Una nueva muerte anunciada

El asesinato de Gustavo Garibay García, alcalde de Tanhuato, en el estado mexicano de Michoacán, podría haberse evitado. Hacía meses que carecía de escoltas federales y estaba amenazado por los cárteles de drogas a los que no quería darles el dinero del pueblo. Este es el segundo jefe de una alcaldía víctima del crimen organizado durante el gobierno de Enrique Peña Nieto. Ambos habían pedido protección porque estaban amenazados.

Redacción – Sin Embargo (México)

En México somos expertos en no prestar atención a las señales de alerta y en pedir perdón una vez que nos dimos cuenta que muchas cosas se pudieron haber evitado con previsión.

Hace seis meses, un hombre llamado Gustavo Garibay García, Alcalde panista del municipio de Tanhuato, Michoacán, pedía al mismísimo Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, que le regresara la escolta de elementos federales que hacía meses le había sido retirada con la llegada de los priistas a la Presidencia de México.

Un año antes, Garibay García había sido víctima de un atentado, un claro aviso de que su vida estaba en peligro.

Su demanda no fue escuchada y el sábado fue asesinado.

Este Alcalde desempeñaba sus funciones en una zona que durante años ha sido campo de batalla del Cártel Jalisco Nueva Generación y Los Caballeros Templarios que se disputan el territorio, por lo que las amenazas de uno u otro grupo eran ya también parte de su agenda diaria.

«La pregunta ¿cuántos más? generalmente se hace para referirse a los muertos durante la guerra contra el narco emprendida por el ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa, pero ahora habría que aplicarla también a Enrique Peña Nieto»

“Van y me exigen dinero, y yo no estoy dispuesto a dárselo a nadie, tope en lo que tope, y si hay algún problema por eso, pues lo seguirá habiendo porque no puedo dar el dinero que es del pueblo”, denunció el edil en distintos foros, pero su reclamo no tuvo eco en el gobierno federal.

“Pareciera que nos quieren ver muertos para que nos hagan caso”, comentó alguna vez en presencia de Osorio Chong.

Tras la muerte del Alcalde, como sucede en estos casos, todos se rasgaron las vestiduras: desde Osorio Chong hasta el Gobernador Fausto Vallejo Figueroa, una figura que más que ejercer el poder se asemeja cada vez a una masa silente que no decide nada en el estado que, en teoría, está a su cargo.

Osorio Chong, Vallejo y hasta el Comisionado para Michoacán, Alfredo Castillo Cervantes, prometieron en Twitter llegar hasta las últimas consecuencias, como suele decirse en estos casos, pero nadie dijo por qué nunca se le hizo caso a un hombre que ya había sido sentenciado a muerte en más de una ocasión.

La pregunta ¿cuántos más? generalmente se hace para referirse a los muertos durante la guerra contra el narco emprendida por el ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa, pero ahora habría que aplicarla también a Enrique Peña Nieto, quien en su gobierno, al menos en Michoacán, ya lleva dos alcaldes asesinados: Garibay e Ygnacio López Mendoza, ex munícipe perredista de Santa Ana Maya, quien había denunciado en varios foros y ante varias autoridades que había sido objeto de amenazas de muerte por parte del crimen organizado.

Ahora sí, ¿cuántos más?

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