Los esclavos quechuas de la industria turística del Machu Picchu

Indígenas quechuas, descendientes directos de los arquitectos y constructores, trabajan en condiciones de esclavitud en las ruinas del Machu Picchu. En México se los llama ‘tamemes’, en Perú son ‘porteadores’. Los quechuas que no hablan castellano o inglés, directamente no ingresan. Sometidos a la humillación, la sobreexplotación y el desprecio, los  indígenas quechuas en el Cusco sobreviven en las mismas condiciones que en la época colonial. El Santuario Histórico de Machu Picchu, Patrimonio Cultural de la Humanidad, es una floreciente industria del turismo que se jacta de la herencia milenaria del Perú incaico, que genera riqueza para unos pocos y exclusión para la mayoría de los legítimos herederos de una cultura ancestral.