Un año de desafíos y renovación integracionista en la regional

La muerte Hugo Chávez marcó el 2013 en América Latina y con ella la necesidad de buscar ese “ímpetu integracionista” que lo caracterizaba. Para el año entrante continúan los desafíos en esa línea, en la relación exterior de la región, que consolida vínculos con China, Rusia y la Unión Africana. 

“Sinceramente, me parece que ese ímpetu integracionista, la iniciativa y liderazgo que tenía Hugo Chávez nos hacen falta. Quiero decir que también sentimos la visión que tiene el presidente Nicolás Maduro, pero con la ausencia de Chávez él ha tenido la obligación de centrarse mucho más en el panorama nacional, le ha tocado enfrentar dos elecciones casi inmediatas y los intentos de desestabilización. Eso afecta porque el presidente Chávez tenía una agenda internacional, especialmente de integración, entonces no podemos negar que su ausencia ha afectado el proceso”, explica el canciller ecuatoriano Ricardo Patiño en una entrevista con El Telégrafo, en la cual hace un cierre del año y traza un panorama para el próximo.
Confía en que el proceso de fortalecimiento de la Unión de Naciones SUramericanas (Unasur) se retome con la elección de un nuevo secretario general en 2014.
“Creo que la integración latinoamericana se ha fortalecido desde la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), con presencia en varios ámbitos y en sus relaciones con otras regiones -ahora bajo la Presidencia pro témpore de Cuba- con Rusia, China, Unión Europea y creo que con la Unión Africana. También se han dado reuniones de los grupos de trabajo ministeriales de diversa naturaleza en este año y diría que, en ese sentido, Celac es el más nuevo de los organismos que mayor presencia ha tenido. Nosotros vemos eso con mucho interés porque Ecuador asumirá la Presidencia pro témpore en 2015”, dice.
Para 2015 espera concretar “acuerdos de diversa índole como derechos humanos, infraestructura, economía y políticas económicas con parámetros similares en el tratamiento y políticas hacia los recursos naturales, hacia el comportamiento de las empresas transnacionales, avanzar a lo que podría llamarse la ciudadanía latinoamericana que implique movilidad amplia y ojalá podamos ver ya el sistema de seguridad social latinoamericana”.
Considera que la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) “también dio pasos interesantes en su institucionalidad, pues se acordó, en principio, los términos de lo que sería el Tratado Constitutivo que seguramente en las próximas semanas se suscribirá por parte de los presidentes, un paso que implica, de alguna manera, alcanzar la mayoría de edad del ALBA que tiene alrededor de 9 años de creado. Eso permite formalizar mejor su funcionamiento y ser más eficiente en el cumplimiento de sus objetivos”.
En tanto, en un artículo de opinión publicado por la cadena interestatal Telesur, el economista Alfredo Serrano Mancilla plantea que “acaba un año de alta densidad política en América Latina”.
“La región, en su conjunto, ha permanecido en constante movimiento, cada vez más politizada y revitalizada, con un latido democrático que sigue interpelando al injusto orden internacional establecido por los poderes económicos hegemónicos. Además, América Latina sigue inmersa en una tensa disputa interna sin poder quedar ajena a la actual transición geopolítica/geoeconómica mundial que avanza hacia un mapa multipolar. Esas dos dimensiones, la interna y la externa, muy imbricadas entre sí, son determinantes para entender los vaivenes políticos/económicos en esta zona geográfica en estos 365 días”, sostiene .
“En la otra dimensión, frontera afuera, América Latina ha diversificado su patrón de dependencia; ha cambiado sustancialmente su matriz relacional con el exterior: su relación con China-Rusia-India es cada vez más sólida. También lo es con Irán, con África. Frente a ello, el tándem Unión Europea-Estados Unidos, en su último documento del Consejo Atlántico,”El vinculo trilateral, Una nueva era para América Latina, Estados Unidos y Europa”, vuelve a la carga en la búsqueda de “traer al redil atlántico” a una América Latina que cada día es más potencia política y económica”, expresa.
Y agrega: “una muestra de ello es el intento de la Unión Europea de negociar un acuerdo comercial con Mercosur, con doble objetivo: uno, buscar salida para la crisis europea, y dos, en forma indirecta, ver si logran con Mercosur lo mismo que hicieron con la CAN, desintegrar un bloque homogéneo e integrado. Sin embargo, toda esta nueva arremetida desde los países centrales no tendrá ningún éxito siempre y cuando algunos países de la región continúen con sus políticas de 2013 considerando los desafíos de 2014, pero teniendo claro un principio fundamental: no hay democracia real y justicia social con el retorno de las carabelas”.

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