Grecia, la troika y el ejemplo argentino

Latinoamérica y El Mundo 

Grecia está enfrentando el asedio del poder financiero internacional. En este marco, el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz recordó que la experiencia argentina es la fiel muestra de que hay vida después de una reestructuración de la deuda. Lo ideal sería que Tsipras tomara el ejemplo de Néstor Kirchner, aunque existen diferencias claras entre el país heleno y el latinoamericano.

Alexander Tsipras, Primer Ministro griego- Foto: Louisa Gouliamaki—AFP

Luis Fajardo- BBC (Gran Bretaña) 

Horas antes de que se cumpla el plazo para que Grecia incumpla sus obligaciones con sus acreedores, Stiglitz dijo que todavía guarda alguna esperanza, aunque pequeña, de que el gobierno griego y la “troika” -formada por del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Europea (CE), y el Banco Central Europeo (BCE)- alcancen un acuerdo.

Grecia tiene hasta el martes para cumplir con un pago al FMI. ¿Hay todavía alguna posibilidad de un acuerdo que evite un default de Grecia?

Es concebible que el resto de Europa y Alemania despierten y se den cuenta de que sus exigencias a Grecia son absolutamente indignantes.

Alexis Tsipras quiere somener a referendo los planes de ajuste que llegan de Bruselas.

Es concebible, aunque muy poco probable. La exigencia (por parte de los acreedores) de que (Grecia) llegue a un superávit fiscal de 3.5% antes de 2018 es una garantía de que el país seguirá experimentando una depresión Para mi es obvio que la austeridad ha fracasado. El pueblo griego fue el primero en decir: “Nos negamos a renunciar a nuestra democracia y aceptar esta tortura de Alemania”. Pero con suerte, otros países, como España y Portugal, dirán lo mismo.

Al igual que Argentina, Grecia declaró un “corralito” bancario y ahora discute si sigue el camino de Buenos Aires, que en 2001 optó por el cese de pagos más grande de la historia. ¿Hay alguna enseñanza para Grecia de lo que pasó en Argentina?

Me parece que hay una importante lección a partir del éxito de Argentina. Después del default, Argentina empezó a crecer a una tasa del 8% anual, la segunda más alta en el mundo después de China. Estuve en Argentina y vi el éxito que tuvo, y lo que hizo para los estándares de vida. La experiencia argentina prueba que hay vida después de una restructuración de deuda, y después de dejar un sistema cambiario. El euro fue solo parcialmente exitoso por ocho años. Fue un experimento corto, en mi opinión, fracasado, a menos que cambien dramáticamente lo que están haciendo.

Usted ha dicho que las exigencias de Europa para un nuevo rescate financiero a Grecia son un “ataque a la democracia” de ese país. ¿No ignora eso de alguna manera la culpa que puede haber tenido Grecia misma para llegar a esta situación?

Aunque Grecia tiene algo de culpa por la situación (que llevó a sus problemas fiscales descubiertos en 2010), la desastrosa situación que se experimenta desde entonces es responsabilidad de la Troika. 

Piense en lo que habría pasado si en 2010 Grecia y los países europeos hubiesen intentado acordar un plan de deuda que hubiera permitido a Atenas recuperar la senda del crecimiento. Hubieran podido escoger eso.

Espero que esta crisis ayude a cambiar la manera como el mundo enfrenta las crisis de deuda soberana de los países. Cada país tiene una ley de bancarrotas, pues sabe que los individuos necesitan una nueva oportunidad, que a veces los prestamistas ofrecen demasiados préstamos y la gente a veces acepta demasiado dinero prestado. Eso pasa también con los países.

Estados Unidos, reflejando los intereses de los grandes prestamistas que quieren usar la fuerza bruta, no quiere tener ese marco legal internacional. Será difícil, pero no imposible, llegar a un sistema semejante sin la cooperación de Estados Unidos.

Carlos Fernández-Vega- La Jornada (México) 

En el filo de la navaja se encuentran Grecia y sus habitantes. La mafia financiera comunitaria, más el FMI, se apresta a cobrar carísimo la afrenta del primer ministro Alexis Tsipras, quien en días pasados muy cerca estuvo de doblar las manos, pero al final de cuentas (no querían nuestra aprobación, sino que nos arrodilláramos) rechazó el ultimátum de la troika y respondió con un referendo (a realizarse el próximo domingo) para decidir sobre el plan humillante propuesto por los acreedores.

Tsipras regresó la pelota a la cancha ciudadana, y el próximo 5 de julio será un día crucial para los griegos y su futuro inmediato –el cual no se vislumbra nada terso–, pero también para medir el alcance y credibilidad de movimientos alternativos como el encabezado por el primer ministro helénico, quien basó su triunfo del pasado enero precisamente en la oferta de un cambio económico radical y en el mandato ciudadano de poner fin al draconiano ajuste impuesto desde afuera.

En su discurso de la victoria el propio Tsipras dijo que “el pueblo me ha dado un mandato claro: dejar la desastrosa austeridad tras cinco años de humillación; el veredicto de nuestro pueblo significa que se acabó la troika” (integrada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional). Desde entonces quedó claro –de acuerdo con la arenga del primer ministro– que el nuevo gobierno griego contaba con carta blanca para, sin más, proceder en el sentido propuesto. Sin embargo, en los hechos parece no tener el apoyo requerido para tomar la decisión, y de allí su necesidad de regresar a la cancha ciudadana para sustentar la decisión de su gobierno, el cual, eventualmente, no obtendría una respuesta favorable.

” Tsipras regresó la pelota a la cancha ciudadana, y el próximo 5 de julio será un día crucial para los griegos y su futuro inmediato –el cual no se vislumbra nada terso–, pero también para medir el alcance y credibilidad de movimientos alternativos como el encabezado por el primer ministro helénico, quien basó su triunfo del pasado enero precisamente en la oferta de un cambio económico radical “

Referendo, pues, pero el partido de Tsipras (Coalición de la Izquierda Radical, Syriza) no tiene mayoría absoluta en el Parlamento (de las 300 curules cuenta con 149), de tal suerte que los partidos opositores trabajarían a favor del sí, al tiempo que el chantaje de la troika ha calado hondo entre los griegos, quienes, en un intento por adelantarse a una suerte de corralito argentino, el viernes y el sábado se volcaron sobre bancos y cajeros automáticos para sacar algo de su dinero como medida precautoria, al tiempo que se agranda el agujero financiero por la fuga de capitales (estimada, en lo que va del año, en 40 mil millones de euros).

Pero lo anterior no hizo más que apresurar los acontecimientos, pues ayer el gobierno de Tsipras
–quien inocentemente supuso que la mafia comunitaria se doblaría ante el voto ciudadano– ordenó el cierre temporal de los bancos y restringió a 200 euros el monto individual de retiro en cajeros automáticos. La bolsa de Atenas también permanecerá cerrada, de tal suerte que los pronósticos financieros y políticos para este lunes apuntan hacia una verdadera tragedia griega.

Por si faltara algo, mañana martes el gobierno de Tsipras debería pagar mil 500 millones de euros al Fondo Monetario Internacional, lo que a todas luces no sucederá debido a que el gobierno griego propuso, y el Parlamento aceptó, la realización de un referendo para que sean directamente los ciudadanos quienes acepten o rechacen el ultimátum de la troika. Así, el pronóstico es que el país helénico sea obligado a abandonar la moneda única, pierda su membresía en la eurozona y su economía enfrente una situación verdaderamente delicada (aunque no irreparable).

Sin embargo, el problema se agrava cuando el propio ministro griego de Finanzas, Yanis Varoufakis, reconoce que existe una muy alta probabilidad de que los griegos vayan en contra de nuestra recomendación y voten favorablemente la propuesta de la troika. No tiene confianza, pues, de que los ciudadanos apoyen aquello de dejar atrás la desastrosa austeridad tras cinco años de humillación, de tal suerte que el referendo más parece una táctica de Tsipras para ganar tiempo, aunque nadie sabe para qué, si finalmente la población privilegiaría la humillación frente a la posibilidad de construir caminos alternativos para una Grecia independiente.

” Como en días pasados se mencionó en este espacio, desde el comienzo oficial de la crisis, en abril de 2010, y la implementación del programa de salvamento y recuperación económica impuesto por la troika, los griegos sólo han hecho dos cosas: pagar y pagar deuda, y contratar deuda para pagar la deuda, todo ello con un costo brutal, especialmente en el renglón social “

Habrá que esperar el resultado del referendo, pero de acuerdo con lo planteado por Varoufakis y más allá de lo romántico, parece que la mayoría de los griegos no estaría dispuesta a recuperar su dignidad (Tsipras dixit) si ello les implica mayores problemas económicos (los cuales de cualquier suerte se profundizarán si aceptan el ultimátum de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, el cual lo único que pretende es seguir cobrando los adeudos, sin importarle, ni lejanamente, el hambre de los griegos).

Como en días pasados se mencionó en este espacio, desde el comienzo oficial de la crisis, en abril de 2010, y la implementación del programa de salvamento y recuperación económica impuesto por la troika, los griegos sólo han hecho dos cosas: pagar y pagar deuda, y contratar deuda para pagar la deuda, todo ello con un costo brutal, especialmente en el renglón social.

La ayuda de la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional ha destrozado las de por sí endebles finanzas helénicas, y para garantizar el pago de la deuda ha hundido a la economía de aquel país. En el ranking mundial la economía griega se desplomó del escalón número 32 en 2010 (cuando se ubicaba sólo por debajo de la danesa) al peldaño 45 en 2014 (apenas por arriba de la pakistaní), con un desplome anual promedio superior a 6 por ciento. Oficialmente (información del Banco Mundial) hasta ahora el costo de la crisis, medido en términos de producto interno bruto, ha sido superior a 60 mil millones de dólares, y contando, sin considerar los pagos realizados por concepto de servicio del débito.

Con la ayuda comunitaria, los griegos han visto cómo se desploma todo: valor de su economía (13 peldaños en caída libre), bienestar social, centros productivos, empleo, ingreso y poder adquisitivo, pero a pesar de todo ello existe una muy alta probabilidad de que voten favorablemente la propuesta de la troika (Varoufakis dixit). 

Martín Granovsky- Telesur

El desafío de Alexis Tsipras es gigantesco. Lo mejor para él sería encarnar a un Néstor Kirchner griego, el presidente de la renegociación de la deuda y la recuperación de la economía. Un papel difícil pero interesante. El problema es que Cronos, dios griego del tiempo, lo hizo llegar al gobierno en el peor momento. Es primer ministro desde el 26 de enero de este año. Puesto en argentino, Tsipras debe encarnar simultáneamente a los presidentes Adolfo Rodríguez Saá, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. No sólo tiene por delante la encrucijada del relanzamiento político y productivo de su país. Afronta los dilemas del default y la devaluación.

Cuando Kirchner empezó a negociar la deuda, muchas veces los banqueros le preguntaron su opinión sobre el default. “Yo no lo hice”, respondía. También solía recibir preguntas sobre la megadevaluación y la pesificación asimétrica de Duhalde. La respuesta era la misma que en el caso anterior: “Ninguna de esas decisiones la tomé yo”.

Kirchner heredó una Argentina sumida en la crisis política y con una desocupación de dos dígitos. Se empleó a fondo en la creación de trabajo, en la aplicación de políticas sociales que mitigaran la pobreza y en la prevención, política y policial, de todo conflicto violento. Al mismo tiempo negoció la deuda externa. Una parte de los bonistas aceptó la quita en el 2005 y otra durante el primer gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, en 2010.

” Tsipras parece haber tenido siempre en claro la diferencia entre Grecia y la Argentina. (…), el entonces líder de Syriza y la oposición griega dijo que la Argentina ‘aguantó porque contó con una base productiva amplia y exportadora’. Cubrió las necesidades populares y luego las exportaciones garantizaron las divisas para el crecimiento del Producto Bruto “

Cuando el 25 de mayo de 2003 Kirchner asumió la presidencia, los productos argentinos habían ganado competitividad por la devaluación del 2002, con Duhalde presidente y Jorge Remes Lenicov de ministro, y renegociar la deuda ya no era una opción sino un deber: el default ya se había producido por la bomba colocada por Carlos Menem y su ministro Domingo Cavallo y activada por Fernando de la Rúa y sus ministros José Luis Machinea y Domingo Cavallo. La bomba terminó explotando en diciembre de 2001 en las manos de Rodríguez Saá, que como todos recuerdan se alegró como si escuchara cohetes de Navidad.

Tsipras parece haber tenido siempre en claro la diferencia entre Grecia y la Argentina. En un diálogo con este diario mantenido en 2012 (se puede leer haciendo click en http://bit.ly/1HqYoGb) el entonces líder de Syriza y la oposición griega dijo que la Argentina “aguantó porque contó con una base productiva amplia y exportadora”. Cubrió las necesidades populares y luego las exportaciones garantizaron las divisas para el crecimiento del Producto Bruto. Tsipras agregó que, sin embargo, “cuando la Argentina pasó por una fase de crecimiento alta, el crecimiento global también era alto, y además todo ocurrió dentro de una coyuntura regional sudamericana positiva”. Grecia, en cambio, no contaba ni con el crecimiento global ni con la coyuntura regional favorable, sino todo lo contrario. Frente a esos dos puntos débiles, su punto fuerte era, según Tsipras, la capacidad de daño de Grecia. Con el 2,5 por ciento del PBI total europeo, Grecia tendría en sus manos un botón parecido al de la bomba atómica durante la Guerra Fría entre Washington y Moscú. El primero que apretase el botón dañaría más al otro. Pero los dos saldrían perjudicados. En el caso griego el botón sería la explosión del euro. Y opinaba Tsipras hace tres años: “El que pierda esta guerra fría será el que dé un paso atrás”.

En la mitología griega, más severa que el momento farsesco de la Era Xipolitakis, Cronos se comía a sus hijos cuando nacían para que luego no le arrebataran el
poder. Pero el menor de todos sobrevivió porque Rea, la esposa de Cronos, le quitó el chico a tiempo y lo reemplazó con una piedra envuelta en pañales. Así fue que Zeus creció y terminó derrotando a Cronos. Difícil momento para Tsipras, con tanta mitología detrás y la obligación de no dejarse tentar por ningún espejismo en la cabina

 

 

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