“Toda esa gente está muerta”, el vicepresidente Mourao se burló de la posibilidad de investigar crímenes de la dictadura

Un profesor universitario reveló 10.000 horas de audios inéditos de los juicios de los tribunales militares excepcionales sobre torturas, muertes y desapariciones cometidos durante la dictadura (1964-1985), un registro único de las violaciones a los derechos humanos que se cometieron en esa época. El Senado ya pidió el archivo para analizar las confesiones de los jerarcas, pero el vicepresidente brasileño, Hamilton Mourão, se rio acerca de una potencial investigación. “Están todos muertos”, dijo sobre los militares.

Al igual que el presidente Jair Bolsonaro, Mourao reivindicó a la dictadura y dijo que sirvió para luchar contra el comunismo. “¿Qué quieren investigar? Toda esa gente está muerta. ¿Van a sacar a estos tipos de su tumba?”, dijo Mourao, riendo, sobre las nuevas revelaciones en los cuales los jerarcas del régimen admiten violaciones a los derechos humanos.

En Brasil no hubo juicios por violaciones de los derechos humanos en la dictadura o reparaciones como en el resto del Cono Sur, en virtud de una ley de autoamnistía de 1979 que sirvió como punto de partida para una transición que se dio apenas en 1985 y con voto directo en 1989.

“Esto es un asunto del pasado, la Historia tiene dos lados. Vamos a recordar: hubo en Brasil una lucha interna contra el Estado brasileño con organizaciones que querían implementar la dictadura del proletariado”, sostuvo Mourao, en una nueva defensa del golpe de Estado.

Y afirmó que “esas organizaciones perdieron la lucha”, tras lo cual admitió que hubo “excesos”.

Mourao se dedicó a la política partidaria luego de haber sido dado de baja del Ejército en 2014 por haber hecho proselitismo dentro de los cuarteles, al repudiar públicamente la Comisión de la Verdad que había instalado la expresidenta Dilma Rousseff.

Por qué son importantes las revelaciones

Los audios fueron liberados por el Supremo Tribunal Federal al profesor e investigador Carlos Fico, de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ) y divulgados por O Globo ayer.

Fue precisamente la periodista Miriam Leitao la que los publicó, luego de que el diputado de la ultraderecha Eduardo Bolsonaro, hijo del presidente Jair Bolsonaro, se burlara hace dos semanas de las torturas que padeció.

Los archivos revelan que los jueces del Supremo Tribunal Militar advertían a generales, almirantes y brigadieres, durante la audiencias de los juicios contra los presos políticos, sobre la reiteración de los casos de torturas contra los detenidos.

Entre los audios está el del general del Ejército Rodrigo Octávio, juez del Supremo Tribunal Militar, que el 24 de junio de 1977 admite que las Fuerzas Armadas cometieron torturas, sobre todo respecto a una mujer que sufrió un aborto luego de haber sido sometida a sesiones de tormentos en los destacamentos del DOI-CODI, como se conocía a la polícía política del régimen.

El almirante Julio de Sá Bierrenbach, otro juez de la corte militar que era la que juzgaba a los presos políticos, reta en uno de los audios a los responsables de la dictadura por ejercer torturas y no cumplir con la Carta de las naciones unidas.

“Cuando nos llega un caso como estos, se constituye en un plato lleno para los enemigos del régimen y los opositores al gobierno. Las agencias de noticias y los corresponsales de diarios extranjeros, con la libertad que tienen asegurada aquí, diseminan la noticia en la prensa internacional y en pocas horas publican actos de crueldad ocurridos en Brasil, dando a entender que constituimos una nación de salvajes“, dice el entonces juez militar.

La postura del Senado

Contrario a la actitud que tomó Mourao, la comisión de derechos humanos del Senado de Brasil anunció hoy que pedirá los archivos.

“Estas revelaciones demuestran que el trabajo de Brasil con su pasado apenas comenzó”, dijo el titular de la comisión de derechos humanos, Humberto Costa, del Partido de los Trabajadores (PT), quien destacó que la Comisión de la Verdad que investigó los crímenes de la dictadura, formada por orden de la expresidenta Dilma Rousseff, fue el primer paso.

“Los audios indican que el Estado asumió cabalmente la existencia de torturas”, dijo el senador Costa.