, para ampliar la llegada de este género que nos apasiona, vimos la necesidad de extender los límites y no quedarse suscritos a lo que pasa adentro del género del tango. Al que no le gusta el tango, le gusta la Fernández Fierro también, no es algo excluyente. Entonces, gracias a esa política hemos tocado en muchísimos internacionales de rock y de música que excedía al público normal del tango. Y así compartimos escenario que nos impresionan mucho como The Cure o Bjork.

El nuevo tango argentino

-¿Cómo viven ese proceso de renovación del tango? ¿Sienten que son parte un proceso musical histórico?

-Es parte de la historia del tango. Es muy reconfortante sentirse acompañado por otros grupos porque hace trece años, cuando arrancó la orquesta, no había tanta cantidad de instrumentistas y compositores. Arrancamos en soledad, yendo a tocar a la feria de San Telmo acá en Buenos Aires, en la calle. Hicimos mucho trabajo, mucha movida y uno se siente reconfortado que hoy haya tantos grupos que se dedican a este género, que nos estiman o que nos tienen como referencia, buena o mala, de lo que es el tango hoy día. La Fernández Fierro es una referencia ineludible sobre qué es el tango que se está haciendo en Buenos Aires.

-Fundaron el Club Atlético Fernández Fierro (CAFF), donde se presentan todas las semanas. ¿De dónde nació esa idea?

-Lo inauguramos en mayo del 2004 porque estábamos necesitando un lugar donde el músico se sienta cómodo, donde haya buenas luces, buen sonido y donde después del concierto no te echen, porque lo que suele pasar en muchos lugares es que después del concierto los bolicheros –dueños del local- echan al público para que no siga la noche. Y tuvimos que fundar nuestro propio club para recrear las condiciones necesarias para que la orquesta expresara esta idea del tango, que no es un concierto de música académica si no que es una música viva, que se escucha y después genera lazos sociales de gente que está viva.

-La gente que escucha tango está acostumbrada a bailarlo… el tango de la OTFF no es muy bailable ¿no?

-El público que más disfruta de los shows de la orquesta es el público que va con las orejas abiertas y que busca un shock de energía. Si dejas mover el cuerpo, te moviliza. Es algo bastante extraño y original que muy pocas veces van a tener la oportunidad de escucharlo si no se vive en Buenos Aires.

– ¿Cómo los toma la industria musical en Argentina? ¿Los tocan en la radio o son más bien underground?

-La industria musical en Argentina y en bastantes lugares del mundo está bastante circunscrita a medios gráficos y a radios. No tenemos una masividad de televisión, pero la orquesta en Buenos Aires y en muchos lugares donde nos presentamos tiene repercusión en la prensa. Ahora, en enero que estuvimos en Australia salieron críticas sobre nuestro shows. Ruido hacemos. Te aseguro que en todos los lugares donde pisa la Fernández Fierro hace ruido y se levanta la voz. El boca a boca es muy importante.

-Después de su último disco, Tan Idiotas como Siempre (2013) ¿se viene un nuevo álbum de la OTFF?

-Ahora estamos encarando esta nueva etapa con Julieta y seguramente vamos a comenzar la pre producción para el próximo disco. Siempre está el próximo disco a la vista, creo que va a ser un disco en vivo pero aún no queremos adelantar demasiado.

 

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