El acercamiento de EEUU

Cuba 

La reunión entre la subsecretaria de Estado adjunto estadounidense, Roberta Jacobson, y la directora de División de América del Norte de la Cancillería cubana, Josefina Vidal, junto a la misiva enviada por 44 ex funcionarios a Barack Obama para que ablande el embargo, evidencian un intento de cambio de postura de Estados Unidos, al menos para iniciar un acercamiento. 

Télam - EFE

Néstor García Iturbe* – Alai (Ecuador)

Es una buena noticia que representantes diplomáticos de Cuba y Estados Unidos estén conversando, tal y como se reflejó recientemente toda una serie de órganos de prensa.

Conversar es lo mínimo que podemos hacer.  De esa forma cada parte conoce  los intereses de la otra y además las posiciones que esta adoptó en relación con los mismos. En definitiva para eso están los diplomáticos, para realizar este tipo de ejercicio en representación de sus países.

El que no exista relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos le da una connotación adicional a este tipo de conversación.  Pudiera  tomarse como un indicador de que ambas naciones han enfocado el problema con la voluntad política de encaminarse hacia una situación en que se puedan analizar los problemas existentes entre ambas, lograr ciertas y determinadas soluciones, que aunque sean de carácter parcial, siempre serían indicador de una relativa mejoría y acuerdo entre las dos partes, aunque  queden asuntos pendientes.

¿Cuál pudiera ser el motivo por el cual ambas naciones han tomado la decisión de iniciar conversaciones a pesar de las significativas diferencias políticas  existentes entre las mismas?

Evidentemente que Cuba quisiera un poco menos de hostilidad. Ante la imposibilidad de levantar el bloqueo de inmediato, al menos cierta moderación en la aplicación del mismo, que permita actuar con mayor libertad en el campo económico, lo cual incrementaría sus posibilidades de lograr un mejor desenvolvimiento.

“Evidentemente que Cuba quisiera un poco menos de hostilidad. Estados Unidos, por su parte, quisiera tener mayores posibilidades en Cuba para desarrollar su influencia”

Esto permitiría que Cuba incrementara sus ingresos por el turismo, ampliación del  financiamiento internacional y de mercados, incluyendo en esto al de Estados Unidos, en otros productos que no sean únicamente los alimenticios.

Estados Unidos, por su parte, quisiera tener mayores posibilidades en Cuba para desarrollar su influencia.  Aquí puede haber un interés mutuo, pues Cuba desea incrementar el turismo y Estados Unidos desea enviar a Cuba la mayor cantidad de personas posible, no solamente cubanos residentes sino también estadounidenses académicos, religiosos y todo aquel que con su presencia en Cuba pueda ayudar a cambiar la imagen que de Estados Unidos se ha construido durante estos más de cincuenta años.

Es posible que en el campo comercial también el interés sea mutuo.  En los últimos años Cuba ha disminuido ostensiblemente el monto de las compras que realiza a Estados Unidos, que de más de 800 millones anuales, en estos momentos debe estar muy próximo al 50 por ciento. Esto no es un gran impulso a la economía estadounidense, pero en ciertos Estados el incremento de las compras de Cuba implica menos desempleo, inventarios más bajos y utilidades para empresas que contribuyen a la campaña electoral de algunos políticos.

Existen otros aspectos de interés mutuo en los que ya se mantienen contactos, por lo regular de carácter informal, pero que funcionan y ambas partes cooperan.  Este tipo de relación se encuentra establecida en la lucha contra las drogas, algunos deportes, la meteorología, ciertos problemas ecológicos, algunas ramas de la ciencia, las comunicaciones telefónicas, la religión,  eventos académicos y científicos, todas la ramas del arte, vinculación entre los guarda fronteras y otros aspectos de carácter muy puntual.

Cuba ha planteado en repetidas oportunidades estar dispuesta a conversar, de forma respetuosa y donde no se menoscabe la soberanía e intereses nacionales, sobre cualquier asunto en que estén involucrados los dos países, de  hecho el que ahora se efectúen conversaciones implica una aceptación de estos requerimientos por parte del gobierno de Estados Unidos.

Ya hemos visto la primera acción, ahora debemos esperar para ver los primeros resultados, pues como ya dijimos, la agenda es complicada.

Ángel Guerra Cabrera – Telesur (Venezuela)

Prominentes personalidades de la elite estadunidense han dirigido una carta al presidente Obama en la que solicitan un replanteo de las relaciones Cuba-Estados Unidos. Hecho inédito, la firman 44 ex altos funcionarios del gobierno, incluyendo muy importantes jefes militares en retiro, varios ex subsecretarios de Estado y ex secretarios de las administraciones de Bush padre e hijo, así como de Obama, y algunos pesos pesados de los negocios, como George Weiksner, vicepresidente del banco Credit Suisse, el azucarero Andrés Fanjul y el magnate de origen venezolano Gustavo Cisneros.

La misiva es endosada por el halcón John Negroponte, ex jefe de Seguridad Nacional de la administración de George W. Bush, y por Moisés Naím, una de las más ponzoñosas plumas antilatinoamericanas en activo.

Aunque no pida el levantamiento del bloqueo ni que Cuba sea excluida de la ridícula lista de países que apoyan el terrorismo, evidencia un consenso bipartidista sobre el rotundo fracaso de la medida punitiva para derrocar a la Revolución Cubana.

“Aunque no pida el levantamiento del bloqueo ni que Cuba sea excluida de la ridícula lista de países que apoyan el terrorismo, evidencia un consenso bipartidista sobre el rotundo fracaso de la medida punitiva para derrocar a la Revolución Cubana”

La carta reconoce tácitamente la profundidad del proceso de cambios en la economía de Cuba y en ese sentido va en la dirección correcta.

“Estados Unidos se encuentra cada vez más aislado internacionalmente en su política hacia Cuba”, advierten los firmantes de la carta. Y es que a los tanques pensantes del sistema imperialista estadunidense no se les escapa el unánime espaldarazo latino-caribeño recibido por Cuba con su elección a la presidencia pro tempore de Celac y la celebración de la cumbre de la organización en La Habana, el fluido dialogo relanzado por la Unión Europea con la isla así como el alto aprecio de que goza en los foros internacionales. Como tampoco subestiman el constante incremento de las relaciones de Cuba con Rusia y China y el ostensible respeto hacia ella de ambas potencias, A la vez, que Estados Unidos no puede aspirar a una relación medianamente civilizada con América Latina mientras no comience a mostrar un cambio de su arrogancia en el trato hacia Cuba. Es imposible imaginar una cumbre de las Américas sin la presencia de Cuba y queda un año aproximadamente para que Washington lo digiera.

Pero como si no hubiera en Cuba una Revolución en el poder, la misiva propone sin recato aprovechar al incipiente sector privado creado por el proceso de actualización cubano como base de apoyo social para la política de Estados Unidos de instauración del capitalismo en Cuba. Esperemos la respuesta de La Habana seguros de que no habrá imposiciones imperialistas aunque sí disposición inteligente al diálogo.

No habrá otro camino en Cuba que el decidido por el pueblo cubano. Que a nadie le quepa duda.

 

 *Editor del boletín electrónico El Heraldo (Cuba)

 

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