Un partido conservador de Bolivia calificó la salida de Evo Morales como un golpe de Estado

El partido conservador Frente Para la Victoria (FPV) de Bolivia querelló al exlíder cívico y candidato presidencial Luis Fernando Camacho por sedición y terrorismo, en la primera iniciativa judicial que califica como golpe de estado a la salida del gobierno del expresidente Evo Morales en noviembre pasado.

“Desde todo punto de vista, el año 2019 sí ha habido golpe; estos delitos de sedición, terrorismo y atribuirse los derechos del pueblo, lamentablemente han ocurrido con un gobierno constituido, legal y constitucionalmente establecido en el país”, afirmó el vocero del FPV, Leopoldo Chui, a la radio Erbol.

Chui confirmó la presentación de la demanda tres días después de que el candidato presidencial del FPV, el pastor evangélico de origen coreano Chi Hyun Chung, afirmara que Camacho no debería tener derecho a postularse por haber roto el orden constitucional.

El portavoz precisó que la denuncia fue presentada ante la Fiscalía General del Estado bajo el argumento de que Morales debía concluir su mandato el 22 de enero pasado y ello no fue posible “en base a este tipo de actos, delitos que tienen que ser sancionados”.

“En 2019 el señor Camacho, en complicidad con algunos señores de la Policía y militares y ahora actuales ministros y su padre, ha llevado adelante un golpe de estado contra el gobierno legalmente constituido del señor Evo Morales”, remarcó Chui.

El dirigente del FPV sostuvo además que en las protestas que precedieron a la renuncia de Morales se cometieron violaciones de derechos humanos y atentados contra instituciones, como la quema de tribunales electorales, y subrayó que “el señor Camacho se tiene que ir a (la cárcel de máxima seguridad) Chonchocoro”.

Quién es Camacho

Camacho encabezó las movilizaciones que forzaron la renuncia de Morales después de que este anulara las elecciones de octubre en las que había sido reelecto según el resultado oficial y que fueron sospechadas de fraude por la oposición y organismos internacionales.

Además, alentó la autoproclamación de la presidenta interina Jeanine Áñez para suceder a Morales una vez que este se había ido del país, dos días después de anunciar su dimisión.

La renuncia de Morales fue denunciada como golpe de estado por su partido, el Movimiento al Socialismo (MAS) y por organizaciones sindicales y de izquierda locales y de varios países de la región.

En cambio, otros sectores consideraron que se trató de una sucesión legal, posición que fue avalada por un fallo del Tribunal Constitucional.

Camacho aparece tercero en las últimas encuestas de intención de voto para las elecciones presidenciales del 18 de octubre próximo, detrás del candidato del MAS, Luis Arce, y del expresidente Carlos Mesa.