“Soy un trofeo del Lava Jato”, Lula cuestionó los argumentos del nuevo juicio

En la que fue su primera salida de la cárcel de Curitiba en 222 días, el expresidente Lula Da Silva negó ante la Justicia las nuevas acusaciones en su contra y afirmó que se siente el “trofeo” del Lava Jato. Al ser indagado por la  jueza que reemplazo de Sergio Moro, el líder del Partido de los Trabajadores desmintió tener relación alguna con la escritura y con las reformas de la casa de Atibaia por las que está siendo juzgado. Una masiva manifestación del PT lo acompañó para darle ánimo.

“Yo me considero un trofeo, yo era un trofeo que la Lava Jato precisaba entregar. No sé por qué no les gusto, pero yo era un trofeo que necesitaban entregar”, afirmó Lula a la magistrada Gabriela Hardt en la audiencia que se extendió casi tres horas en la sede de la Justicia Federal de Paraná. El exmandatario llegó a la sede de la Justicia Federal acompañado por una caravana de vehículos que salió de la Policía Federal, frente a la cual decenas de militantes cantaban y enarbolaban banderas de apoyo.

Lula fue citado por el presunto beneficio de reformas pagadas por grandes constructoras entre 2010 y 2014 en una hacienda en Atibaia, interior de Sao Paulo, supuestamente atribuida “de facto” al exmandatario (2003-2010) a cambio de contratos con Petrobras. “La hacienda no era mía y yo no tenía obligación de preguntar ni de saber”, repitió en varias oportunidades el exmandatario.

La casa es propiedad del empresario Fernando Bittar, un viejo amigo de la familia de Lula, que la cedió temporalmente al expresidente en 2010 para que pudiera disfrutarla con su familia. En delaciones premiadas, los propietarios de las empresas Odebrecht y OAS declararon ante la Justicia que costearon las reformas en la casa de campo como sobornos por los beneficios que recibieron en el Gobierno de Lula.

El expresidente refutó las declaraciones de los arrepentidos: “Hicieron esas obras sin que yo se las pidiera. Es gracioso porque primero hacen una obras que yo no les pedí y después negocian un acuerdo con la Justicia en el que se comprometen a citarme”, afirmó el exmandatario.

Más delgado pero con buen semblante, Lula también mostró momentos de buen humor. Consultado sobre si la hacienda pasó por reformas durante la Copa Brasil-2014, el expresidente dijo no estar al corriente y acotó que “quien estaba pasando por reformas en esa Copa era la Seleçao”. Luego, cuando uno de los presentes se disculpó por tener que abandonar antes la audiencia, el expresidente dijo: “¿No me quieres llevar contigo?”, levantando risas en la sala.

Tras la declaración, lo llevaron nuevamente a la cárcel de Curitiba por una puerta trasera. “Sabíamos que no le iban a dar el gusto a Lula de vernos, pero igual le mandamos ánimos, para que sienta nuestra compañía”, destacó Susi Montserrate, en la vigilia que se instaló en un terreno vecino desde que Lula fue detenido.

Por la mañana, el exmandatario recibió a sus abogados y a Fernando Haddad, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda) en las presidenciales de octubre, en las que resultó electo el ultraderechista Bolsonaro con 55% de los votos.

Diputados y senadores del PT acompañaron la manifestación, así como la de grupos más nutridos de personas que se movilizaron hasta el edificio donde Lula fue interrogado. “Teníamos mucha expectativa de verlo. Hace 222 días que está preso”, se lamentó Regina Cruz, dirigente sindical, apostada al frente del poder judicial.