Un falso cambio de aire

México

Aunque cambie el gabinete del presidente Enrique Peña Nieto, las políticas públicas del régimen seguirán siendo las mismas. La crisis actual del país no es sólo del gobierno federal, sino del sistema político en su conjunto ante la imposibilidad de la tecnocracia mexicana de superar las limitaciones que impone el neoliberalismo. Un sistema viciado de origen.

Enrique Peña Nieto en la firma de los nuevos ministros

Guillermo Fabela Quiñones – Revolución 3.0 (México)

La crisis que sufre el gobierno de Enrique Peña Nieto, no se va a corregir con los cambios que llevó a cabo. Es así, en razón de que tiene raíces muy profundas, surgidas a partir de que el régimen neoliberal se hizo del poder en contra de los intereses de la sociedad nacional, situación que se agravó en 1988, cuando no fue respetado el voto mayoritario y se dio un duro golpe a la nación. Las consecuencias de ese fraude monumental se han seguido pagando, cada vez de manera más dramática, al grado de que los mexicanos vivimos en el peor de los escenarios posibles en tiempos de paz.

Es irrelevante quienes se van y quienes llegan, porque a final de cuentas las políticas públicas del régimen seguirán siendo las mismas. No cabe esperar una “bocanada de aire puro” que vitalizará al “gobierno” de Peña Nieto, como afirman los mercachifles al servicio del grupo en el poder, porque el sistema está viciado de origen. Nada habrá de cambiar para bien de la población mayoritaria, sino en todo caso para beneficio de uno de los grupos que buscan relevar al inquilino de Los Pinos dentro de tres años. Parece ser que el escogido es el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, como lo testimonia el arribo al gabinete del ahora ex gobernador de Querétaro, José Calzada.

Es un movimiento inexplicable en un primer análisis, no lo es cuando se sabe que en dicho estado opera un fideicomiso en el que ambos personajes están involucrados. Asimismo, el cambio de José Antonio Meade, ex titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, a la de Desarrollo Social, también parece no tener sentido. Sin embargo lo tiene para el secretario de Hacienda, quien tendrá en Meade a un eficiente colaborador en una tarea fundamental desde una perspectiva política con fines futuristas. La Sedesol, bien lo sabemos, es una eficaz promotora del voto para el PRI en las regiones más pobres y marginadas del país, del que no podrá prescindir Videgaray para alcanzar una “victoria” en las urnas que pueda ser avalada por los grupos de poder nacionales y extranjeros.

” La crisis que sufre el gobierno de Enrique Peña Nieto, no se va a corregir con los cambios que llevó a cabo. Es así, en razón de que tiene raíces muy profundas, surgidas a partir de que el régimen neoliberal se hizo del poder en contra de los intereses de la sociedad nacional, situación que se agravó en 1988, cuando no fue respetado el voto mayoritario y se dio un duro golpe a la nación “

A partir de este momento, Peña Nieto empezará a  perder de manera acelerada su poder, pero le quedará la esperanza de que quien lo relevara sería una gente afín a sus intereses, como lo es Videgaray. Afirmó Peña Nieto que hizo los cambios en su gabinete, “para hacer frente a las nuevas circunstancias y desafíos que enfrenta el país”. No es así, pues las “nuevas circunstancias y desafíos” exigen cambios de fondo en las políticas públicas, los cuales de ninguna manera está dispuesto a llevar a cabo. Ni podría hacerlo, porque primero tendría que ejercer plenamente su función de jefe del Ejecutivo, reto imposible de enfrentar.

No es sólo el gobierno federal el que está en crisis, sino el sistema político en su conjunto, ante la imposibilidad de que la tecnocracia mexiquense pueda superar sus limitaciones. No se puede manejar un país tan complejo como el nuestro con una mentalidad provinciana y además de corte neoporfirista. Sin embargo, la alta burocracia no tiene otro proyecto, otra manera de “gobernar”, así que es impensable esperar cambios de fondo que ayuden no al país, sino sólo al grupo mexiquense, porque está rebasado por las “circunstancias y desafíos” de una realidad crítica que dicho grupo contribuyó a complicar más de lo que ya estaba.

“Es ahora momento de consolidar los esfuerzos de transformación, de dar un renovado impulso a la gestión pública”. Con todo, esos esfuerzos no vendrán de los cambios realizados en el gabinete, porque no participa la sociedad; están hechos para fortalecer la relación del grupo mexiquense con los grandes grupos de poder económico y financiero. En consecuencia, las condiciones y las circunstancias, adversas para el país, seguirán agravándose, porque las clases mayoritarias seguirán excluidas como lo han sido desde hace más de tres décadas.

Mantener la Cruzada contra el Hambre, como lo prometió Meade, no será la solución al gravísimo problema de la pobreza nacional, porque no es una cuestión de limosnas, sino de políticas públicas que corrijan las causas profundas de la crisis estructural que está padeciendo la nación, misma que se verá agravada con las mal llamadas reformas estructurales. De ahí el imperativo de frenarlas.

 

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