TTIP: el mundo bajo el dominio empresarial

Latinoamérica y El Mundo 

Las asociaciones o tratados como el TTIP o el TISA tienen como objetivo aumentar la inmunidad de las empresas privadas frente a las leyes de los países soberanos del mundo. Se trata de dotar de armas al poder económico para que actúe por encima de los gobiernos. Los BRICS quedan excluidos porque serán los más afectados, pero al menos 6 países de la región están negociando estos acuerdos.

Manifestación contra el tratado- Foto: stop-ttip.org

Redacción- Sputnik 

Medio centenar de gobiernos, liderados por EEUU, están negociando en secreto el llamado Trade in Services Agreement (TiSA), una alianza planetaria «más antidemocrática y neoliberal» que el Tratado entre Washington y la Unión Europea (TTIP), según publica en exclusiva el diario español Público citando los cables revelados por Wikileaks.

«Se trata de un golpe de estado económico mundial. Esta alianza, de la que forma parte España, pretende tomar el poder económico por encima de los gobiernos», explica a Sputnik Nóvosti Carlos Enrique Bayo, director de Público y autor de la exclusiva.

El objetivo de TiSA es construir un complejo entramado de normas y reglas diseñadas para evadir las regulaciones estatales y burlar los controles parlamentarios sobre el mercado global, según apunta Público tras acceder a los documentos originales de la negociación que está en curso.

Esta alianza trata de «continuar e intensificar» el sistema que provocó la crisis financiera global de 2007-2008, iniciada con el crash mundial simbolizado por el hundimiento de Lehman Brothers.

Las claves de ese sistema son «un beneficio desorbitado de las grandes compañías privadas transnacionales y atando las manos de gobiernos e instituciones públicas», señala el diario.

«Los acuerdos del TiSA toman en cuenta todas y cada una de las exigencias de la industria financiera de Wall Street y la City londinense, así como los intereses de las grandes corporaciones multinacionales, para las que el tratado no sólo no es secreto sino su propio engendro», afirma Público. 

Esos objetivos son evidentes, según explica Carlos Enrique Bayo, para mantener el tratado secreto durante años. «Así se impide que los gobiernos que lo ejecutan tengan que rendir cuentas ante sus parlamentos y ciudadanos», añade.

» El objetivo de TiSA es construir un complejo entramado de normas y reglas diseñadas para evadir las regulaciones estatales y burlar los controles parlamentarios sobre el mercado global, según apunta Público tras acceder a los documentos originales de la negociación que está en curso «

Esta alianza está siendo negociada en secreto, sin embargo, una vez aprobada y firmada, entrará en vigor y seguirá siendo secreta durante al menos cinco años, según revela la información de Wikileaks. «Se aplicará todo lo aprobado con absoluto secreto», explica el director de Público.

Hasta el momento, los gobiernos implicados en la negociación secreta del TiSA son: Australia, Canada, Chile, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Estados Unidos, Hong Kong, Islandia, Israel, Japón, Liechtenstein, México, Nueva Zelanda, Noruega, Pakistán, Panamá, Paraguay, Perú, Suiza, Taiwán, Turquía y la Comisión Europea, en representación de los 28 países miembros de la Unión Europea, según revela Público.

Bayo destaca especialmente en declaraciones a esta agencia la participación activa de tres paraísos fiscales declarados.

«Muchas de las normas están promovidos por paraísos fiscales. Suiza, por ejemplo es muy activa en la elaboración de los artículos, promoviendo el modelo de estos paraísos», señala el director.

Los BRICS, excluidos

Los BRICS quedan excluidos de esta alianza mundial porque serán los grandes afectados.

«Apartan a los BRICS porque van a ser los más perjudicados. Estas potencias emergentes están rivalizando con las multinacionales que pertenecen a las grandes potencias occidentales», señala el director de Público a esta agencia.

Sin embargo, no son los únicos. Gran parte de los países latinoamericanos también quedan fuera de alianza.

«Es revelador el listado de las naciones latinoamericanas que participan en el TiSA, todas ellas fieles aliadas de EEUU como Colombia, México y Panamá», señala el diario español.

» Esta es la primera vez que se publica tanta información sobre el TiSA a nivel mundial. Hace un año se filtró un solo documento, una pequeña parte, que era el borrador a la fecha de abril de 2014 «

Uruguay queda también apartado de esta alianza porque las grandes potencias no se fiaban del Gobierno de José Mujica. «De Uruguay temían que filtrase los contenidos del pacto en cuanto comprendieran el alcance de lo que se pretende», apunta Carlos Enrique Bayo.

En el caso de Ecuador, no le dejan entrar porque fue uno de los países que más batalló para que se aplicaran normas y reglamentos que impidiesen un nuevo «crash» financiero, según explica el director de Público a esta agencia.

Esta es la primera vez que se publica tanta información sobre el TiSA a nivel mundial. Hace un año se filtró un solo documento, una pequeña parte, que era el borrador a la fecha de abril de 2014.

 

Paul Craig Roberts- Counterpunch/ Rebelión 

La Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión1 (TTIP por sus siglas en inglés) no tiene nada que ver con el libre comercio. La expresión “libre comercio” suele utilizarse para enmascarar el poder que estos acuerdos otorgan a las corporaciones permitiéndolas demandar a los Estados para anular la legislación nacional que regula la contaminación, la seguridad alimentaria, los transgénicos y los salarios mínimos.

Lo primero que es preciso entender es que estos denominados “tratados” o “asociaciones” no son leyes aprobadas por el Congreso. La constitución de Estados Unidos atribuye al Congreso la autoridad de legislar, pero estas leyes se escriben sin la participación del mismo. Sus autores son exclusivamente las grandes empresas y su único objetivo es mantener y aumentar su poder y sus beneficios. La oficina del Representante para el Comercio estadounidense fue creada con el fin de permitir que las grandes empresas dictaran leyes que solo sirven a sus propios intereses. Este fraude a la constitución y al pueblo se encubre denominando “tratados” a las leyes comerciales.

Más aún, el Congreso ni siquiera está autorizado a conocer el contenido de las leyes y se ve limitado a aceptar o rechazar las que llegan al Congreso para su aprobación. Por lo general suele dar el visto bueno porque “se ha trabajado mucho en ellas” y “el libre comercio nos beneficiará a todos”.

Los periodistas prostituidos 2 han desviado la atención del contenido de las leyes tramitadas por “vía rápida”. Cuando se acepta dicho procedimiento, el Congreso acepta que las corporaciones redacten las leyes sobre comercio sin la participación de la cámara legislativa. Incluso las críticas a las “asociaciones” son una cortina de humo. Los países acusados de utilizar mano de obra esclava pueden ser excluidos, pero esta exclusión no llegará a producirse nunca. Los superpatriotas se quejan de que la soberanía de Estados Unidos es violada por “intereses extranjeros”, pero lo cierto es que son las propias corporaciones estadounidenses las que violan la soberanía de EE.UU. Otros afirman que con el TTIP aumentará el número de empleos deslocalizados. Pero lo cierto es que no es necesario firmar “tratados” para que aumente la pérdida de empleo en el país, ya que nada impide actualmente que las empresas deslocalicen sus puestos de trabajo.

» Sus autores son exclusivamente las grandes empresas y su único objetivo es mantener y aumentar s
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La verdadera función de las “asociaciones o tratados” es aumentar la inmunidad de las empresas privadas frente a las leyes de los países soberanos sobre la base de que dichas leyes tienen un impacto negativo sobre los beneficios corporativos y constituyen una “restricción al comercio”.

Por ejemplo, bajo el Tratado Trasatlántico, las leyes francesas contra los transgénicos podrían ser anuladas al considerarse “restricciones al comercio” merced a las demandas judiciales iniciadas por Monsanto.

Las compañías tabacaleras pueden demandar a los estados por incluir advertencias sobre la salud en los paquetes de cigarrillos, ya que estos textos pueden disuadir de fumar y por tanto constituyen una “restricción al comercio”.

Las iniciativas destinadas a controlar las emisiones perjudiciales para el medio ambiente también podrían ser objeto de demandas judiciales por parte de las grandes empresas. Bajo el Tratado Trasatlántico (TTIP) las corporaciones serían compensadas por los “ingresos reguladores”, que es como las corporaciones denominan a la protección medioambiental. Esto significa, evidentemente, que los contribuyentes tendrían que pagar daños a las empresas contaminantes.

Los países que exigen que se realicen pruebas a los alimentos importados, como la de la triquinosis a los productos de origen porcino o aquellas a las que se somete a las verduras para detectar residuos de fumigación también podrían ser llevados a los tribunales por las empresas, porque esta regulación incrementa el coste de las importaciones.

» Bajo el TTIP, las únicas que pueden demandar son las empresas. Los sindicatos no pueden hacerlo si sus miembros se ven perjudicados por la deslocalización de empleos y los ciudadanos no pueden interponer demandas cuando su salud o sus suministros de agua se vean perjudicados por las emisiones contaminantes de las corporaciones «

Los países que no ofrecen protección a las marcas farmacéuticas y productos químicos y permiten la utilización de genéricos en su lugar pueden ser demandados por daños a las empresas.

Bajo el TTIP, las únicas que pueden demandar son las empresas. Los sindicatos no pueden hacerlo si sus miembros se ven perjudicados por la deslocalización de empleos y los ciudadanos no pueden interponer demandas cuando su salud o sus suministros de agua se vean perjudicados por las emisiones contaminantes de las corporaciones.

Ni siquiera el propio Obama puede participar en el proceso. Así son las cosas: el Representante del Comercio es una marioneta de las corporaciones. Sus servicios a las grandes empresas privadas le reportan un millón de dólares anuales. Estas empresas han sobornado a los líderes políticos de todos los países para que renuncien a su soberanía y al bienestar general de sus pueblos en favor de las empresas privadas. Las corporaciones han pagado enormes sumas de dinero a los senadores estadounidenses para que les transfieran sus poderes legislativos. Cuando se aprueben estos “tratados”, ninguno de los países que los firman tendrá la más mínima autoridad para legislar o hacer cumplir cualquier ley que resulte adversa para las grandes empresas.

Sí, esta iniciativa promete traer el cambio. Está dando paso a que Europa, Asia y EE.UU sean gobernados por las grandes empresas. El primer presidente negro de Estados Unidos está demostrando ser el Tío Tom de las corporaciones. Todo para los dueños de las plantaciones y nada para los esclavos.

 

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