Tres décadas de democracia argentina

El 10 de diciembre de 1983 asumió la presidencia Raúl Alfonsín. Terminó así la dictadura más sangrienta del país. Treinta años después Argentina no es la misma, avanzó en ampliación de derechos, existe una política de memoria, verdad y justicia y se redujo la pobreza. Hay un camino por andar. 

Tres décadas de democracia argentina Ese día es recordado como “una jornada brillante de sol” por el periodista Sergio Wischñevsky en el diario Página 12. Ese día, “muchos escucharon, por primera vez en sus vidas, que era el Día Internacional de los Derechos Humanos. Incluso a pesar de que la Declaración Universal, que esa fecha conmemora, estaba cumpliendo 35 años”, relata. “La unanimidad casi total, ese instante de ilusión ilimitada en el futuro, se empieza a poner a prueba en el momento en que la democracia pasa de potencia a realidad”, dice Wischñevsky en relación al fervor democrático y popular de aquella fecha. Rememora que “”sólo cinco días después de asumir, Alfonsín da un paso trascendental. Les quita a los militares la posibilidad de juzgarse a sí mismos y crea la Conadep. Abre las puertas en la Justicia civil para que por primera vez en la historia los golpistas sean enjuiciados. Envía al Congreso un proyecto de ley para reformar el funcionamiento de los sindicatos. Su ministro de Economía, Grinspun, intentará renegociar la deuda externa, declara que la inflación es un problema prioritario a resolver y que el gobierno revitalizará los salarios para fortalecer el mercado interno. Alfonsín había dicho en el Congreso que se iban a levantar las cortinas de las fábricas cerradas”. “Tanta alegría, tantas promesas, tanta ilusión parecen, a la vista de los hechos, de una inocencia insuperable. Pero, treinta años después, la democracia sigue dando muchas de esas batallas. Sin la ilusión de esas promesas sería imposible pelearlas”, concluye. A su vez, en un artículo en el sitio La Tecla Eñe, Hugo Presman traza un relato de sus recuerdos de esa jornada y plantea que “en la historia de un país, tres décadas son sólo un suspiro. Pero es mentira, como dice el tango, que veinte años no son nada en la vida de las personas. Aquí nos estamos refiriendo a treinta”. “El país del 2013 es diferente y mejor que el de 1983. Con sus enormes déficits, con una pobreza aún elevada, con islas de injusticia que son una hipoteca a levantar, es una sociedad que ha pegado saltos cualitativos importantes: después de pasar por situaciones tan traumáticas como la hiperinflación y la crisis del 2001, hoy tiene a los asesinos procesados o condenados y con el inicio del juzgamiento de los instigadores civiles”, resume Presman. Añade: “El futuro, como todo futuro, alienta esperanzas y también aprensiones. Y como dice Woody Allen: ‘El futuro nos preocupa porque es el espacio donde viviremos el resto de nuestras vidas’. Incluso para aquellos que tenemos mucho más pasado que futuro”. Leer artículo completo de Página 12 aquí Leer artículo completo de La Tecla Eñe aquí