Un Brasil colapsado recibirá la Copa América 2021

Brasil, el segundo país en el mundo con más muertes por coronavirus, será el anfitrión de la Copa América 2021 entre el 13 de junio y el 10 de julio, luego de que Argentina y Colombia, las sedes originales, fueran rechazadas por la Conmebol. La decisión fue duramente cuestionada por futbolistas pero también por políticos. 

“¡La Copa América 2021 se jugará en Brasil! Las fechas de inicio y finalización del torneo están confirmadas”, escribió la entidad del fútbol sudamericano en su cuenta de Twitter. 

Brasil, anfitrión y campeón en 2019 de la última Copa América, fue uno de los países menos mencionados en esta ronda de nombres que surgieron en los últimos días para reemplazar a Argentina y Colombia, aunque es el que tiene la mejor infraestructura en la región para recibir la Copa, ya que cuenta con una red de estadios modernos desde el Mundial-2014.

No obstante, Brasil es uno de los países del mundo más castigados por la pandemia. Con 212 millones de habitantes, totaliza 462.000 muertes por covid, el segundo peor balance mundial, en tanto que ocupa el tercer lugar del ranking de casos con más de 16 millones de contagios.

En la primera reacción del gobierno de Brasil, el vicepresidente Hamilton Mourao aseguró que la realización de la Copa América en su país tiene “menos riesgo” que en Argentina, que atraviesa su peor momento de la pandemia.

“La ventaja es el tamaño de nuestro país y el número de estadios. Se pueden repartir” los partidos en todo el territorio, afirmó Mourao a la salida del palacio presidencial de Planalto en Brasilia.

Al argumentar sobre la elección de la nueva sede de la Copa, el presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, sostuvo que “el gobierno de Brasil demostró agilidad y capacidad de decisión en un momento fundamental para el fútbol sudamericano”, de acuerdo con el sitio web de la institución.

Según Domínguez, “Brasil vive un momento de estabilidad, tiene comprobada infraestructura y experiencia acumulada y reciente para organizar una competición de esta magnitud”.

La Copa América se enfrentó a la pandemia y a la crisis social

El torneo había sido postergada en 2020 por la irrupción de la pandemia del coronavirus.

Hace 10 días se resolvió también cancelar la sede de Colombia a causa del estallido social que completa un mes y deja un saldo a la fecha de al menos 60 muertos. Era la primera vez que el más antiguo torneo de selecciones del mundo se iba a realizar en dos países en simultáneo. 

Los manifestantes colombianos expresaron en las calles su descontento con la posibilidad de que su país organizara la Copa América, mientras que en Argentina un sondeo reciente había indicado que el 70% de sus habitantes estaba en contra de recibir el torneo continental. 

El presidente argentino, Alberto Fernández, dijo este lunes que le pidió “tiempo” a la Conmebol hasta hoy para analizar la situación sanitaria pero que las “sedes elegidas” están “en alerta epidemiológica”.

Argentina registra casi 3,8 millones de infecciones con más de 77.000 fallecimientos, y en las últimas semanas tuvo entre unos 21.000 y 40.000 casos diarios, un cuadro sanitario que el gobierno considera el peor desde que se inició la pandemia. El promedio de muertes alcanza a casi 500 por día.

Las críticas por la decisión

La alarmante situación epidemiológica en Latinoamérica también llamó la atención de los jugadores, que se mostraron contrarios a la realización del torneo por la elevada tasa de contagios.

Diego Godín, capitán y defensor de la selección uruguaya, y el delantero Luis Suárez, levantaron la voz desde la concentración de la Celeste en Montevideo, y manifestaron su preocupación con la puesta en marcha de la Copa.

“Lo que queremos y deseamos es tener las garantías y la tranquilidad para todos los actores de la Copa América (…) Se jugará donde nos den las garantías, donde nos den la tranquilidad de que se pueda jugar”, dijo este lunes el ‘Faraón’ Godín, jugador del Cagliari de 35 años. 

Previo a la cancelación de la Copa en Argentina, Suárez subrayó que “estamos en una situación difícil a nivel mundial, pero más en Sudamérica en los últimos meses y Argentina es uno de los países más complicados. Por eso llama un poco la atención que se juegue la Copa América”.

Por fuera del ámbito deportivo, el Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil, que lidera el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, fue de los primeros en oponerse a acoger la Copa América.

“¿Esto es serio? ¿En medio de la pandemia, la llegada de la tercera ola, con riesgo por falta de camas y suministros y con vacunación lenta? ¡Increíble!”, señaló en redes sociales la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann.

En paralelo, el diputado del Partido Socialista Brasileña (PSB) Julio Delgado anunció que presentará una demanda ante la Corte Suprema para que prohíba la realización del torneo en el país, donde la Justicia ha sido un actor decisivo a la hora de avalar las medidas sanitarias anticovid que Bolsonaro censura.

También hubo voces en contra desde la centro-derecha, como la del senador Renan Calheiros, el instructor de una comisión instalada en el Senado que investiga posibles “omisiones” del Gobierno en el enfrentamiento a la pandemia.