Un sube y baja para traspasar la frontera

La imagen del muro infranqueable que divide la frontera entre Estados Unidos y México se convirtió en todo un símbolo en medio de la crisis migratoria que atraviesa el continente. Más aún en los últimos años con la política de tolerancia cero que impulsó Donald Trump para contrarrestar las caravanas multitudinarias que intentan cruzar el muro en busca de un futuro mejor. En este contexto, dos arquitectos y una organización mexicana decidieron llevar otro mensaje a la frontera: demostrar que la unión entre los pueblos y la solidaridad no tienen banderas ni barreras.

El muro fronterizo que divide Nuevo México (Estados Unidos) con Chihuaha (México) amaneció este lunes con una particularidad. A la altura del distrito estadounidense Sunland Park y el mexicano Anapra, donde el muro se transforma en una especie de vallas de madera, fueron instalados tres sube y bajas de uno y otro lado de la división.

El juego, tan común en plazas y parques, cruza cada lado del muro y conecta a niños y adultos de ambos países a través del juego. Un momento pura de “alegría, emoción y unión en la frontera”, así describieron lo que sintieron los creadores de la obra cuando vieron a los niños interactuar de uno y otro lado de la frontera. 

Detrás de la iniciativa están dos arquitectos que buscan transformar el significado del muro para unir a las personas más allá del lugar donde se encuentren. Ronald Rael y Virginia San Fratello llevaron adelante el proyecto junto con el Colectivo Chopeke, una organización mexicana. 

Ronald Rael celebró el hecho de ver su proyecto en acción y lo describió como la experiencia «más increíble de toda su carrera».