El fortín de los Rastrojos

Pasó el tiempo y la localidad colombiana de Trujillo sigue como en la era de Álvaro Uribe. La banda criminal Los Rastrojos continúa operando allí, frente a las narices de la policía y el ejército. Es un pueblo destrozado por la violencia, el impuesto del grupo delictivo a todo el que tiene un desarrollo económico, y la destrucción de la infraestructura. El municipio es un reflejo «de los estragos institucionales que nos dejaron ocho años de seguridad democrática y de la precariedad de las políticas del gobierno Santos».