Avance en la lucha contra el trabajo infantil

Latinoamérica

La OIT reconoció que con 7,5 millones de niños menos trabajando, la región consiguió un avance significativo; aunque con el aval de Unicef apuntó que otros 13 millones deben retornar a la escuela. La legalización del trabajo infantil por parte del presidente Evo Morales en Bolivia, como medio para combatir la pobreza, genera controversias entre visiones y culturas antagónicas.

Foto: OIT

Redacción- Latinoamérica Piensa

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) reconoció con motivo del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, que Latinoamérica ha tenido un gran avance al lograr que 7,5 millones de niños no trabajen y vuelvan a la escuela, pero apuntó que aún hay otros 13 millones esperando la misma respuesta.

La última data de la OIT revela que hay 168 millones de niños trabajando en el mundo, de los cuales 85 millones realizan trabajos peligrosos que van desde la prostitución hasta ser usados como soldados en frentes de batalla y la esclavitud lisa y llana. Aunque América Latina y el Caribe aparecen como las zonas con más acelerada reducción del problema, un 8,8% de los niños en la región siendo objeto de trabajos forzados, de los cuales unos 9 millones tienen tareas “de alto riesgo”, especialmente en agricultura, pesca, servicio doméstico, minería y ventas ambulantes. 

Unicef avala informe de OIT y exige más medidas

Este es uno de los factores, según la Unicef, por los que cerca de 4,2 millones de menores de la región no asisten a la escuela, algo en lo que coincide la OIT en su ‘Informe mundial sobre el trabajo infantil 2015’, en que afirma que en los países de bajos ingresos entre 20 y 30% de los niños deja de estudiar y entra a trabajar a los 15 años. Por esta razón, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) pidió con motivo de esta fecha tomar medidas para que todos los menores de la región puedan terminar al menos el ciclo de enseñanza primaria y formarse para tener un empleo digno cuando sean adultos.

” La última data de la OIT revela que hay 168 millones de niños trabajando en el mundo, de los cuales 85 millones realizan trabajos peligrosos que van desde la prostitución hasta ser usados como soldados en frentes de batalla y la esclavitud lisa y llana. Aunque América Latina y el Caribe aparecen como las zonas con más acelerada reducción del problema “

“Es imprescindible que se formen para tener un empleo digno cuando sean adultos. Cuando el Estado tiene una sólida red de seguridad social que asegura asistencia para la cobertura de necesidades básicas a familias de bajos ingresos, se disminuye el riesgo de que niños y niñas sean explotados”, sentenció el comisionado de la CIDH Paulo Vannuchi.

Para este 2015 OIT/ONU plantearon recordar la fecha bajo el lema; “!No al trabajo infantil-Sí a una educación de calidad!”, buscando focalizar lo vital de una educación de calidad, gratuita y obligatoria para todos los menores hasta llegar a una edad mínima de alcanzar un empleo. En esa línea la OIT reclamó “nuevos esfuerzos para asegurar que las políticas nacionales sobre trabajo infantil y educación sean coherentes y eficaces”; además de “políticas que garanticen el acceso a una educación de calidad e inversiones en personal docente”, según publicó en su página oficial en la web.

El caso de los niños trabajadores de Bolivia

Paradójicamente, combatir la pobreza fue una de las razones por las que Bolivia decidió legalizar en 2014 el trabajo infantil, tras una exigencia de los propios menores trabajadores. De esta forma, se estableció que el trabajo de los niños por su cuenta está permitido a partir de los 10 años y a partir de los 14 años pueden tener una relación de dependencia con un empleador, siempre que cuenten con permiso de sus padres y del Ministerio de Trabajo. En Bolivia trabajan unos 850 000 menores, de los que el 87% desempeña oficios peligrosos y un 77% no es remunerado porque lo hace ayudando a su familia. 

El presidente Evo Morales, durante la II Cumbre UE-CELAC, durante una entrevista con la cadena alemana Deutsche Welle (DW), se refirió a este tema:

-La FAO ha premiado a Bolivia junto con República Dominicana y Costa Rica por sus logros en la lucha contra el hambre. Por otro lado, la OIT ha regañado a Bolivia por su ley de trabajo infantil. ¿Cuánto valora su gobierno las relaciones con las instituciones internacionales?

-Somos respetuosos de las instituciones creadas por la humanidad y los organismos creados por las Naciones Unidas como la FAO y la OIT. Saludo el reconocimiento de la FAO a Bolivia porque hemos hecho muchas políticas pequeñas y medianas para reducir la pobreza. He presentado programas que permitan reducir el hambre: hemos bajado del 38% al 15%. Vamos a continuar con políticas sociales –a nivel de alcaldías y gobernaciones- para proteger, por ejemplo a las madres adolescentes.

” Paradójicamente, combatir la pobreza fue una de las razones por las que Bolivia decidió legalizar en 2014 el trabajo infantil, tras una exigencia de los propios menores trabajadores. De esta forma, se estableció que el trabajo de los niños por su cuenta está permitido a partir de los 10 años “

Por otro lado, no comparto las observaciones de la OIT. Ellos viven en otro mundo. Yo mismo he estado reunido con los niños trabajadores. Estas normas no las hacemos escuchando arriba, sino abajo. Una cosa es la explotación de los niños, otra cosa es que el niño una vez que tiene uso de razón apoye a la familia. Un niño que ha trabajado desde pequeño tiene más conciencia social, es más responsable y estudia. Y luego es un mejor profesional. Tenemos diferencias: hay otro tipo de jóvenes, los de los automóviles, con bebidas, con música por las calles.

Nuestra norma está destinada a proteger ese niño que se educa dignamente con mucho esfuerzo. Y si para eso hay que cambiar los tratados internacionales, los cambiamos. No acepto regaño de la OIT.

“No quieren sacarse la venda de los ojos” 

Una delegación del Movimiento Latinoamericano de Niñ@s y Adolescentes Trabajadores, en una audiencia en el Parlamento Europeo, expuso su experiencia a favor de la controvertida ley de Bolivia, que pretende protegerlos.

“No quieren sacarse la venda de los ojos. Aunque se lo prohíban hay niños trabajadores. La necesidad de la gente no tiene edad”, dice a DW Lourdes Juana Cruz, una joven de 17 años que comenzó a trabajar a los diez años como ayudante de cocina y ahora tiene su propio taller de confección y reparación y estudia trabajo social.  

” Los que critican la ley la ven como puerta al absentismo escolar. Los que la apoyan subrayan su aporte a visibilizar y controlar el fenómeno, originado en condiciones económicas muy duras. También en usos culturales ancestrales “

En contra de los 14 años mínimos que estipula el Convenio 138 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), artículo 129 de la ley 548 de Bolivia permite a los niños trabajar por cuenta propia a partir de los diez y por cuenta ajena a partir de los doce años.

Los que critican la ley la ven como puerta al absentismo escolar. Los que la apoyan subrayan su aporte a visibilizar y controlar el fenómeno, originado en condiciones económicas muy duras. También en usos culturales ancestrales.

“Es un esfuerzo por equilibrar leyes y realidad. No se trata de enviar a los niños a trabajar”, explica René Fernández, embajador ante la UE, “se trata de protegerlos mientras el país cambia las condiciones que llevan a que tengan que hacerlo”.

“No creemos que el trabajo sea malo sino sus condiciones. No nos dan trabajo porque no está permitido por la ley, pero muchos necesitan el dinero para
ayudar a su familia. Hay personas que se aprovechan”, cuenta Betzandra González de Venezuela. Esta adolescente de cuarto año de secundaria comenzó a los ocho a vender helados en el mercado.

En aras de erradicar el fenómeno Ecuador, Paraguay y Colombia han hecho redadas. Juan Pablino (16) de Paraguay opina: “sólo han logrado criminalizarnos”, dice. Desde los ocho trabaja; lustra botas en la Terminal de Asunción. Asiste a la escuela vespertina.

“La mitad de lo que gano es para mis padres”, dice subrayando que la educación en su país no es gratuita y que de sus nueve hermanos, cuatro viven en casa.

El orgullo de un enfoque realista

“El problema es que el código de Bolivia rompe con lo acostumbrado desde hace 150 años.”, dice Manfred Liebel, catedrático alemán, que asesora a niños trabajadores de América Latina y otros continentes.

“ ‘Bolivia está orgullosa de este enfoque realista”, concluye Liebel. “Pero le es muy difícil conseguir apoyo. El problema es que el ministerio de Trabajo está financiado en buena parte internacionalmente y la Unión Europea se orienta mucho en el juicio de la OIT’, concluye Liebel “

Según Liebel, aunque hablan de avances, la prohibición de la OIT está lejos de conseguir la meta de erradicar toda forma de trabajo infantil hasta el 2020.

“Bolivia está orgullosa de este enfoque realista”, concluye Liebel. “Pero le es muy difícil conseguir apoyo. El problema es que el ministerio de Trabajo está financiado en buena parte internacionalmente y la Unión Europea se orienta mucho en el juicio de la OIT”, concluye Liebel que acompaña a los jóvenes en su gira y en su visita a Ginebra.

La prohibición no es la solución

Para asegurar el sustento del hogar, en muchos países hasta los más pequeños tienen que ganar dinero. El trabajo infantil no se debería prohibir de forma general, sino que depende de las condiciones, dicen expertos.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), una institución de las Naciones Unidas, unos 168 millones de niños trabajan de forma regular en el mundo. De estos, 85 millones incluso son explotados, es decir que trabajan en lugares peligrosos como canteras o plantaciones comerciales. También trabajan de noche, demasiado tiempo y hasta son tratados como esclavos.

La vida laboral y la vida escolar

El trabajo infantil está muy extendido en Asia, África y América Latina, sobre todo, allí donde existe una marcada pobreza. Organizaciones de derechos humanos como Terres des Hommes, que aboga por estos niños y sus familias, curiosamente rechazan una prohibición general del trabajo infantil. Más bien, argumentan, es necesario diferenciar claramente entre el trabajo explotativo y el que no lo es.

” Organizaciones de derechos humanos como Terres des Hommes, que aboga por estos niños y sus familias, curiosamente rechazan una prohibición general del trabajo infantil. Más bien, argumentan, es necesario diferenciar claramente entre el trabajo explotativo y el que no lo es “

“Apoyamos a aquellos niños que no trabajan en condiciones de explotación, para que aumenten sus ventas y puedan ganar más dinero en menos tiempo y así tener más tiempo para la escuela o para descansar”, explica Barbara Küppers, directora del departamento de derechos infantiles de Terres des Hommes. La experta asegura que también existen lugares en el mundo, sobre todo regiones campesinas, en donde los niños no sufren, pese a tener que aportar dinero para el sustento del hogar.

“En estos casos trabajar significa aprender poco a poco a participar en la vida comunitaria, aprender cómo crecen las cosas, cómo funciona la cosecha y cómo se puede alcanzar algo en conjunto. Estos son aspectos muy positivos del trabajo”. Lo importante es que, aparte de la vida laboral, los niños también puedan acceder a la educación escolar, añade.

Liebel comparte esta opinión: “En Bolivia las tradiciones indígenas juegan un papel importante. Desde temprana edad, los niños contribuyen al trabajo. La cosecha y la pesca, por ejemplo, son muy importantes en ese sentido”.

Las distintas formas de la explotación

La explotación y la esclavitud moderna no solo afectan a los niños, sino que se dan en todos los lugares donde la pobreza obliga a las personas a aceptar cualquier tipo de trabajo, sin importar qué tan malo sea. Por ello, el trabajo infantil explotativo solo puede ser combatido efectivamente, si se le declara la guerra a la explotación en general, opina Küppers.

” También hay señales alentadoras: desde el año 2000, el trabajo infantil se ha reducido en un tercio, según la OIT. El director general de esta organización indica que no es un secreto qué es lo que se debe hacer para combatir la explotación de los menores de edad: “Seguridad social y educación universal obligatoria “

“Muchas de las cosas que compramos fueron producidas a base de explotación”, dice la experta. Los clientes tenemos la responsabilidad de que esto no pase: “Como consumidores podemos comprar productos de comercio justo”, agrega.

Sin embargo, también hay señales alentadoras: desde el año 2000, el trabajo infantil se ha reducido en un tercio, según la OIT. El director general de esta organización indica que no es un secreto qué es lo que se debe hacer para combatir la explotación de los menores de edad: “Seguridad social y educación universal obligatoria, por lo menos hasta la edad mínima, trabajo humano para los adultos y adolecentes, leyes efectivas y un fuerte diálogo social son las respuestas correctas al trabajo infantil”.

Cambiar las condiciones de vida

En esta situación “lo más importante no es establecer prohibiciones de trabajo que siempre están combinadas con la definición de una edad mínima, sino hacer políticas que cambien las condiciones de vida de las familias para darles más oportunidad de decidir libremente si los niños deberían contribuir al ingreso familiar o no”, explica Liebel, quien lucha desde hace décadas por una visión más diferenciada del trabajo infantil.

 “Algo parecido se puede ver con los trabajos que se hace dentro de las familias. Si las familias no se encuentran en la extrema pobreza, normalmente toman en cuenta las capacidades de sus propios hijos”, explica el catedrático trazando un línea muy clara entre esto y las condiciones urbanas en donde los menores están desprotegidos. “Aunque tampoco allí la edad mínima es una solución”, agrega.

Las estructuras de la pobreza

Efectivamente, “la prohibición del trabajo infantil puede llevar a que los menores entren al sector ilegal”, explica a DW por su parte Nikoletta Pagiati de Earthlink, una organización alemana pro derechos humanos. “El problema debe ser acometido no sólo a nivel político y legislativo y policial, sino a nivel de organizaciones locales de protección al menor”, afirma Pagiati.

” ‘La prohibición del trabajo infantil puede llevar a que los menores entren al sector ilegal’, explica a DW por su parte Nikoletta Pagiati de Earthlink, una organización alemana pro derechos humanos. “El problema debe ser acometido no sólo a nivel político y legislativo y policial “

Según su organización, sigue Pagiati, “hay que cambiar las estructuras de pobreza, para llegar a que el trabajo infantil no sea necesario. Si a los adultos se les paga salarios que aseguren su existencia, no tienen que obligar a los menores a trabajar”, afirma.

En cuanto al caso de Bolivia, “es buena cualquier iniciativa que lleve a cambiar la situación, también la de que los menores se organicen y se apoyen. Con todo, se corre el riesgo de promover una situación de explotación laboral infantil”, dice Pagiati para quien este movimiento po
dría estar caminando en la cuerda floja.

¿El trabajo obstaculiza el estudio?

Por otro lado, si bien Earthlink asume que la edad mínima laboral puede diferir por las culturas y las costumbres de cada país, un menor “de ninguna manera debe trabajar antes de los 16 años”, la edad de la escolarización básica.

“Es demasiado sencillo decir que el trabajo en general obstaculiza el estudio de los niños”, contrapone Liebel. “Hay condiciones que obstaculizan, pero hay otras que son combinables con el estudio. Hay muchos niños que trabajan para pagarse la escuela o los útiles escolares, conozco muchos que trabajan para que sus hermanos ellos tengan la oportunidad de ir a la escuela”, dice.

 

Fuentes:

La Red 21: OIT reconoce 7,5 millones menos de niños trabajando en la región, pero apunta que otros 13 millones deben volver a la escuela

DW: Evo Morales: “Vengo a compartir la experiencia de Bolivia”Los niños trabajadores, Bolivia y la OIT“La prohibición del trabajo infantil no es la solución”Combate al trabajo infantil, tarea pendiente