Sobre recuentos y legitimidades

Argentina

Roberto Mero – Doce años de gobierno popular, de victorias y avances innegables, tuvieron su contraparte en la subestimación de un enemigo feroz y dispuesto a todo. Ahora el sueño institucional se evapora dejando al descubierto el complot. El Pueblo que estuvo ahí en la epopeya de la campaña, sigue tratando que la nave del Proyecto se transforme en Resistencia y Reconquista.

Pintadas callejeras en el centro de Buenos Aires - Foto: Archivo

Roberto Mero* – Latinoamérica Piensa

Lluvia parejita de denuncias por mesas truchas y robo de votos por parte del macrismo, la situación creada hace que Córdoba se transforme en la Miami del Ingeniero. Explico: recuerda las trapisondas y truchadas que realizó Jeb Bush, hermano del entonces candidato George Bush, para ganarle sea como fuese votos al demócrata Al Gore en las elecciones del 2001. Mesas donde los electores negros habían desaparecido. Mesas donde el voto electrónico había sido falsificado, cambiado de región, maquillado. Al Gore reconoció la victoria de Bush un poco precipitadamente y poco después se tuvo que morder los codos. Durante el recuento tardío, surgió que Al Gore había obtenido 500 mil votos más que Bush, pero la Corte Suprema norteamericana le dijo que había que comérsela, porque el otro ya había jurado la Constitución. Esta ilegitimidad final de Bush le comió el hígado lentamente durante el primer mandato pero demostró que el clan mafioso de su familia había trabajado con paciencia de hormiga. Carlos Zannini acaba de presentar una denuncia exigiendo el recuento que no debe interpretarse como la malaleche del perdedor. No. Los datos están ahí y ahí están nuestros fiscales para reclamar que sea esclarecido el número final. CN5 ya había dado victoria a Macri cuando aún ni el dedito para contar nos habíamos mojado. ¿Qué truchada oculta este mecanismo? ¿Qué legitimidad democrática puede tener Macri si se tira tierrita sobre los cómputos? Hasta la verdad final la presidencia Macri no es sino el producto de una trampa manifiesta que hace de él un flamante presidente de morondanga.

Córdoba, y el desvirgue de la doncella

Varios eran los derechos de los señores feudales en la Edad Media: cobrar impuestos, obligar a los jóvenes a morir por sus tierras, desvirgar a las jóvenes esposas que salían del altar en la prima noctis. O vender el feudo, con los paisanos adentro, como si fuesen ganado, chanchos, conejos. Zorro en un gallinero, el gallego De la Sota hace tiempo que había puesto en rifa a su provincia esperando el mejor postor. Ese feudo respondió a sus órdenes, quebrando al peronismo debilitado por años de radicalismo patotero-angelocista y puesto en fin de rodillas durante las PASO. No fue un asunto de adhesiones sino de feudalidades en la cual De la Sota cumplió con su objetivo clasemediero de hacer creer a los cordobeses que por arte de magia se transformará en la perla dorada del macrismo triunfante. Cuna de grandes movimientos populares pero al mismo tiempo de la reacción gorila el interrogante ahora es como De la Sota controlará ese 71% trucho y sediento de platita. Concentración de infamia, el delasotismo ha vendido la provincia a los señores de la Capital, que buscarán arrancar de cuajo toda Resistencia hundiendo a los cordobeses en la vergüenza. Terrible error. “Estamos barriendo Córdoba”, algaraba Lonardi en el ‘55, ametrallando cordobeses. “Hay que aplastar la cabeza de la víbora”, repetía el gobernador Caballero ante el Cordobazo. Y Menéndez no tardaría en convertir a la provincia en un gran campo de concentración, desfilando como Rommel. Córdoba fue el laboratorio del crimen organizado contra el pueblo que siempre resistió como podía. De la Sota, señor feudal que en vez de casco usa transplante, busca desvirgar doncellas después de capturarlas con engaños. Cafishio de cuarta, no tardará en demostrar que no son para él sino para los amos amarillos de la capital remota.

El piloto de este avión ahora es el Pueblo

Dentro de muy poco se habrán acabado las alfombras, los lustres, las paradas, la agradable sensación del poder tranquilo. El traje servirá de poco, y la corbata, y la sonrisa inevitable que dan las instituciones. Doce años de gobierno popular, de victorias acumuladas y de avances innegables tuvieron también su contraparte lamentable en la confianzuda subestimación de un enemigo feroz y dispuesto a todo. Ahora el sueño institucional se ha evaporado dejando al descubierto que el complot no era joda sino en serio y que el agradable sillón de los funcionarios se convierte en un descuido en asiento expulsable, lanzándote al vacio. De nada valen las lagrimitas, las manos sobre el corazón, el cumplimiento de cual fuere la etapa del proyecto. Un misil toco al avión y muchos se eyectaron, y la comodidad del silloncito se transformó en un vuelo hacia el vacío. Pero el Pueblo estuvo ahí, con lo que tuvo, sabiendo que no había paracaídas para todos. Estuvo ahí en la epopeya y sigue ahí, tratando que la nave del Proyecto se transforme en Resistencia, en aguante, en Reconquista. Cada uno es un piloto en estas horas. Dolorosas, negras si se quiere, pero ilustradoras de esa fuerza incontenible de patriotas. Controlar nuevamente el avión como se pusieron al hombro la campaña, batallar desde la oposición poniéndole el aliento en el cuello al enemigo, tragar sapos pero mantenerse firmes para los tiempos bravos que se avecinan. Inventar con audacia en medio de la sombra. Pelearla, en fin, sin esperar que el piloto aparezca. Porque cada uno es piloto en el momento de la contraofensiva.

¡Resistencia si, laureles no!

¡Qué lindas que son las películas de Hollywood llenas de besitos y corazones desgarrados! ¡O de heroínas que se montan en el caballo hasta el próximo capítulo! ¡O de adioses con pañuelos, como en Titanic! Lamentablemente la realidad es otra y cuando el barco se ha hundido, hay que remarla duro para salvar a los sobrevivientes, pegarle fuerte a la soga para rescatar a quienes aún nadan, ponerle el cuerpo a la vida y a la muerte, sin tiempo de lagrimitas. El pueblo no podrá tomarse vacaciones para descansar de las tensiones ni la Patria podrá tomarse un avión en esta hora aciaga. Cansados o aún con resto, aquellos memorables “Soldados del Pingüino” se organizan ya aún mordiéndose los labios, llamando al recuento, colgándose en las redes y en las calles. La fuerza de la conducción es válida si conduce, no sólo si ha conducido. La legitimidad de quien dirige la tropa no la dan los laureles pasados que se supieron conseguir. La legitimidad de quien sea se da en la batalla que continúa y que avanza. O se pierde indefectiblemente en la torpe enunciación de la improbable gloria futura. Como decía Brech hablando de los imprescindibles, se los reconoce porque pelean siempre. Y hoy es hora de pelearla desde esa trinchera del Congreso, del Senado, de las 17 provincias, de las Intendencias. El Pueblo no esperó algún clarín lejano para hacerle el aguante a Daniel Scioli. Su vida, su heladera, su salud están en juego. Antes bien que la manito sobre el corazón, bien vale una V de pelea en los dedos. Los laureles sin Resistencia no sirven más que para aromar el tuco de los domingos.

Sin recuento el 10 de diciembre es una farsa

En los tiempos en que la ex oposición en Tucumán dudaba, hablando de fraude, no dudó un instante en impedir que el gobernador asumiera. Con 14% de diferencia, lo cual hacía su victoria imposible, quemó urnas y llamó a incendiar todo hasta que la Justicia determinara la validez electoral. La lluvia de denuncias por mesas truchas, los 400.000 votos logrados por Scioli en el verdadero recuento de la provincia de Buenos Aires y la cantidad de mesas que flotan en las nubes hacen que la cifra dada en el primer día después de las ele
cciones sea tan válida como la capa de Superman. Carlos Zannini presentó ayer un pedido de recuento, aquí estamos firmando por millares para que ese recuento se haga. Y lleve lo que lleve, y cueste lo que cueste, esto debe hacerse bajo los mismos controles que otrora la oposición pidió para vigilar al Gobierno. Macri no debe asumir hasta que una Comisión Nacional e Internacional de verificación se pronuncien sobre la legitimidad y validez de su triunfo. Si triunfo hay. El silencio, de donde venga, y la pasividad, desde donde se aconseje, podría ser cómplice de un robo histórico mayor a la voluntad del pueblo. Mi corazón palpita para despedir con amor a Cristina. Pero antes de las lágrimas de adiós y los pañuelitos, hay que poner el paquete institucional y el reclamo internacional para que el afano no sea legalizado y que Macri jure la Constitución, haciéndose el oso y diciéndonos, como a imbéciles ante un mago trucho: “¡Pelito pa’ la vieja!”.

El peronismo como fundación de la República 

El incontenible José Mujica acaba de declarar su preocupación por la estabilidad institucional en Argentina dado que el peronismo funciona “cuando tiene delante uno que no es peronista y entonces le hace la vida imposible”. Por un juego histórico de campesina malaleche que su edad avanzada no justifica, “el Pepe” tira verdura como si el peronismo fuese un enjambre de niños encaprichados en obtener la pelota a cualquier precio. Se sea peronista o no, es una evidencia que la República concreta (no un argumento publicitario, sino la que existe) nació en serio cuando los negros se deshincharon los pies el 17 de Octubre de 1945 luego de aquella marcha memorable y refundacional. Antes, había existido una República, por cierto, pero vacía de gente. Desde ese momento comenzaba aquella que iba a construir, con todos sus dramas, alegrías y contradicciones, el país real que es este. Fue a esa República real que la Libertadora atacó con bombas y fusilamientos. Fue a esa República concreta a la que Frondizi traicionó, Olganía violó e Isabel Martínez vapuleó. Esa República fue el enemigo de la Dictadura y hoy lo es de Macri, más allá de su voluntad y de sus planes. Esa República que refundó el peronismo fue atacada por una horda constante e histórica de alimañas que cambiaron de nombre, pero no de color. No es casual entonces que el Pepe Mujica anuncie horas durísimas para un gobierno de la antipatria: el peronismo jamás aceptará que vuele en pedazos un país del cual fue fundador con el conjunto del pueblo.

*Periodista y escritor argentino en París, Francia.