WhatsApp, Facebook y el coro de la roca

Los sistemas de comunicación instantánea no necesariamente conllevan una mejora real de nuestra calidad de vida. A pesar de que pasemos más de la mitad de nuestro tiempo conectados a aparatos que, supuestamente, nos conectan con otras personas, el individualismo sigue siendo la nota dominante en las sociedades de consumo. Nuestra espiritualidad ha sido sustituida por una idolatría tecnológica que nos obnubila de la realidad del entorno.

¿Democracia desde Internet?

Twitter tiene unos 200 millones de usuarios y Facebook cuenta con 900 millones de usuarios en el mundo, lo que habla de una expansión pero también de una herramienta carente para la gran mayoría de la población global. Este artículo plantea que las manifestaciones cobraron más importancia gracias a Internet. ¿Será así? ¿Quiénes conforman esos colectivos?