Reprimendas para el "niño malo"

Latinoamérica y El Mundo 

La Unión Europa no tolera que una nación sea dueña de su destino. La troika presionó al primer ministro griego, Alexander Tsipras, para que acepte las condiciones que exige el sistema financiero internacional. Con tal de salvaguardar la fortaleza de los bancos, la UE pone en práctica sus recetas sin siquiera pensar en las consecuencias que la las políticas austeras pueden causar en la sociedad.

Alexander Tsipras, Primer Ministro de Grecia

Editorial- La República (Uruguay) 

Grecia vive horas dramáticas: la sombra del dafault se cierne amenazante sobre un país que tuvo la osadía de rebelarse contra las recetas de la troika. Ahora, el gobierno progresista es blanco de las críticas y reprimendas más duras provenientes de los países fuertes de la Unión Europea, que se muestran inflexibles y no toleran que una nación pretenda ser dueña de su destino.

Liderados por Berlín, los restantes miembros de la UE pretenden que Tsipras se porte como un niño bueno y aplique a rajatabla las medidas que, implacable, exige el sistema financiero internacional. Poco importa que esas medidas de austeridad hagan estragos en el bolsillo de los más infelices con su secuela de desocupación galopante, rebaja del salario y de las pasividades, suspensión de las políticas sociales y un largo rosario de calamidades que agobian a las clases medias y a los sectores más vulnerables.

Como siempre, es el sistema financiero el que pone las condiciones y el que dicta las recetas que los gobiernos deben aplicar sí o sí para que los bancos no pierdan ni un centavo. Ya lo señalaba Wilson Ferreira en 1971: “Se dice que la estabilidad bancaria, por ejemplo, es un valor supremo, que no hay derecho a comprometer jamás. Tengo la impresión, a veces, de que este es un valor creado por los banqueros, quienes han terminado por meternos a todos en la cabeza que el interés de sus instituciones es siempre el interés de la República. Y no es verdad”.

” Con tal de salvaguardar la fortaleza financiera de los bancos, ponen en práctica lo que los banqueros aconsejan. Y, naturalmente, los ‘sabios’ consejos apuntan a cortar el hilo por lo más delgado: el sacrificio deben hacerlo, como siempre, los que no ‘han sabido sentarse sobre los demás’ “

Por supuesto que es falso enunciar que el interés de las naciones coincide con el de los banqueros, pero evidentemente esa idea ha sido aceptada acríticamente por muchos, entre ellos, los gobernantes europeos, sean éstos conservadores o progresistas. Es así que, con tal de salvaguardar la fortaleza financiera de los bancos, ponen en práctica lo que los banqueros aconsejan. Y, naturalmente, los “sabios” consejos apuntan a cortar el hilo por lo más delgado: el sacrificio deben hacerlo, como siempre, los que no “han sabido sentarse sobre los demás”; son ellos quienes deben soportar la austeridad para evitar que el sistema financiero se desestabilice. A los bancos los tiene sin cuidado que la austeridad sea un callejón sin salida, pues a los bancos sólo les importa asegurarse de que su capital siga incrementándose, y para ello cuentan con gobiernos timoratos y genuflexos.

Lo que los líderes europeos no han previsto es la posibilidad —nada remota, por cierto— de que el gobierno griego, acorralado, busque apoyo financiero en Rusia, algo que generaría zozobra en Occidente.

 

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