Una árbitra brasileña será la primera en dirigir en un Mundial de Clubes: “Es un sueño”

Edina Alves tiene chances de hacer historia dos décadas después de entrenarse como árbitra. La jueza central brasileña es la primera mujer convocada para dirigir el mes próximo un Mundial de Clubes, un “sueño” que rompe barreras en un deporte donde el machismo aún pisa fuerte. “Es un sueño participar en un evento como este. Trabajamos muy duro. Tengo 20 años de carrera de árbitro, nada me cayó del cielo, siempre estuve preparada para cuando llegara la oportunidad”, afirma, desbordada de orgullo.

Alves, de 40 años, así como las asistentes Neuza Back (Brasil) y Mariana de Almeida (Argentina), pueden convertirse así en las primeras mujeres en impartir justicia en un encuentro de fútbol masculino profesional de un torneo FIFA. La suiza Esther Staubli y la uruguaya Claudia Umpiérrez son pioneras, pero en mundiales sub-17.

El trío fue designado el lunes para arbitrar el Mundial de Clubes-2020 que se realizará en Catar del 1 al 11 de febrero. Otros 23 jueces, entre centrales y asistentes, fueron designados para una competición que debía disputarse en diciembre pero que fue postergada por la pandemia.

Los colegiados ultimarán detalles la semana previa al cotejo inaugural de un certamen en el que participarán el Bayern Múnich, Al Ahly (Egipto), Ulsan (Corea), Tigres (México), Auckland City (Nueva Zelanda), Al-Duhail (Catar) y el ganador de la Copa Libertadores. 

A días del inicio se definirán los réferis. De ser seleccionadas, Alves y sus compañeras inmortalizarán su nombre. “Tengo que hacer un trabajo muy duro para llegar allá y entrar en la cancha. Tenemos que hacer unos exámenes y entrenamientos”, explica.

“Simple capacidad”

Nacida en el municipio de Goioerê, en el estado de Paraná, en el sur de Brasil, Alves comenzó oficialmente su carrera como árbitra en el 2000 tras varios años como jugadora de fútbol sala y llenando sacos de tierra en un vivero. 

En su estado eran pocas las mujeres que pateaban pelotas. Las futbolistas apenas alcanzaban a formar equipos de fútbol siete o futsal, donde Alves jugaba como ala o cierre.

“Jugué futsal por la ciudad, representé a mi municipio. Pero en nuestra región no existía equipo femenino” profesional, afirma. En 1999, cuando trabajaba en el vivero, la llamaron para asistir un encuentro amateur y comenzó su idilio con el silbato. “Después no logré salir de ahí”, cuenta sonriente.

Durante 14 años alternó entre asistente de línea y central, hasta que en 2014 abandonó definitivamente las banderillas. Recomenzó su carrera y en 2019 se transformó en la primera mujer en dirigir un partido de la Serie A brasileña desde 2005.  

Desde entonces dirigió 13 encuentros del Brasileirao y cuatro juegos del mundial femenino de Francia-2019, entre ellos la semifinal entre Inglaterra y Estados Unidos.

“La FIFA no está tratándonos por género, sino por simple capacidad. Creo que es lo mejor que está pasando, no sólo en Brasil sino en el mundo entero. Si usted tiene capacidad, tiene espacio, porque es fútbol de alto nivel. Todas las mujeres nos estamos preparando para llegar y responder”, asegura.

“Cumplir las reglas” 

A lo largo de su carrera asegura no haber tenido problemas con los futbolistas de Brasil, un país hondamente machista. “Tienes que dar lo mejor dentro de la cancha. Son dos equipos y merecen respeto, no importa si son hombres o mujeres… Simplemente hay que hacer cumplir las reglas”, señala.

Si conduce en el Mundial de Clubes, Alves seguirá los pasos de la francesa Stéphanie Frappart, la primera mujer en dirigir un encuentro de la Liga de Campeones y de la Liga de Naciones, ambos en 2020, y una final de la Supercopa de Europa (2019), todas competiciones de la UEFA.

También de la suiza Nicole Petignat, primera en dirigir un cotejo de la Copa de la UEFA en 2003, y la alemana Bibiana Steinhaus, pionera en delegar en un gran campeonato europeo (Bundesliga-2017). 

Pero la brasileña no se conforma. Anhela arbitrar en los Juegos Olímpicos de Tokio, que se disputarán entre julio y agosto. “¿Quién no quiere ir a unos Olímpicos?”, se pregunta. “Yo quiero y estoy trabajando para ir”.