Presente y futuro de confrontación

Honduras

La situación de enorme injusticia social e impunidad y la falta de políticas de redistribución por parte del presidente Juan Orlando Hernández hace prever lo inevitable, que el pueblo salga a las calles a reclamar con el consecuente saldo de represión y muertes. La oposición denuncia una estrategia de confrontación por parte del gobierno para retener el poder.

Roberto Barra - Farmlandgrab

Irma Becerra* – Adital (Brasil)

En Honduras está surgiendo peligrosamente un nuevo Hitler, es decir, ni más ni menos que un gobierno y un Estado de corte fascista antihondureño y antinacional. Por todas partes se está armando y rearmando un ejército listo para reprimir toda exigencia social, siendo que las carencias de la población aumentan cada vez más y amenazan con convertirse en argumentos que convenzan a la población a seguir las promesas y propuestas de empleo y bienestar que impulsa el propio gobierno fascista con su propaganda. Igual que en tiempos del ascenso de Hitler al poder, el desempleo y la miseria, así como el divisionismo de los grupos de izquierda, pueden convertirse en poderosos instrumentos y acicates políticos para desestabilizar la democracia cuando ésta, debido a su falta de visión y conducción a largo plazo, no puede cumplir con los derechos civiles y sociales. Es lo que está esperando Juan Orlando Hernández para perpetuarse en el poder: desprestigiar a los partidos de izquierda y a toda la oposición para prometer un bienestar que sólo puede ser construido, según él, a punta de la remilitarización del país y el poderío militar. Pareciera que en Honduras nos estamos preparando para la guerra; ó para que la población civil tenga que enfrentarse directamente con los militares en las calles. A ello nos está llevando una estrategia parlamentaria de los nacionalistas que no aceptan los proyectos de leyes democráticas para transformar la situación de enorme injusticia social e impunidad que rige actualmente en el país. Las masas populares terminarán por salir a las calles y el enfrentamiento será imposible de detener con sus respectivos muertos y su respectiva represión.

Juan Orlando Hernández se está blindando y está creando en torno suyo una estrategia de enfrentamiento poniendo al Partido LIBRE en jaque, al querer legalizar su reelección y obligar a la oposición a poner de candidato a Manuel Zelaya Rosales para, de ese modo, con un nuevo fraude electoral ganar la partida política al acusar a Zelaya de haber tenido siempre esa intención.

«Lo que se avecina es una cruenta y continua lucha en el Congreso por ganar el debate político y erogar leyes que sí permitan al pueblo salir de la política de muerte en la que lo quieren someter y sumir. Debemos denunciar argumentativamente esta política de muerte, todos los días y en todos los canales posibles de comunicación, porque se intenta hacer de la violencia una forma de poder a la que no se puede renunciar o a la que es imposible renunciar»

LIBRE no puede negociar con los nacionalistas ni siquiera un puesto en el Tribunal Electoral si no quiere ser visto como traidor al pueblo hondureño. LIBRE no puede permitirse negociar nada con los nuevos fascistas que están surgiendo rearmados en el país. Sólo nos queda la formación política del pueblo y sus diputados para conformar una estrategia antifascista determinante y firme que detenga la guerra y la violencia.

Lo que se avecina es una cruenta y continua lucha en el Congreso por ganar el debate político y erogar leyes que sí permitan al pueblo salir de la política de muerte en la que lo quieren someter y sumir. Debemos denunciar argumentativamente esta política de muerte, todos los días y en todos los canales posibles de comunicación, porque se intenta hacer de la violencia una forma de poder a la que no se puede renunciar o a la que es imposible renunciar.

Juan Orlando Hernández tiene sus cabecillas por todas las instituciones, incluso a sus parientes cercanos para disponer de recursos y no rendir cuentas al pueblo. LIBRE tiene que seguir denunciando fuertemente estos abusos de poder, por todos los medios posibles, y no puede permitirse negociar con diputados retrógradas que no están viendo el peligro de un nuevo alvarismo en nuestro país. Ya tenemos la lección del fascismo antihondureño en los años ochentas; ahora debemos unirnos en una sola identidad política: la libertad socialista para hacer frente a una derecha ultraconservadora que se deja asesorar por fascistas extranjeros. Es preciso que seamos claros en nuestro discurso y debemos hablar de nuestra postura socialista abiertamente y no únicamente de forma indirecta. ¡Frente al fascismo declaramos el socialismo democrático! ¡Frente al falso Estado de Derecho proclamamos el Estado Socialista!

 

* Filósofa

 

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