Reformas para crecer

Chile 

Las oposición está criticando duramente las reformas estructurales de Michelle Bachelet. Esos cambios son los que necesita el país para crecer de forma sostenida. Deberían dejar de generar incertidumbre y apoyar al gobierno, que necesita de tiempo y espacio político para concretar sus objetivos principales. La derrota a la desigualdad no es fácil de conquistar.

Michelle Bachelet- Foto: publimetro

Camilo Escalona- Cooperativa (Chile) 

Se han constatado dificultades en el avance del proceso de reformas que vive el país, aquellas que fueran respaldadas electoralmente hace un año, por una clara mayoría de chilenas y chilenos, y que desde marzo han sido impulsadas por el gobierno liderado por la Presidenta Bachelet.

Asimismo, las fuerzas políticas adolecen de un respaldo ciudadano que sea significativo, según las mismas encuestas que registran una baja en la popularidad gubernamental.

Es decir, estamos en un cuadro de una mirada severamente crítica a los diferentes actores y partidos políticos que actúan en el escenario nacional.

Surge de inmediato la pregunta, ¿qué hacer ante las dificultades?

No me cabe duda que el criterio ordenador de cualquier Carta de Navegación, Hoja de Ruta o como se quiera llamar al Plan político que se formule es la lealtad irrestricta con los  compromisos programáticos suscritos con el país, con la acción del gobierno de Michelle Bachelet y con la gobernabilidad democrática de la nación chilena, tarea en la cual ya nos hemos empeñado a lo largo de cinco gobiernos, luego del término de la dictadura.

Esta es la labor que al conjunto de los demócratas chilenos les ha granjeado la confianza de la mayoría nacional necesaria para asumir la tarea de gobernar el país.

La lealtad nos convoca a contener las Agendas individuales que inevitablemente surgen cuando hay problemas; es casi una ley biológica, la idea de salvarse solo, de evitar los costos que se asumen cuando se es parte de una empresa que tiene objetivos comunes, ineludibles para sus participantes. Un hipotético escenario de recriminaciones mutuas, relativas a quien tiene mayores culpas en lo sucedido, sería un ejercicio enormemente desafortunado.

No obstante, ello no se debe confundir con la falta de diálogo, esencial e indispensable para clarificar el rumbo y resolver las dificultades. La intolerancia hacia puntos de vista diversos también puede ser de efectos muy lamentables.

“No me cabe duda que el criterio ordenador de cualquier Carta de Navegación, Hoja de Ruta o como se quiera llamar al Plan político que se formule es la lealtad irrestricta con los  compromisos programáticos suscritos con el país, con la acción del gobierno de Michelle Bachelet y con la gobernabilidad democrática de la nación chilena “

El gobierno necesita el tiempo y el espacio político que le permitan concretar sus objetivos principales, de allí que en lo personal siga insistiendo en que las reformas son sucesivas y no simultáneas, articuladas en un Plan que ordene las tareas y determine lo urgente separándolo de lo que no lo es.

Se trata de fortalecer la estabilidad con las reformas y que aquella permita sostener estas últimas. En tal sentido, no se debiera caer en el juego del lenguaje confrontacional de la derecha más dura que sólo quiere generar incertidumbre.

Hay que unir y no dividir, agruparse y no separarse. En esa dirección es una tarea clave concentrar la Agenda política en las Reformas fundamentales y en las tareas esenciales, que indican que el gobierno mantiene firme el timón del país. Luego de las encuestas se amplificaron sus efectos con toda suerte de filtraciones y trascendidos que mostraban un Ejecutivo sin respuesta clara al clima generado en el país.

De lo que se trata es de retomar el control de la Agenda, evitando que sea recargada por múltiples peticiones y demandas de los mismos adherentes que presionan en su propio interés, desdibujando la tarea del gobierno, cercándolo con innumerables demandas que, finalmente, no se pueden resolver ni solucionar adecuadamente.

El fenómeno de tomar como válida toda petición para el protagonismo personal, coloca a los actores que deben orientar y encauzar la ciudadanía, permanentemente del lado de la demanda creando una situación que llega a sobrepasar el gobierno y desdibuja su Agenda.

Chile requiere las reformas estructurales y necesita crecer; en esa perspectiva el gran esfuerzo es afianzar la base de apoyo social del gobierno, enfrentando los abusos que padecen las personas, creando institucionalidad pública con ese objeto o fortaleciéndola donde exista, teniendo como Norte la derrota de la desigualdad y no las consignas de cada protagonista por separado.

El gobierno no se puede diluir en innumerables solicitudes específicas, sino que debe reinstalar los grandes propósitos nacionales que lo animan.

El desafío es de alta exigencia, pero es la tarea que beneficia a Chile.

 

Fausto Triana- Prensa Libre (Cuba) 

Un multitudinario peregrinaje marcó el extenso fin de semana en Chile, donde se dio el arranque virtual hacia Navidad, con encuestas y política dentro del plato fuerte.

La festividad de la inmaculada Concepción contó con una significativa peregrinación que rebasaba las 800 mil personas y esperaba llegar al millón de visitantes al Santuario de Lo Vásquez, a 32 kilómetros de Valparaíso.

Una pincelada que es una tradición católica de fuerte arraigo en Chile, la cual fue aprovechada en los tres días de asueto para el primer pistoletazo de salida hasta centros de recreación y, naturalmente, comercios.

Empero, la Navidad y la cercanía del fin de año no parecieron dar tregua al ambiente político en una semana en la que la presidenta de la República, Michelle Bachelet, acentúa su actividad en el exterior.

Las buenas notas que a priori obtuvo Bachelet en las Cumbres de la Apec en China, Unasur en Ecuador, se extienden hasta Veracruz, México, en la Iberoamericana y quiere seguir el mismo ritmo en la COP20 de Lima, Perú.

De todos modos, para las cuitas internas chilenas, nada de eso parece importar. El punto focal ahora son las encuestas, que ciertamente otorgan una baja en la popularidad de la jefa de Estado.

Sin embargo, algunos medios y analistas locales siguen obnubilados con los sondeos de hace unos días. No logran percatarse que Evelyn Mattei, la ex candidata presidencial y perdedora ante Bachelet, recibió el repudio del 67 por ciento.

Los encuestados tampoco compraron el video circulado en las redes sociales por la Unión Demócrata Independiente (UDI), bajo el título de Yo me rebeló, una suerte de arenga que a todas luces se antoja como maniobra desestabilizadora.

Igualmente, la Alianza (que forma la UDI con Renovación Nacional), tampoco quedó bien parada en las encuestas, pero el diálogo de sordos es la nota colorida del momento: la derecha está “preocupada” por el accionar del actual Gobierno.

Marco Enríquez-Ominami, líder del Partido Progresista (PRO), el político mejor evaluado en las consultadas con el 50 por ciento de aprobación, adoptó una postura que de cierto modo le ofrece oxígeno a la mandataria.

” ‘Decir que son muchas las reformas, todo lo contrario: faltan reformas. El sistema de jubilación de AFP fracasó. Sólo en educación faltan 30 reformas (…), educación superior, primaria. La estrategia será empujar a que avancemos más’, dijo “

“Decir que son muchas las reformas, todo lo contrario: faltan reformas. El sistema de jubilación de AFP fracasó. Sólo en educación faltan 30 reformas (…), educación superior, primaria. La estrategia será empujar a que avancemos más”, dijo.

El hijo de Miguel Enríquez, asesinado por la dictadura de Aug
usto Pinochet, expresó además que pone su capital político para Bachelet.

“La presidenta eligió un camino complejo, lleno de barro, donde las reformas se están enredando y no podemos echar marcha atrás (…), voy a poner todo mi capital político pequeño que uno tenga al servicio de que salgamos del pantano”, remarcó.

Por otro lado, la titular del Senado, Isabel Allende, quien obtuvo el espaldarazo del 49 por ciento de los encuestados, declaró sentirse honrada por el apoyo de la ciudadanía pero que ello no le hará cambia de opinión en su estrategia.

La hija del ex presidente Salvador Allende, derrocado por el golpe de estado de 1973, manifestó que seguirá el rumbo hacia las elecciones internas del Partido Socialista (PS), renovando su respaldo absoluto a Michelle Bachelet.

“Mi presidencia en el senado dura hasta el 11 de marzo, después ya me puedo dedicar además de mi función de senadora, a la campaña (para liderar el PS). La elección es el 26 de abril”, apuntó.

“Yo digo, hemos sido capaces como socialistas de tener a la primera mujer que es presidenta de Chile por segunda vez, la primera presidenta del Senado en 203 años, y espero ser la primera mujer presidenta del Partido Socialista”, añadió.

 

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