Tributo al militante Juan Gelman

La escritora mexicana Elena Poniatowska, reciente ganadora del Premio Cervantes, el Nobel de Literatura de la lengua española, rinde tributo a Juan Gelman. A través de un relato cargado de emoción, rememora una visita junto a un grupo de intelectuales en agosto de 1994 a un campamento zapatista en Chiapas por invitación del subcomendante Marcos,  El relato descubre al luchador incansable, al poeta de pie contra la muerte, al militante de la entereza y la lealtad, al hombre de la eterna bondad en sus ojos.

América Latina en época de desafíos

Eduardo Galeano dijo que continúa vivo en los que lo quisieron y en los que lo leyeron. José Emilio Pacheco dijo que no volverá, pero tampoco se irá nunca. Seguramente, seguirá vivo en cada uno de sus versos, de sus notas, de sus palabras, que se leerán eternamente. Seguirá vivo en la lucha por la verdad, la memoria y la justicia de su país y de toda Latinoamérica.  Es allí donde la muerte no llega, engaña, quiere hacer creer a todos que el gran poeta, el periodista, el militante, ya no está, que Juan Gelman, se ha ido.

El retorno no querido a Ciudad Juárez

Un pulmón con enormes zonas apagadas por el mal. Así describe el escritor y periodista Alejandro Páez Varela a su ciudad, en el estado de Chihuahua, a la que no quiere pero debe volver. Su relato personal y familiar se mezcla con la actualidad de Juárez, la inequidad, violencia y el espanto.

La vuelta a la manzana

El periodista Jorge Lewinger publica en su libro «Vueltas» las visitas que hizo a su hija Pilar durante once años, en los que caminaban alrededor de la manzana en la que ella vivía. En esos recorridos, en los que ella no le hablaba, él pensaba y repensaba su vida y su historia, de hombre, padre, militante guerrillero, preso, exiliado… 

El Cervantes para la pequeña gran Elena

La escritora y periodista Elena Poniatowska recibió hoy el Premio Cervantes, el mayor galardón de las letras hispanas. Se lo otorgaron por su brillante trayectoria. “La obra de Elena se habría vuelto anacrónica y combustible si se hubiera limitado a informar. Pero he aquí que un fenómeno sobrevuela la materia de la que trata y la convierte en algo más”, dice la novelista Rosa Beltrán al trazar un semblante sobre esta mujer de 81 años, que bien lleva sus tres nacionalidades: polaca, francesa y mexicana.