Teoría del empate

Argentina

Teodoro Boot/Roberto Mero – En una crítica a la cobertura de ciertos medios de comunicación, que dieron por ganador a Macri apenas cerradas las mesas de votación, se pone en duda las verdaderas tendencias de aquellos que reivindicaron los triunfos del gobierno y desmantelaron las intenciones del candidato de derecha junto con el gabinete que ocultó en campaña.

Mauricio Macri fue electo por una diferencia de 70 mil votos - Foto: ArchivoTeodoro Boot – Pájaro Rojo (Argentina)

Lástima que tengamos una conducción en estado catatónico y una dirigencia que no sabe en qué diván desmayarse. Y ​que ​en consecuencia parezca necesario que tengamos que darnos ánimos entre nosotros. ​Es ridículo.

¿Se pusieron a pensar que la diferencia de votos es​, hasta ahora,​ de unos 700 mil?, el 2,8 por ciento del total. En un balotaje, cuando lo que se le resta a uno se le suma al otro, esa diferencia se divide a la mitad: 1,4 o sea, 350 mil votos.

¿Y se detuvieron a observar que la diferencia a favor de Macri en la provincia de Córdoba es de más de 900 mil votos? ¿Y vieron las fotocopias de algunos telegramas de Córdoba que andan circulando? ¿No les parece posible que en sitios como Córdoba y San Luis los fiscales y presidentes terminaran haciendo cualquier m​acana ante la inexistencia o complicidad de fiscales del FPV? Y hay mesas realmente desprolijas, que o bien serán recontadas o bien anuladas, según lo pidan nuestros apoderados (si acaso para ese momento los tenemos).

” Me pregunto, de paso, si nuestros apoderados concurrirán al resultado definitivo o si tendrán miedo de que el resultado final nos termine favoreciendo​…​ Porque menudo quilombo será ese. Y si nuestros representantes y dirigentes se comportan, por una vez, como es debido, es a esa la situación a la que llegaremos. Me animo a apostar a que la diferencia será exigua, ​milimétrica “

Esto no es una derrota ni tres carajos. Esto es un EMPATE, y si nuestra dirigencia no fuera tan forra los tendríamos cortando clavos por lo menos hasta el 6 de diciembre. Pero no, nos dirigen unos genios que dieron por cerrado el resultado en base a una simple y pedorra operación de prensa​ (ver mas abajo).

Un resultado electoral lo determina el escrutinio definitivo, ​l​a justicia electoral en base a la revisión de las actas, no el Correo en base a telegramas, que en esto consiste el escrutinio provisorio​. Que sirve únicamente para que uno más o menos sepa cómo anduvieron las cosas sin tener que esperar 8 o 10 días. ¿Pero con estas diferencias alguien se anima a poner las manos en el fuego respecto a cuál será el resultado definitivo?

Me pregunto, de paso, si nuestros apoderados concurrirán al resultado definitivo o si tendrán miedo de que el resultado final nos termine favoreciendo​…​ Porque menudo quilombo será ese. Y si nuestros representantes y dirigentes se comportan, por una vez, como es debido, es a esa la situación a la que llegaremos.

Me animo a apostar a que la diferencia será exigua, ​milimétrica. Casi para un final decidido por la foto, que, insisto, puede terminar para cualquier lado.

Esto no es para andar levantándonos los ánimos​: Si alguien considera que un empate es una derrota, ​se preguntará qué errores cometimos para no ganar por una diferencia de 20 puntos. Y en la primera vuelta. Ese análisis vale.

​El engaño​

​La operación de prensa comenzó por la alevosa traición de C5N, el canal de noticias de Cristóbal López, el mismo que estaba mirando a la espera de los primeros resultados el domingo, tal como lo reflejó Perfil al día siguiente. Y quien mejor la describió fue, curiosamente,​ Clarín, en una nota de Adriana Schettini* titulada En TV, C5N se sumó rápido al cambio; mesura en los demás (pág. 44).

Decía que estaba mirando C5N ya desde antes de las 18 porque no quería hacerme mala sangre con Canal 13 y tampoco que me doraran la píldora en Canal 7. Y porque el plantel de los comentaristas eran Gustavo Sylvestre, Mauro Federico y Roberto Navarro. Lo miraba a pesar de que en las elecciones generales, C5N no sólo había boqueado instantáneamente el triunfo de Scioli por amplio margen (que no fue tal) sino también el inexistente triunfo de Aníbal Fernández. Pues bien, a las 18 en punto del domingo sino antes, cuando ni siquiera se había abierto una sola urna en todo el país, C5N puso un zócalo que decía: GANO MACRI. Tal cual.

” La operación de prensa comenzó por la alevosa traición de C5N, el canal de noticias de Cristóbal López, el mismo que estaba mirando a la espera de los primeros resultados el domingo, tal como lo reflejó Perfil al día siguiente. Y quien mejor la describió fue, curiosamente,​ Clarín, en una nota de Adriana Schettini titulada En TV, C5N se sumó rápido al cambio; mesura en los demás “

Estaba en comunicación por guatsáp con Roberto Mero (ver abajo), que desde París me decía que no podía ser, que según sus datos Scioli y Macri estaban parejos, y yo le repetía (qué bobo fui) que no estaba viendo Canal 13 sino C5N que era un canal “nuestro”.

Escribió Adriana Schettini el lunes: “… C5N sorprendió al optar por el mismo recurso que en la primera vuelta, pero con signo contrario… corrió a avisar ‘Ganó Macri’. No había aún datos de ninguna mesa escrutada, pero la señal fue contundente: ‘Gano Macri’, dijo C5N. Así de firme.

La periodista recordó que a la misma hora, las 18, Lilita Carrió escribió un tuit en el mismo sentido: “Gracias, Dios, porque derramaste tu inmensa misericordia sobre la Argentina. Ganó Mauricio Macri. ¡Viva la República!”.

En fin, que entre Cristóbal (que dejó en ridículo a sus periodistas) y la Carrió, nos convencieron que habíamos perdido antes de que se abrieran las urnas.

Roberto Mero (París)

El Gran Miedo esta aquí, incontenible

Marx dijo alguna vez que ya no se trataba de explicar el mundo, sino de cambiarlo. Teodoro Boot acaba de volcar en este espacio su lúcida intervención las condiciones en que se dio la batalla del 20 de octubre y el 22 de noviembre 2015: canibalismo en el seno del FpV, incertidumbres y ausencia de un plan de comunicación, incoherencia de postular un candidato fantomático, si “el candidato era el proyecto”. Síntesis que puede explicar las torpezas pasadas pero de ninguna manera un factor inesperado para propios y ajenos: que horas después de la noche trágica de la primera vuelta fue la mas ignota y desorganizada la que se puso la campana al hombro. Hecho que explica que de una diferencia de menos 8%, Daniel Scioli haya obtenido casi la paridad. Digo, casi, si no es que obtuvo la mayoría como podría dar el resultado de un recuento urna por una, bajo estrecha vigilancia internacional.

Teodoro Boot pasa por alto el magnífico golpe soft mediático que atravesó todos estos años de gestión kirchnerista. O popular. O como quiera llamarsele. Ni golpe jurídico como en Paraguay u Honduras, ni golpe abierto con botas ni fusiles, a la africana. Golpe soft que partió de la base de un pseudo respeto de la democracia, que no se trató en definitiva que de un lamentable desarme unilateral. La noche infame del 22 de noviembre y su desfile de chupaculismo tuvo su origen en la no aplicación de la Constitución por parte del Poder Ejecutivo, contra la figura de “crimen de lesa Patria”. Es decir, el complot de aquellos que (periodistas, comunicadores, políticos, sindicalistas) habían asumido la representación del pueblo mas allá de las instituciones.

Datos significativos

La campaña al hombro que llevó a la paridad a Daniel Scioli contra un enemigo armado de ideología y medios hasta los dientes, demostró que la política comunicacional del FpV y en especial del Gobierno fue una vana cortina de humo ante los temores del chantaje organizado. Esto es: “O ustedes se la comen o vamos a trabajar para el golpe.” La desaparición en los radares de la Cámpora no fue deserción sino avasallamiento bajo el peso numérico de una fuerza inesperada e insolente: la reacción autoorganizada del Pueblo que no tardó sino horas en percibir que los partidarios de las “buenas ondas y amor” de 678 los estaban abandonando a su suerte frente a tigres desalmados.

En 1806 Alzaga trató de frenar a los criollos enardecidos, pero fue la caballada de Pueyrredón la que acabó con los partidarios de la paciencia. El Directorio de Posadas trato de negociar en 1815, bajándole el copete a las exigencias patriotas: lo borró la masa hastiada de la crisis, que plantó bandera y balazos. ¿Quién hubiera pensado que las huestes radicales iban a terminar a los tiros en la Revolución del Parque? ¿Quién hubiera dado dos centavos por un actriz rubia que se lanzó al precipicio de las instituciones en aquella noche previa al 17 de Octubre?

La Historia recuerda un capítulo fundamental de la Revolucion Francesa. Se trata de la Grand-peur (el Gran Miedo) que atravesó el país en entre el 16 de julio y el 6 de agosto de 1789: una ola de furor popular incontrolable, visceral, que lanzó al pueblo a las calles y a los campos cuando fue manifiesto que su vida corría peligro ante las amenazas aristocráticas. Ese miedo también recorrió y recorre la Argentina. No es el de los militantes del 76. No es el de un grupo férreo de convencidos en una ideología. No es tampoco el de clases golpeadas o amanazadas. Se trata de un miedo generalizado, estridente en las redes sociales, en los barrios, en cada casa al ver enseñorearse como una especie de monstruo triunfador a un enemigo capaz de todo.

Doce millones trescientas mil personas contienen el aliento ante otras tantas.

La evaluaciones de laboratorio pueden funcionar, pero son lentas ante ese pavor tan inevitable como incontenible a la hora de salvar el pellejo.

* Me puse contento al saber de ella, una buen a periodista que comenzó su andadura en El Porteño y pasó luego por Página/12 y La Nación, y a la que le había perdido la pista.

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