WhatsApp, Facebook y el coro de la roca

Los sistemas de comunicación instantánea no necesariamente conllevan una mejora real de nuestra calidad de vida. A pesar de que pasemos más de la mitad de nuestro tiempo conectados a aparatos que, supuestamente, nos conectan con otras personas, el individualismo sigue siendo la nota dominante en las sociedades de consumo. Nuestra espiritualidad ha sido sustituida por una idolatría tecnológica que nos obnubila de la realidad del entorno.