Un examen con sorpresas

El Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes (PISA, por sus siglas en inglés)  revisa el renidmiento de los alumnos en más de 60 países del mundo. Pese a que no analiza el conocimiento del alumnado es tomado como referencia por muchos Estados para establecer cambios en el sistema educativo. Los resultados de este año fueron nuevamente malos para América Latina.

Tatiana Coll – La Jornada (México)
“La prueba PISA que aplica la OCDE desde 2003 es básicamente una prueba de opción múltiple, que no evalúa el currículum escolar, que no se aplica cada año, ni censualmente, sino de acuerdo con una muestra integrada por cuatro características escolares diferentes (escuelas urbanas, urbanas marginales, rurales, rurales marginales), que no se vincula a un estímulo económico ni a una acción punitiva, todo lo cual la hace significativamente diferente a la prueba Enlace elaborada por la SEP desde 2006, que sirve básicamente para establecer sus rankings clasificatorios con los fines de premiar o excluir”, explica Coll.
“La prueba PISA adolece del mismo problema que todas las que se basan en procesos de estandarización de los conocimientos, pero que se aplican a realidades socioeconómicas y culturales muy diferentes”, indica.
La autora identifica las “sorpresas” de los resultados de este test.
“La primera gran sorpresa para todos los especialistas es la irrupción de Vietnam en un octavo lugar en ciencias, un decimoséptimo lugar en matemáticas y un decimonoveno en lectura, sobre un total de 64 países”, dice.
“La segunda sorpresa ha enmudecido seguramente a los que machacaron constantemente sobre el ejemplo Finlandia: este país ha caído del segundo lugar mundial al duodécimo. ¿Qué ha sucedido? Los finlandeses responden que pasó lo mismo en educación que con la compañía Nokia: ¡se durmieron sobre sus laureles, se descuidaron y les comieron el mandado!”, manifiesta.
Por último se refiere a la situación de su nación: México. “La no sorpresa en cambio son los resultados de nuestro país, totalmente congruentes con la política educativa implementada en los años recientes. Son congruentes con la devastación que prevalece en todos los campos sociales, particularmente la salud, con los resultados económicos producto de una obstinada política neoliberal que sigue apostando a la privatización y mercantilización de todos los procesos”, sostiene.

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