Laudato si, el nuevo tratado ecológico global

Latinaomérica y El Mundo 

En estas entrevistas los teólogos de la liberación Leonardo Boff y Frei Betto analizan los puntos centrales de la encíclica papal Laudato si. Coinciden ambos en que se trata de un documento contundente en la denuncia de las grandes potencias y la tecnocracia. Consideran que se trata de un verdadero tratado de ecología desde una perspectiva general que será difícil de ignorar.

Leonardo Boff y Frei Betto

Marcela Belchior- Adital (Brasil) 

Con la Encíclica Laudato si [Alabado sea], publicada por el Papa Francisco, el pasado 18 de junio, donde aborda la integración regeneradora de la humanidad con el resto del medio ambiente, la Iglesia Católica abraza la teoría evolutiva y la visión holística del Universo. La afirmación es del teólogo Frei Betto. En una entrevista con Adital, el escritor y fraile dominico evalúa esta postura como una efectiva convergencia del Santo Padre con la producción de la Teología de la Liberación en la temática ambiental.

Francisco presenta una visión holística del Universo y la responsabilidad humana en el cuidado ecológico..

Betto señala que la fuerza del líder más importante mundial en la coyuntura actual, posibilitará que ningún debate acerca de la cuestión ambiental ignore el documento. El teólogo se manifiesta optimista acerca de la propagación de la visión holística contenida en Laudato si, en las diócesis y parroquias, comunidades eclesiales de base, asociaciones, movimientos y otras instancias católicas con gran poder propositivo para la práctica la iglesia en la base y en la vida cotidiana de los fieles

La encíclica es considerada por el Vaticano como el documento papal más importante dedicado al tema de la ecología hasta el presente. El título del documento se inspiró en la invocación de San Francisco “Alabado seas, mi Señor,” del Cántico de las Criaturas, donde nos recuerda que la tierra “se puede comparar a veces con una hermana con los que compartimos la existencia, otras con una madre, que nos acoge en sus brazos”. El documento trata sobre el cambio climático, el agua, la deuda ecológica, la responsabilidad humana en la crisis ecológica y de la necesidad de cambios en el estilo de vida.

¿Cómo evaluar el contenido de la encíclica del Papa en relación con el contexto actual de explotación y degradación de los recursos de países económicamente menos desarrollados por parte de las grandes potencias mundiales?

La encíclica es muy contundente en la denuncia de las grandes potencias. El Papa Francisco condena la tendencia a considerar la cuestión ambiental sin vincularla a las cuestiones sociales y hace hincapié en que la degradación de la tierra afecta principalmente a los más pobres. También manifiesta su decepción con respecto a todas las cumbres, desde Rio 92 hasta el presente, cuyos representantes firmaron [en cada uno de ellas] documentos con buenos propósitos pero sin ningún efecto concreto en la protección de nuestro planeta. Él denuncia que compra de las cuotas ambientales de los países pobres por los más ricos es un mero recurso para tratar de tapar el sol con un dedo…

¿Puede este documento servir como una fuerza práctica, propositiva, a los estados y empresas que contribuyen directamente al agotamiento de los recursos naturales?

El documento tiene fuerza por venir del líder mundial más importante en la actual coyuntura y cuya credibilidad crece día a día. Ningún debate sobre temas ambientales, de ahora en adelante, puede ignorarlo. No es una mera carta de buenas intenciones, llena de frases bienintencionadas. Las situaciones a que se refiere, la de la Amazonia y la cuenca fluvial del Congo son valoradas como pulmones del mundo; la deforestación, el uso excesivo de agro-tóxicos y los alimentos transgénicos son criticados fuertemente.

La Encíclica ¿tiene suficiente fuerza propositiva para que la cuestión ambiental entre en la agenda de la Iglesia, en la vida cotidiana en las diócesis y en las parroquias?

Es lo mínimo que se espera de la Iglesia Católica: que el documento sea difundido y explicado en las parroquias, Comunidades Eclesiales de Base, asociaciones, movimientos e instituciones católicas.

¿El documento reafirma la convergencia del pensamiento del Papa Francisco con la Teología de la Liberación?

Sin lugar a dudas. El Papa hace eco a la producción de la Teología de la Liberación sobre el tema ambiental, como los textos de Leonardo Boff, Marcelo Barros, Tamayo, Sobrino y tantos otros teólogos y teólogas

¿Cómo comprender, teológicamente, el mensaje del Papa, que integra la humanidad a los otros elementos naturales de la existencia?

Al citar a Teilhard de Chardin, censurado por la Iglesia mientras vivió, el Papa no sólo rescata su obra, su pensamiento y su testimonio, pero también enfatiza que, en definitiva, la Iglesia Católica abraza la teoría evolucionista y la visión holística del Universo, que expongo en mi libro “La obra del Artista – una visión holística del Universo” (José Olympio).

 

Juan Manuel Karg- Tiempo Argentino (Argentina) 

Leonardo Boff es uno de los teólogos y filósofos más reconocidos en el mundo. Referente de la Teología de la Liberación, su voz siempre fue palabra autorizada en los debates sobre religión, política y emancipación. De relación cercana con el Papa Francisco, quien le pidió sus libros referidos a la ecología cuando apenas había arribado al Vaticano, Boff cuenta en esta entrevista con Tiempo Argentino sus impresiones sobre la reciente encíclica papal Laudato si. Además, Boff también opina sobre los embates de la derecha católica estadounidense contra el Pontífice argentino, tras las declaraciones de Jeb Bush -precandidato presidencial republicano y hermano del ex presidente George W.- desautorizando la encíclica papal por sus críticas al poder económico.

¿Cuál es el aporte principal de Laudato si?

La llamé Carta Magna porque se trata de un verdadero tratado de ecología desde una perspectiva integral. El aporte principal es el hecho de que el Papa asume un nuevo paradigma ecológico, según el cual todos los seres son interdependientes y están en relación. Es decir: no se puede abordar un problema sin pensar e incluir a los otros. Supera de esta f
orma el antropocentrismo que imagina que todos los seres tienen solamente valor en la medida en que se ordenan al ser humano. El Papa reafirma el valor intrínseco de cada ser porque revela algo del misterio del universo y conlleva una revelación del creador. A pesar de las amenazas que pesan sobre la Casa Común -el planeta Tierra- Francisco destaca esperanza en la capacidad del ser humano de despertar y ponerse en situación de cuidado por todo lo que existe y vive.

Tanto en la exhortación Evangelii Gaudium, de 2013, como en Laudato si, Francisco realiza diversas críticas al poder económico en la actual situación internacional. ¿Retoma el Papa un cuestionamiento al librecambismo hegemónico en el plano global?

Los pobres y olvidados tienen centralidad en las preocupaciones del Papa. Él ve que la causa productora de desigualdades, opresiones y miseria generalizada está en la forma en cómo tratamos a la naturaleza, explotándola en función de la acumulación de unos pocos, a cuesta de la marginación de las grandes mayorías. El Papa critica especialmente a la tecnocracia, que es la dictadura de la técnica. Esta ha traído comodidades para la humanidad, claro, pero muchas veces se impone a los procesos naturales, sin respetar los límites de la Tierra: está destruyendo las bases físicas y químicas que sustentan la vida. Por eso Francisco propone otra forma de habitar la Casa Común: respetando los ritmos de la naturaleza y la producción organizada, para atender las necesidades humanas y no simplemente destinada al mercado visando la acumulación ilimitada.

Más allá de que fue ampliamente valorada a nivel mundial, la encíclica Laudato si generó malestar en la derecha católica norteamericana, quien a través de Jeb Bush se opuso firmemente a la encíclica. ¿Qué piensa usted de este tema?

Esa visión esta llena de prejuicios y muestra el bajo nivel de conciencia sobre la situación actual de la realidad natural y humana. Es el cinismo y la falta de solidaridad que Francisco ya ha denunciado otras veces por parte de grupos que no sienten el dolor del otro -y que ya no saben llorar-. La Tierra es el gran pobre oprimido y devastado, crucificado, que debe ser liberado como los demás pobres. Por eso el Papa afirma que debemos escuchar los dos gritos: el del pobre y el grito de la Tierra. Ambos reclaman liberación.

Un analista de la cadena Fox News, Greg Gutfeld, llamó a Francisco “la persona más peligrosa del mundo” por sugerir que el cambio climático es un problema real. ¿Qué piensa de estos embates conservadores contra el Santo Pontífice? ¿Por qué los medios hegemónicos buscan desprestigiar sus posicionamientos?

Estas personas tienen miedo de la verdad. ¿Por qué? Porque quieren mantener sus privilegios. Ponen por delante sus intereses egoístas -mayormente económicos- al cuidado y preservación de la Madre Tierra. Su lema es “greed is good”: es decir, la codicia es buena. Es un ideal mezquino, sin grandeza, y en el fondo deshumano hacia los demás, que viven en la misma Casa Común. No les importa que estemos avanzando hacia un abismo, con tal de que ellos que mantengan su nivel de consumo, que es escandaloso si lo comparamos con la mayoría de los países del mundo. Si quisiéramos universalizar el bienestar que ellos tienen, necesitaríamos por lo menos de tres planetas Tierras iguales a este -lo cual es lógicamente imposible-. Estos grupos han perdido el sentido de humanidad y de respeto a la Tierra que nos da todo lo que necesitamos. Son enemigos de la vida y no asumen la misión que el universo y Dios nos ha dado, que es cuidar y guardar esta herencia sagrada para beneficio de todos.

 

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