Tragedia en las cárceles de Brasil: 55 muertos en dos días

Al menos medio centenar de presos fallecieron en menos de 48 horas en diferentes cárceles del Amazonas en los últimos días, una tragedia condenada a repetirse si Brasil no enfrenta los problemas estructurales de su sistema penitenciario, de acuerdo a los organismos de derechos humanos. “Hacemos un llamado para que Brasil investigue lo ocurrido con la debida diligencia, y para que adopte medidas a fin de que este tipo de hechos no vuelva a ocurrir”, resaltó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos al subrayar la responsabilidad estatal.

Las autoridades informaron que 40 reclusos fueron hallados muertos, en su mayoría «con indicios de muerte por asfixia», en cuatro prisiones de Amazonas este lunes, un día después de que una pelea en uno de esos centros dejara otros 15 fallecidos.

La Secretaría de Administración Penitenciaria de Amazonas (SEAP) informó en un comunicado que las muertes «estarían motivadas por una ruptura entre presos que integraban un mismo grupo criminal y que actúa en el tráfico de drogas en el Estado». Hoy, el Gobernador Wilson Lima trasladó a penitenciarías federales a nueve presos, a quienes la Policía identificó como líderes de las peleas que desencadenaron en las muertes. “Son cabezas y son líderes de grupos criminales», informó el gobernador.

Tres de las prisiones, donde ocurrieron la mayoría de las muertes, son edificios cercanos, ubicados a unos 28 kilómetros de Manaos, capital de Amazonas.

El Complejo Penitenciario Anísio Jobim (Compaj), donde 15 reclusos murieron el domingo y otros cuatro este lunes, fue escenario en 2017 de una rebelión que se extendió por casi 20 horas y dejó 56 muertos, en una de las mayores masacres del sistema penitenciario de Brasil.

El balance letal del lunes se completa con 25 muertos en el Instituto Penal Antonio Trinidade (IPAT), 6 en la Unidad de Prisiones de Puraquequara (UPP) y 5 en el Centro de Detención Provisoria Masculino (CDPM 1). «El hecho de que las muertes fueron coordinadas en cuatro presidios diferentes sugiere que se trató de un ajuste de cuentas», estimó Robert Muggah, director del instituto de investigación Igarape, de Rio de Janeiro.

Los organismos de derechos humanos, por su parte, pusieron el foco en la superpoblación y condiciones infrahumanas que enfrentan las prisiones brasileñas hace décadas problemas estructurales en su sistema carcelario, cuya población no ha parado de crecer. Según datos del Fórum Brasileño de Seguridad Publica, la población carcelaria en Brasil alcanza alrededor de 700.000 personas, lo que supone cerca del doble de la capacidad del sistema penitenciario.

La CIDH condenó los hechos violentos y recordó que durante los últimos años “y de manera reiterada”, la Comisión manifestó “su preocupación debido a que las muertes bajo la custodia del Estado, se presentan en el contexto de reiterados hechos de violencia en el sistema penitenciario de Brasil”.

En esa línea, subrayaron la responsabilidad del Estado en lo ocurrido, dado que “tiene un deber especial e ineludible de proteger la vida y seguridad de las personas bajo su custodia”. “La CIDH continuará dando especial seguimiento a la situación de personas privadas de libertad en Brasil”, resaltó en las redes sociales.