Tensión entre Estados Unidos y México por una masacre contra mormones

El asesinato de tres mujeres y seis niños de una comunidad mormona estadounidense asentada en el norte de México desató la ira del presidente norteamericano Donald Trump, quien incitó a su par mexicano a “declararle la guerra” a los cárteles de la droga. Andrés Manuel López Obrador aseguró que brindará “toda la cooperación que sea necesaria”, aunque aclaró que lo hará “cuidando la soberanía”.

El ataque ocurrió en Rancho de la Mora, en el límite de los norteños estados de Sonora y Chihuahua, fronterizos con Estados Unidos. Tres camionetas repletas de mujeres y niños de la familia LeBarón fueron atacados por sicarios armados antes de llegar a la colonia. De acuerdo con el Ministerio de Seguridad mexicano, el ataque pudo ser el resultado de «una confusión» de grupos delictivos que se disputan el control de la región.

«Mi prima Rhonita iba por su esposo al aeropuerto en Phoenix (Estados Unidos). Los emboscaron, le dispararon a la camioneta y los quemaron a ella y a sus cuatro niños. Fue una masacre», subrayó uno de los sobrevivientes. Los LeBarón son parte de una comunidad de mormones acogida por México a finales del siglo XIX tras ser perseguidos en Estados Unidos por su tradiciones, en especial la poligamia.

La disputa entre Trump y Obrador

Al poco tiempo, López Obrador se comunicó con Trump y se comprometió a redoblar los esfuerzos contra «el creciente comportamiento violento de los carteles y grupos criminales», según comunicó la Casa Blanca.

«Envié mi más profundo pésame a los familiares y amigos de quienes fueron asesinados en los límites de Chihuahua y Sonora. Le agradecí su disposición de apoyarnos y le informé que las instituciones del Gobierno de México actúan para hacer justicia», escribió sin embargo el mandatario mexicano al definir su diálogo.

Enardecido en las redes sociales, Trump pidió después que México “borre de la faz de la tierra” a los cárteles, para lo cual aconsejó “la ayuda de Estados Unidos”.

En este punto López Obrador marcó sus diferencias con el estadounidense. «En eso no coincidimos, los que tienen esa manera de pensar, se les respeta, pero no va de acuerdo con nuestras convicciones, lo peor que puede haber es la guerra (…) La guerra es sinónimo de irracionalidad», le respondió en una conferencia de prensa.

Con ironía, agregó que lo que sí esperaba era delinear las pautas de cooperación para reducir el flujo ilícito de armas estadounidenses a México, «porque la mayor parte de las armas que entran a México de alto calibre provienen en un 75% [de Estados Unidos], principalmente de Texas».