Sobre energía y fracking

Latinoamérica y El Mundo

Estados Unidos avanzó en la obtención de gas y petróleo a través de la fracturación hidráulica. Otros países están en condiciones de proveerse de hidrocarburos no convencionales: Canadá, México y Argentina. Para algunos analistas esto implica dejar de preocuparse por la futura escasez de crudo. El factor climático llevará, sin embargo, a otra transformación. 

Larocamadrehg

Damian Jacubovich* – Centro Cultural de la Cooperación (Argentina)

Después de padecer durante los últimos 40 años el fantasma de la amenaza de escasez energética en materia de hidrocarburos (petróleo y gas), el mundo parece haber entrado en una fase que los expertos califican como de «abundancia energética». 

Esto, gracias a la revolución producida por la nueva tecnología de explotación del petróleo y el gas no convencional mediante fracturación hidráulica, también llamada de esquisto o shale. 

En este sentido, los avances de Estados Unidos en la materia han sido descomunales, de  manera tal que en un futuro próximo, la primera potencia del mundo será prácticamente autosuficiente energéticamente. En efecto, desde 2010 Estados Unidos se ha convertido en el primer productor de gas en el mundo, desplazando a Rusia de su histórica supremacía en el rubro y se estima que pronto podría convertirse en el primer  productor de petróleo del planeta. Para agosto del 2014, dos sociedades estadounidenses fueron autorizadas por el gobierno de Estados Unidos a exportar petróleo bruto, algo que no ocurría desde 1973, cuando la liga árabe había efectuado un embargo sobre los Estados Unidos acusados de sostener a Israel en la guerra de Yom Kipur. Una situación completamente inimaginable tan sólo algunos años atrás. El estremecimiento geopolítico ha sido de talla y ya ha comenzado con el basculamiento militar de los Estados Unidos desde la región de Oriente Medio hacia la región de Asia Pacífico, patio trasero del nuevo adversario: China. Esta República Popular, aún se encuentra lejos de haber resuelto la ecuación energética que sí ha sabido resolver su gran rival occidental. De esta manera, todo parece indicar que aun siendo de gran importancia estratégica por la presencia de grupos terroristas, el Medio Oriente, ha dejado de ser vital para la seguridad energética estadounidense lo que implica de facto un nuevo tipo de relación entre el gran hermano del norte y la región, constituyendo sin dudas uno de los grandes golpes de timón dados por el gobierno de Barack Obama a nivel de geopolítica mundial. A modo de muestra, se pueden observar –actualmente- las bien encaminadas relaciones estadounidenses con Irán, bastión del chiismo internacional en Oriente Medio o bien el tibio involucramiento militar estadounidense en los recientes conflictos sirios e iraquíes.

Cabe señalar, que los Estados Unidos no son el único país americano «bendecido» a nivel subsuelo en materia de hidrocarburos no convencionales: Canadá, México y Argentina también lo han sido, abriendo de esta manera un panorama muy interesante para ambos países latinoamericanos.

Finalmente, algunos expertos (tal vez pecadores de optimismo) señalan que esta abundancia energética en su práctica puede tener efectos muy importantes a nivel de cambio climático y que antes de agotarse, el mundo se verá obligado a transitar hacia las energías renovables. Sea como sea, los hidrocarburos parecen haber dejado de ser una de las mayores preocupaciones de la geopolítica mundial. En cambio, el llamado “oro azul”, es decir, las reservas de agua dulce en el planeta siguen subiendo sus acciones día a día, y el 33% de las mismas se concentran en el continente suramericano.

* Investigador del Departamento de Economía.