Un giro en la estrategia electoral

Argentina 

El discurso del precandidato a presidente del PRO Mauricio Macri, fiel defensor de las políticas privatistas, cambió luego del ajustado triunfo de su partido en la Capital Federal. La ácida disputa que promovía entre dos proyectos de país ahora se transformó en una reivindicación de las políticas kirchneristas. Se trata de un intento fallido por conquistar el electorado crítico moderado.

Mauricio Macri candidato del PRO - Foto archivo

Redacción- Tiempo Argentino (Argentina) 

La pulseada que tiene hoy como escenario a los lugares más recónditos y oscuros de la City porteña y como fetiche al dólar ilegal refleja, en realidad, la ácida disputa entre dos proyectos de nación. La Argentina de los dólares paralelos y los circuitos controlados por turbios personeros es un reflejo condicionado de la tablita de Alfredo Martínez de Hoz, primera escuela que privilegió la timba financiera en detrimento de la industria local. Con la Tablita, devaluación fijada con una variación preacordadada del tipo de cambio que subsistió entre enero y agosto de 1979, la creación de riqueza dejó de ser el resultado del trabajo y la producción, y se transformó en el punto de partida de la entrega de la economía argentina a manos de un grupo de bancos y compañías multinacionales.

En realidad, esta política sistemática de entrega había empezado incluso antes del golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976, pero la Tablita es el instrumento  que quedó reflejado en el inconsciente colectivo. La muestra patente del proceso neoliberal de financiarización que destruyó sistemáticamente el empleo y aumentó a niveles intolerables la desigualdad distributiva y la pobreza.

” Es un plan de país que puso de manifiesto la imperiosa necesidad de mejorar la distribución del ingreso y reducir la pobreza, colocando al Estado como mascarón de proa de una nación que le ponga un freno al país de la Tablita, al dólar ilegal y la destrucción de la industria como modelo de desarrollo con justicia social “

El dólar ilegal, cobijado por un puñado de grandes compañías, bancos y medios de comunicación bajó los dulces eufemismos de blue ó dólar libre, es la cara visible del país entregado, desprovisto de soberanía y carente de moneda propia. Es esa Nación berreta y cipaya, cuya dirigencia política se escapó en un helicóptero después de lanzar un megacanje y un blindaje que terminaron de sepultar al país en la quiebra, como aconteció durante la gestión de la Alianza de  Fernando de  la Rúa. Esa Argentina hoy gobierna entre las tinieblas a espaldas del pueblo, en representación de los sectores concentrados y bajo el indeterminado nombre de “los mercados”.  

Del otro lado, en cambio, con muchos defectos pero más virtudes, comenzó en el 2003 un proyecto distinto que ha sido ratificado desde entonces en las urnas por el mandato popular. Este modelo hace rato superó el ideario del kirchnerismo y abrió un amplio abanico que comprende a una heterógenea gama de actores sociales. Es un plan de país que puso de manifiesto la imperiosa necesidad de mejorar la distribución del ingreso y reducir la pobreza, colocando al Estado como mascarón de proa de una nación que le ponga un freno al país de la Tablita, al dólar ilegal y la destrucción de la industria como modelo de desarrollo con justicia social. 

 

Reynaldo Sietecase- Diario Z (Argentina) 

Vamos a trabajar para que en el Congreso se apruebe y tenga continuidad la Asignación Universal por Hijo.”

“Aerolíneas Argentinas seguirá siendo estatal pero bien administrada.”

“YPF seguirá en manos del Estado.”

“Las jubilaciones seguirán en la Anses.”

Éstas son algunas de las frases que Mauricio Macri, el principal candidato opositor a la Presidencia de la Nación, eligió el domingo pasado para articular su primer discurso de campaña hacia las Primarias Abiertas y Obligatorias del 9 de agosto próximo.

Todavía el búnker del PRO estaba atravesado por la sorpresa: Horacio Rodríguez Larreta ya era el nuevo jefe de Gobierno porteño pero por apenas tres puntos de diferencia sobre Martín Lousteau.

“Va a ser prioridad de nuestro gobierno terminar con la pobreza”, aseguró Macri. Luego se dedicó a bailar.

” Sólo algunos de los militantes del PRO que saltaban al ritmo de Tan Biónica comprendieron de inmediato que el candidato acababa de dar un giro drástico en su estrategia electoral. Los demás lo entendieron luego. Del ‘está todo mal’ al ‘muchas cosas se hicieron bien y las vamos a perfeccionar’. Del ‘continuidad’ versus ‘cambio’, al ‘continuidad’ versus ‘cambio pero no tanto’ ”

Sólo algunos de los militantes del PRO que saltaban al ritmo de Tan Biónica comprendieron de inmediato que el candidato acababa de dar un giro drástico en su estrategia electoral. Los demás lo entendieron luego. Del “está todo mal” al “muchas cosas se hicieron bien y las vamos a perfeccionar”. Del “continuidad” versus “cambio”, al “continuidad” versus “cambio pero no tanto”.

El cambio no tuvo que ver con el ajustado triunfo de su delfín en el balotaje. Esperaban, y así lo indicaban las encuestas, una diferencia de diez puntos. Fue producto de un intenso debate de la mesa chica del PRO a partir de algunos estudios de opinión pública que conocieron en las últimas dos semanas. Sólo un 20/25 por ciento de los consultados apoya un cambio drástico en las políticas sociales y económicas. De acuerdo con estos números, el antikirchnerismo puro y duro no supera el tercio de los consultados. Estiman que hay otro tercio que expresa su adhesión incondicional a las políticas del gobierno y acompañará la candidatura de Daniel Scioli. La conclusión es obvia: el sector anti-K ya es parte del colectivo fiel que votará a Macri, el electorado a conquistar es el denominado independiente o crítico moderado. Un segmento que, para los estrategas del PRO, es indispensable para seducir si se quiere ganar una elección presidencial. A ellos les habló Macri el domingo pasado.

Cristina Kirchner lo tomó como una reivindicación de sus políticas aunque no se privó de una ironía. “Hace un año no nos votaban las leyes. Ahora se dieron cuenta de lo bueno que era Aerolíneas, la Anses e YPF en manos del Estado”, y agregó: “Qué suerte, a mí me pone muy contenta. No hay que enojarse, al contrario. Lo único que pienso es que si se hubieran dado cuenta antes, cuánto tiempo de debate nos hubieran ahorrado”.

Macri se defendió: “Ellos (el PJ) fueron los que privatizaron todo en los noventa” y en su gira por Tucumán afirmó: “El Estado no puede ser usado para solucionarles los problemas de trabajo a los amigos o para darles a la maquinita de hacer billetes”. En tanto, las usinas liberales que veían en Macri algo así como la esperanza blanca encendieron luces de alerta. Por ahora revelarán su desconcierto pero en privado. “Menem anunció la revolución productiva y el salariazo –confesó un economista mediterráneo–, no hay que alarmarse por lo que se promete en campaña.” Una lógica inquietante que podría extenderse a todos los candidatos.

” La conclusión es obvia: el sector anti-K ya es parte del colectivo fiel que votará a Macri, el electorado a conquistar es el denominado independiente o crítico moderado. Un segmento que, para los estrategas del PRO, es indispensable para seducir si se quiere ganar una elección presidencial. A ellos les habló Macri el domingo pasado “

“Cuando lo escuché hablar bien de Aerolíneas Argentinas pensé que era Mariano Recalde (actual titular de la empresa)”, disparó Máximo Kirchner a una de las filiales de Radio Nacional.

Si bien las principales espadas del kirchnerismo hicieron fila
para “pegarle” a Macri, el más molesto con el giro del ex presidente de Boca es Daniel Scioli. El gobernador de Buenos Aires y candidato a Presidente por el Frente para la Victoria se sentía cómodo con la lógica “continuidad o cambio” que había propuesto Macri. Además, era la mejor manera de dejar fuera de la pelea de fondo a Sergio Massa.

El candidato del Frente Renovador, envalentonado por el estrecho margen que obtuvo el referente macrista en el balotaje de la Ciudad y por el fracaso de las encuestas, volvió a la carga. En su entorno aseguran que la pelea presidencial sigue siendo cosa de tres y no de dos como lo plantean Scioli y Macri. El ex intendente de Tigre tratará de hacerse fuerte en el distrito donde se impuso al kirchnerismo en las últimas legislativas. Ampliará sus críticas al gobierno por deficiencias en la gestión, en especial en el área seguridad, y tratará de apuntalar la candidatura de Felipe Solá para suceder a Scioli.

Scioli parece haber superado las resistencias de gran parte del kirchnerismo más purista. Por ahora sólo Horacio González, director de la Biblioteca Nacional, expresó su rechazo al candidato oficialista.

El gobernador vivió el martes pasado su día más feliz de los últimos meses. Cristina Kirchner se paró para aplaudirlo. Fue después de que anunciara la creación de un Ministerio de Derechos Humanos. “Que Daniel haya tomado la decisión de crear el Ministerio me da mucha tranquilidad y mucha seguridad. Porque no sólo se va a ocupar de finalizar con un capítulo de la tragedia de los argentinos, además va a custodiar los nuevos derechos ampliados que hemos logrado estos años como la lucha contra la discriminación, el matrimonio igualitario y la igualdad de género”, dijo la Presidenta. Fue el elogio más contundente cosechado por Scioli desde que fue designado candidato único del Frente para la Victoria.

Al apoyo presidencial, el gobernador sumará el de amplios sectores del peronismo. Con esa idea, el viernes próximo en Parque Norte se realizará un encuentro organizado por el Instituto Gestar, que conducen José Luis Gioja y Diego Bossio. Bajo ese paraguas se agrupan gobernadores e intendentes peronistas, considerados claves por Scioli para tratar de empardar en el futuro el poder del cristinismo.

La enorme capacidad para unir lo diverso ante una elección, es una fórmula del justicialismo que provoca envidia en la oposición. Por ahora cantan la misma canción: “Todos unidos triunfaremos”. Imposible saber hasta cuándo.

 

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