Un paro más opositor que sindical en Argentina

La huelga general convocada para hoy por las centrales sindicales contrarias al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner es portadora de reclamos de distinta índole, que van desde la inseguridad a demandas gremiales, algunas con mayor asidero que otras. Por otro lado, emerge con claridad que mientras enfrentan a la administración argentina como si se tratara de una de corte neoliberal se unen a los políticos que defienden esa ideología.

Francisco Balázs – Tiempo Argentino (Argentina)

Las imágenes que se suceden a continuación se refieren a las consignas que conforman los ejes del llamado al paro de hoy: No al ajuste, no a la inflación, no a la inseguridad, no al impuesto al trabajo, 82% móvil ya; asignación familiar para todos; paritarias libres ya; devolución del fondo solidario de redistribución a las obras sociales.

La variedad de los reclamos, da cuenta de la también variopinta conformación de quienes convocan, y sus claras intenciones de mezclar todo, reivindicado consignas propias de las manifestaciones caceroleras que se realizaron en los años 2012 y 2013. Pica en punta, invariablemente, el eje inflación e inseguridad.

En cuanto al No al ajuste, exceptuando a Luis Barrionuevo que avaló todos los ajustes durante la década menemista, la mayoría de los gremios que convocan al paro saben lo que es un ajuste, y la distancia que existe entre lo que fue el impacto de la devaluación producida en enero, la inflación en los primeros tres meses del año, y las reales políticas de ajuste que azotaron al país en el pasado y el que pergeñan reeditar los principales opciones opositoras al oficialismo con vistas a 2015, en las que la mayoría de ellos coquetean o explícitamente buscan un espacio donde acurrucarse.

El reclamo del impuesto al trabajo, elevando el piso del Impuesto a las Ganancias de la cuarta categoría persiste, como lo fue el año pasado, en una demanda que afecta a los sectores de mejores ingresos. Para los trabajadores en relación de dependencia, en el caso de los solteros asciende a $ 10.032 y en el de los casados con dos hijos a $ 13.875. El universo de los trabajadores pasibles de la modificación del impuesto al trabajo representa el 10,2% de los trabajadores registrados. Estas cifras distan en mucho del promedio salarial de la masa total de trabajadores que, de acuerdo lo que surge en los reclamos de Moyano y Pablo Micheli, ronda los $ 4750. La prioridad de recuperar el poder adquisitivo de los sectores de menores ingresos no puede ponerse a la par de los reclamos de quienes se encuentran en la parte más alta en la pirámide de ingresos.

La mayoría de los sindicatos cerró acuerdo paritarios promediando el 29,5% de aumentos. Para los pocos gremios que al día de hoy no acordaron terminará también rondando ese porcentaje. La consigna de paritarias libres es una flagrante distorsión de lo realizado desde el año 2003 hasta la fecha, aun en un año como el que transcurre en donde los aumentos mencionados superan ampliamente el piso del 24% que se esperaba alcanzar.

“El sindicalismo argentino, como gran parte de la dirigencia política, no necesita ir muy lejos en la historia para saber quienes son los que se encuentran más cerca de la defensa de los intereses y derechos de los trabajadores. Y también de quienes solo piensan en utilizar la fuerza de la organización gremial para que cuando ya no los necesiten darles la espalda y traicionarlos”

En cuanto a la última consigna con la que cierra el spot, devolución del fondo solidario de redistribución a las obras sociales, revela uno de los puntos sobresaliente en la ruptura del líder del sindicato de camioneros con el gobierno nacional. Los aproximadamente 14 mil millones de pesos que reclaman los sindicatos a la Administración de Programas Especiales (APE) fue unos de las principales ejes de ruptura por parte de Moyano con el gobierno nacional.

Las consignas que plantean los gremios que convocaron al paro de hoy eluden incluir ejes centrales en la confrontación política que representa la decisión de ir a un paro general. Es imposible escindir los reclamos esgrimidos sin intervenir en el debate que implica una estructura económica como la que todavía impera en el país. Ignorar los efectos especulativos del sector agroexportador y del sistema financiero que terminaron con la devaluación de enero es perder el eje de quienes se encuentran del lado de los trabajadores y quienes del capital concentrado que poco atenderá las demandas de los sectores de menores recursos.

Es posible que Moyano crea, como lo hizo con su alianza con Francisco de Narváez en las elecciones de octubre del año pasado, que la cercanía a los sectores concentrado de la economía le darán respuesta a sus demandas gremiales en defensa de los intereses de los trabajadores. En la última edición de Expoagro, la feria ruralista que organizan las empresas Clarín y La Nación, Moyano fue uno los invitados que participaron en la Feria. Mas aún, su presencia logró que la mismísima Elisa Carrió desistiera de concurrir a Expoagro aduciendo: “Me la pasé luchando por el campo y ahora lo muestran a Moyano como el defensor de los productores. Yo no voy.”

Moyano, que estuvo acompañado de Gerónimo Venegas, titular de la Unión de trabajadores Rurales y Estibadores (en cuyo sindicato se estima que cerca del 80% de los trabajadores se encuentra trabajando en negro) se ganó los aplausos de los ruralistas arrojando la siguiente reflexión: “En algún momento han querido dividirnos diciendo que yendo a la Rural estábamos con la oligarquía vacuna. Pero la última vez que estuvimos me sorprendí porque veía gente humilde paseando, chicos de colegios y jubilados, y esto muestra que el campo es de todos los argentinos y, fundamentalmente, de los hombres de trabajo que habitamos esta tierra y necesitamos que el país esté mejor, para poder aspirar a la justicia social.”

El sindicalismo argentino, como gran parte de la dirigencia política, no necesita ir muy lejos en la historia para saber quienes son los que se encuentran más cerca de la defensa de los intereses y derechos de los trabajadores. Y también de quienes solo piensan en utilizar la fuerza de la organización gremial para que cuando ya no los necesiten darles la espalda y traicionarlos. El que avisa no traiciona, y el aviso se escucha todos los días, desde hace muchos años.

 

Leer artículo aquí