Sin Lula, se realizó el primer debate presidencial

A dos meses de las elecciones presidenciales, se llevó adelante anoche el primer debate televisivo en Brasil, aunque sin el candidato favorito que arrojan las encuestas, el ex presidente Lula Da Silva. En paralelo,
el Partido de los Trabajadores (PT) realizó un “debate con Lula” donde participaron el compañero de fórmula Fernando Haddad, Manuela D’Avila (candidata del Partido Comunista) y Gleisi Hoffmann, presidenta del PT. Hoy se espera una masiva movilización del Movimiento Sin Tierra durante la Marcha Nacional Lula Livre en apoyo a su candidatura.

El debate, organizado por la cadena televisiva Bandeirantes de Sao Paulo, duró más de tres horas y se prolongó hasta pasada la una de la madrugada, con la participación de ocho de los trece candidatos para la votación del 7 de octubre, que decidirá quién sucederá al impopular presidente Michel Temer. El diputado de ultraderecha del Partido Social Liberal Jair Bolsonaro, la ambientalista Marina Silva y el candidato del PSDB y ex gobernador de Sao Paulo, Gerardo Alckmin fueron de la partida.

Mientras tanto, el otro debate se transmitió por las redes sociales de Lula y se abordaron temas de gran interés social como seguridad, empleo y salud. “Haddad tiene en este momento el papel de ser el vice para dar voz al presidente en el día a día de la campaña; es la voz del presidente’’, declaró la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann. Previamente, el ex presidente afirmó que excluirlo de los debates electorales es “censura” y “viola” derechos.

Bolsonaro, segundo en las encuestas con Lula y primero en su ausencia, se empeñó durante el debate en defender sus propuestas de legalizar el porte de armas, la “castración química voluntaria” para violadores y propuso crear más “escuelas militarizadas” para niños. La escalada de la violencia en Brasil, que cerró 2017 batiendo un nuevo récord con cerca de 64.000 homicidios, es culpa de “la equivocada política de derechos humanos”, manifestó este nostálgico de la dictadura militar (1964-1985).

El izquierdista Guilherme Boulos lo cruzó por sus declaraciones: “Usted es harina del mismo saco (…) ¿Cómo se siente en tener más casas que proyectos (aprobados en el Parlamento – 2 proyectos en 27 años, ndlr)?”. En tanto que Alckmin dijo ser el hombre que el país necesita “para que la economía crezca y crezca con fuerza”, al referirse a las reformas reclamadas por el mercado.

El candidato del PSDB (el partido del expresidente de Fernando Henrique Cardoso) se esforzó, sin embargo, en tomar distancia del gobierno de Temer, que impulsó varias de esas reformas desde que asumió en 2016 tras el golpe parlamentario a Dilma Rousseff. “Quienes crearon el problema no van a resolverlo”, le lanzó la única mujer de los trece candidatos, Marina Silva -una exministra de Lula, candidata del partido verde.

“La decisión de excluirme del debate entre los candidatos, promovido por Band, viola el derecho del pueblo brasileño y también de los otros candidatos de discutir las propuestas de mi candidatura”, escribió antes Lula en una carta, en alusión al veto de la Justicia a su presencia hoy en el primer debate televisado de cara a los comicios. “Viola también la libertad de prensa, impidiendo que un medio de comunicación cumpla su deber de informar y prohibiendo al público ejercer su derecho de ser informado. Esto se llama censura”, añadió el exmandatario, preso en Curitiba desde abril por un fallo del cuestionado juez Sergio Moro.

Más de cinco mil integrantes del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) iniciarán hoy desde tres ciudades cercanas la Marcha Nacional Lula Libre, que culminará el próximo 15 de agosto en esta capital. Serán tres las columnas que avancen desde Formosa y Luziania, en el Estado de Goiás, y Engenho das Lages, en el propio Distrito Federal. Después de recorrer cerca de 50 kilómetros en cinco días llegarán a esta capital para acompañar la inscripción de la candidatura de Lula.

La marcha coincide con la movilización del “Día del Basta”, convocado por las nueve centrales sindicales del país para reclamar el fin del desempleo, la miseria, el aumento de los precios de los combustibles y la crisis durante el gobierno de Michel Temer.